martes, 24 de abril de 2012

Maratón de Montaña de Valencia; de lo que no pudo ser.

MaMoVa; empieza a convertirse en una obsesión
Una semana más que razonablemente buena en los entrenamientos me dejaba a punto para lo que tenía que ser la verdadera prueba de fuego de cara a la cada vez más cercana Marató i Mitja. Atrás iban a quedar todos los entrenamientos y todas las carreras del último mes (Vilamarxant, Carrícola y Titaguas) que en todos los casos me había tomado como un entrenamiento con dorsal a pesar de que ya se sabe que en estos casos siempre acabas forzando un poquito más que en un entrene normal. Llegaba el momento de la verdad de cara a testar mi verdadero estado de forma para empezar a consolidar (o no) el objetivo ya confesado en alguna ocasión de acercarme a las siete horas y media en la MiM. A pesar de todo; de que el precedente último en Titaguas me había dejado cargado de dudas, de que las piernas y sobre todo la cabeza empiezan a dar muestras de que pesa tan largo periodo "a tope" desde que empezase a preparar la Maratona di Roma. A pesar de ello durante la semana no había bajado el ritmo de entrenes, cumpliendo casi a rajatabla lo planificado por el jefe (nunca podré agradecerle lo suficiente lo que hace por todos nosotros) y, sobre todo, a pesar de todo llegaba el domingo y me notaba bastante fresco de piernas y muy entero mentalmente para afrontar una MaMoVa que amenazaba con ser mucho más dura que la edición del 2011, esa que al final no pudo ser....
Con todo ello llegaba el domingo y, a pesar de no tener que recoger el dorsal el mismo día, el desconocimiento de cómo iba a ser el camino me hacía madrugar un poco más de lo necesario y embarcar rumbo a La Pobleta donde se iniciaba esta aventura llamada MaMova, más de 43 kilómetros con casi 2300 metros de D+ dispuestos a ponernos en el sitio que merecíamos.
Perfil de la primera media maratón
Al final, después de un viaje mucho más corto y cómodo de lo que esperaba me plantaba en La Pobleta con una hora de antelación, suficiente para tomarme con calma el trámite de acabar de preparar los trastos, de echar un vistazo por la zona de salida para palpar un ambiente que ya entonces se intuía espectacular y de saludar a conocidos y amigos que en buen número se congregaban por allí. Mención especial para Fede Arnau, Ramón y Mónica con los que no coincidía hacía ya tiempo, Víctor con el que todavía hacía más tiempo que no tenía el placer de coincidir, y Toni, de "A les nou" con el que metro adelante, metro atrás compartí buena parte de lo que fue mi carrera. Sin olvidar, claro, al numeroso grupo de compañeros de club que se daba cita en esta ocasión. Y así, entre charraetas llegaba el momento de la verdad y tocaba colocarse en la línea de salida para hacer frente a una nueva aventura.
En el momento de la salida ya tenía clara la estrategia que iba a seguir. Como parece que la segunda mitad iba a resultar más exigente que la primera el planteamiento era claro: primera parte reservando en la medida de lo posible, algo que además me permitiría confirmar que las malas sensaciones de Titaguas ni dejaban de ser una anécdota (o no). Y con esa idea empecé la carrera; ya de principio, en la vuelta de dispersión que dábamos para volver a pasar por la línea de salida, en torno a dos kilómetros de perfil inicialmente ascendente, tocaba ponerse las pilas y empezar a sufrir. Pese a todo, y con ese ritmo reservón (amarrategui, vamos) que me había impuesto, conseguía ir adelantando posiciones al tiempo que no me asfixiaba más de la cuenta. Así, al paso por el pueblo ya iba cómodamente instalado en una posición y un grupo que sería el que iría acompañándome durante todo el tiempo de mi carrera.
Primeros momentos de la carrera
Las sensaciones hasta el kilómetro cinco fueron muy buenas; ni rastro de las molestias que me acompañaron durante toda la carrera de Titaguas y sobre la base de un ritmo sostenido y cómodo, a pesar de la cara de la foto, me encontraba muy cómodo. A pesar de ello, alcanzado el kilómetro cinco, curiosamente cuando el perfil parecía dar un respiro, empecé con ciertas dificultades para mantener un ritmo de carrera adecuado a mis intenciones. Claro está que a la vista de la experiencia de la semana anterior las cosas empezaron a torcerse y la confianza empezó a flaquear un poquito. Sin embargo, pasados un par de kilómetros, y coincidiendo con el inicio de la primera subida importante del día, las aguas habían vuelto a su cauce y me dispuse a dar buena cuenta de la misma, insisto, sin forzar demasiado y tratando de reservar fuerzas para la segunda mitad. Así, poco a poco las sensaciones empezaron a ser mejores y siempre tras la estela de Laura, que a la postre acabaría segunda senior y tercera absoluta, fui dando buena cuenta de una subida que con algún tramo corto de bajada que daba un respiro, se iba a alargar hasta el kilómetro trece. Con el paso de los kilómetros mis piernas parecían haber entrado en calor y poco a poco me iba encontrando más cómodo, hasta el punto de que yo mismo tenía que autoimponerme calma para no forzar más de lo que había previsto inicialmente. Y así, poco a poco, llegué al kilómetro trece donde empezaba un largo descenso que nos llevaría de vuelta a La Pobleta donde se alcanzaba la primera mitad de carrera. En esta parte de carrera, de descenso continuado, poco habría que contar porque en la misma línea de no forzar demasiado iba devorando kilómetros con mucha comodidad y al tiempo iba avanzando posiciones. En este tramo había conocido a otro de los foreros con los que hacía tiempo que íbamos coincidiendo en carreras sin conocernos (un placer, Titonarman, a pesar de que el momento no fue el mejor), había dado alcance a Ximo, Buscamurs, amigo y compañero de club, quien a pesar de sus molestias estomacales tuvo los arrestos de acabar la carrera, pero sobre todo había empezado a sentir ciertas molestias en la parte posterior de la rodilla derecha que inicialmente me dejaron preocupado y que, finalmente, me hicieron tomar una decisión dolorosa pero creo que acertada: al llegar a La Pobleta acababa mi aventura en esta edición de la MaMoVa. Y así fue, muy entero, con las piernas pidiendo seguir pero la cabeza muy firme en dejarlo allí, solamente faltó que en ese último momento de duda, con el chip todavía en la zapatilla, se me acercara un miembro de la organización a preguntar si seguía para decirle que no y entregarle el chip. Y así, apenas dos horas y media y 21 kilómetros largos después de la salida, acababa mi participación en la MaMoVa 2012. 
Lo demás es ciencia ficción... de nada vale especular con cuál hubiera sido mi resultado final aunque insisto en que llegué a la media muy sobrado de fuerzas y con la sensación de poder hacer algo, para mi, "grande". El caso es que ahí acabó la aventura. Después, llegado a casa, todavía con molestias tomaba la decisión definitiva de renunciar también a la MAMUFI y centrarme de manera exclusiva en la MiM. Y así será, de momento, mientras escribo esto todavía tengo la alegría en el cuerpo de haber hecho un gran entrene hace una horita, sin ningún tipo de molestia y con grandísimas sensaciones, para este fin de semana salida con Jorge y Pallarés por la zona de Onda, con el objetivo de seguir acumulando montaña y a partir de ahí a seguir el plan de entrene con la vista puesta de manera exclusiva en esa Marató i Mitja del 12 de mayo.

9 comentarios:

Trapatroles dijo...

Sabia decisión si tenías molestias en la rodilla, carreras hay muchas, y lo mejor es prevenir que curar lesiones graves.
Muchos ánimos

Jordi Tena dijo...

No pasa naaaa !!! Carreras tendrás para quitarte esa espinita. Yo, tras leer la cronica y tan cerca de la MIM también te felicito por la valentia de tomar esa sabia decisión, no debe ser facil, pero tuviste la cabeza fria y tal vez, esta decisión desemboque en un gran resultado en la MIM. Anims crack !!

Jose dijo...

Hola Tinyo
Mejor no arriesgar para no empeorar, no pasa nada hay mil días para poder volverlo a intentar.

Animo y a mejorarse

Un abrazo
Jose
TROTASENDES BENICALAP

Celina dijo...

No es una decisión fácil, pero dadas las circunstancias parece lo más sensato. Ahora date un respiro y seguro que llegas de maravilla a ese gran reto de mayo, muchísimo ánimo! y ya te sacarás esta espinita más adelante. Un besote

Tinyo dijo...

Muchas gracias a todos por acercaros a este rincón y, sobre todo, por los ánimos.
Sigo pensando que, aunque dolorosa, fue la mejor decisión que podía tomar en ese momento. Llegarán momentos para el desquite.

Alfonso dijo...

Buena crónica, como todas las que escribes. Como bien dices, ya habrán momentos de desquitarse. Un placer haberte conocido y a ver si en otra coincidimos en mejores momentos.

Un saludo, Alfonso (Titonarman)

RAMONRUNNING dijo...

Retirarse siempre es duro si ademas te encuentras con fuerzas aun mas, pero teniendo molestias en la rodilla y 21Km por delante es la mejor decision.
Muchos animos recuperate y a por la MIM.
OJO ¿sabes que este año se sale de la UJI?

miguelflor dijo...

Tinyo, me hubiese gustado saludarte en persona, yo corrí MAMOVA el domingo también. Hiciste lo mejor, quien sabe si esas molestias de la rodilla te hubiesen privado de otra MIM.

A todos nos gusta ser finisher, a mi el primero, pero es de sabios saber retirarse aunque nos escueza varios días. Un abrazo, nos vemos en la próxima, este año me pierdo la MIM de nuevo.

Vicente Olucha dijo...

Hola Roberto, no paras,..
Aunque fastidie mucho,ante molestias, lo mejor retirarse, pero seguro que ya estas pensando en quitarte la espina, en una próxima edición
Mucha suerte para la MIM
Este año, la voy hacer caminando, a ver que tal, y a ver si esas molestias remiten de una vez por todas

Un abrazo