lunes, 20 de febrero de 2012

Mitja Marató Benicàssim; otro pasito adelante


Cartel de la prueba
Anteriormente a la Reconquista, el Castillo de Montornés constituyó uno de los más importantes feudos árabes en estos territorios. No constan noticias sobre su destrucción y las causas que lo motivaron. No obstante, se conoce que el Castillo fue habitado hasta finales del siglo XV, como se deduce por su nombre, pertenecería al linaje de los Beni Qásim ("hijos de Qásim") que ocupaban el castillo de Montornés antes de la conquista cristiana, primero por el Cid Campeador y finalmente por el rey Jaime I de Aragón.
La decisión de Don Francisco Pérez Bayer en 1769 de fundar una iglesia en este lugar, constituyó el impulso definitivo a la configuración de Benicasim como pueblo. A Pérez Bayer se le califica frecuentemente como fundador de Benicasim y realmente, no había nacido aun cuando Benicàssim fue fundado por Doña Violante de Casalduch. No obstante, Pérez Bayer tuvo el mérito de aglutinar alrededor de la iglesia que fundó, a todos los vecinos de Benicasim, hasta entonces diseminados en pequeños núcleos de población, y en masías.
El progreso fue lento en principio, pero espectacular a partir de 1850. Benicàssim ha sido una de las poblaciones pioneras en España como centro turístico. Así en 1887 se construye la primera villa de verano. El gran auge que tomó Benicasim a principios de siglo, le valió posteriormente el calificativo del "Biarritz de Levante". Desde la primera construcción hasta hoy, Benicàssim ha sufrido una profunda transformación basada exclusivamente en el turismo. Actualmente Benicasim ofrece una capacidad receptora de 100.000 turistas.
A menos de un mes para que llegue el día H del ya archiconocido objetivo para esta primera parte del año allá en tierras romanas, la semana había sido un poquito extraña, con mucha carga de estrés en el trabajo y con un tiempo que invitaba poco a las salidas de entrenamiento. A pesar de ello, sobreponiéndome a una inicio de semana poco alentador, el balance general para la semana podemos calificarlo como notable, con una salida el viernes que me había reforzado en el objetivo de salir "a morir" en la Media del domingo y con una buena rodaeta el sábado por tierras de Rocafort para acabar de engrasar las piernas. Con esta perspectiva para el domingo tocaba correr en casa. A pesar de mi "exilio" voluntario en tierras del Cap i Casal, volver a Castellón siempre me recarga las pilas y poder correr en Benicàssim donde anidan muchos de mis recuerdos de juventud se convierte en un placer y en una motivación extra. Con ese objetivo de pasar un buen rato la mañana del domingo disfrutando de esta bendita locura salimos el sábado rumbo a Castellón y, de esta manera, el domingo pudimos dormir un ratito más porque en apenas quince minutos nos plantábamos en la zona de salida. Una vez más Rubén iba a ser de la partida; en este caso el reto era importante. Primera media de asfalto y con el objetivo de Roma también en el horizonte, una buena oportunidad para acumular kilómetros y sensaciones.
A la llegada a Benicàssim nos recibió un viento más que molesto que empezó a poner a prueba a mi cabeza. Con un ambicioso objetivo en mente, cual era el poder acabar en el entorno del 1.35, con el convencimiento de que mis piernas lo tienen pero con serias dudas de que mi cabeza fuera a soportar esos ritmos durante toda la prueba, cualquier obstáculo que pudiese surgir se convertía en un problema añadido para poder acercarme al susodicho objetivo. En cualquier caso, después de la recogida del dorsal y del calentamiento enseguida me vi en la línea de salida dispuesto a darlo todo en una muy agradable mañana para correr a pesar del ya nombrado viento. Muchos conocidos en la salida, y que alguno me perdone si me lo dejo; los hermanos Guinot, el maestro Rafael Murcia "Mountainrunning", Fede Arnau, Rubén, Tono, del Restaurante Mediterráneo del Grao (recomendable 100x100), Juan Ramón, Marco, compañero de trabajo, y sobre todo, Jose, otro compañero de trabajo, todo un crack que me hizo de liebre y algo más durante toda la carrera. Gracias a todos por vuestros ánimos pero gracias especialmente a Jose por su labor de motivación durante toda la prueba.
Parte final de la subida de la vuelta corta
Bien, el caso es que a la hora prevista se daba la salida a la prueba y desde ese mismo instante se iniciaba la lucha que durante algo más de hora y media debía librar para mantener esos ritmos cercanos al 4.30. La primera parte de la carrera consistía en dar un par de vueltas a un circuito de aproximadamente dos kilómetros y medio y que iba a empezar a ponernos en nuestro lugar. Desde la parte baja del pueblo, allá por el puente de hierro donde se ubicaba la salida, ascendíamos hasta la entrada del Karting y desde allí vuelta a bajar hasta la salida y así por dos veces. Con la inestimable ayuda de Jose la verdad es que me costó muy poquito entrar en materia y encontrar ese ritmo deseado en torno al 4.30 por kilómetro. Y lo mejor de todo es que en estos primeros compases de carrera me encontré muy cómodo a pesar de que siempre me ha costado más de la cuenta entrar en ritmo y ello me ha hecho ser de los que sufren desde el principio. Creo que los tiempos de paso de estos primeros cinco kilómetros que se desarrollaban por el interior del pueblo son significativos y dan fe de lo reseñado; 4.30, 4.22, 4.24, 4.34 y 4.19 para un paso por el kilómetro cinco en 22.19 a una media de 4.27. Llegados a este punto mi sensación seguía siendo la de ir razonablemente suelto en el ritmo marcado y la cabeza seguía también en su sitio, algo a lo que ya en este momento colaboraba Jose con palabras de ánimo en todo momento y siempre muy pendiente de mi estado.
Al final de la segunda vuelta por el pueblo;
Jose siempre a mi lado
Finalizadas las dos vueltas cortas empezábamos la primera de las dos vueltas largas, que desde el puente de hierro nos llevaban hasta el Voramar, paseo marítimo, Eurosol, Hotel Orange, Aquarama y otra vez a bajar hasta la salida que ahora ya se convertía en meta.
Playa de Voramar. Una hermosa playa artificial que se caracteriza por la tranquilidad de la zona residencial donde está ubicada. Gracias a su situación privilegiada, desde su paseo marítimo se pueden contemplar las espléndidas villas de principios del siglo XX que sobrevivieron a la fiebre constructora de las últimas décadas del Siglo XX por las que Benicàssim fue conocido en tiempos como el "Biarritz de Levante". Galardonada con el distintivo de Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa.
Empezaba aquí una carrera muy diferente; un circuito asequible en sus primeros cinco kilómetros a pesar de que el tramo inicial por el Paseo del Voramar contaba con el hándicap de un ligero viento en contra, daba paso al tramo de ascenso hasta el puente del tren sobrepasado el Orange y después vuelta hacia el pueblo con un último kilómetro en bajada. Durante los primeros compases de esta primera vuelta grande traté de regular un poquito porque me daba miedo pasarme de rosca y pagarlo al final. Consecuencia de ello fue bajar el ritmo en unos cinco-diez segundos por kilómetro pero siempre haciendo caso más a lo que me dictaban las piernas y el cuerpo que a los tiempos. El objetivo en este punto era llegar a la primera subida en buenas condiciones para poder controlar esa dificultad. De esta manera, este segundo cincomil transcurrió con parciales de 4.33, 4.32, 4.38, 4.37 y 4.33 (para un parcial de 22.53 y un diez mil en 45.12). No era ni mucho menos un mal parcial; de hecho apenas mes y medio antes no había sido capaz de completar el diezmil de Valencia por debajo de ese tiempo.
Sin embargo tenía claro que en este momento empezaba la carrera de verdad, y no porque la subida hacia el Orange iba a poner las piernas a prueba sino porque esa misma subida iba a marcar hasta donde era capaz de llegar mi cabeza en lo que restaba de prueba. De esta manera, y siempre bien guiado por Jose, iniciamos el primer tramo de subida con cierta precaución pero todavía con buenas sensaciones. Evidentemente el ritmo se resintió, en parte por la exigencia del tramo y en parte por la autorregulación que nos impusimos en el mismo; de esta manera llegamos hasta el final de la subida y el parcial de este kilómetro once, el más exigente hasta el momento salió en cinco minutos clavados. Llegados arriba tocar recuperar un poquito el aliento e inmediatamente intentar volver a esos ritmos entre 4.30 y 4.40 que debían ser constantes hasta volver a pasar por este punto. Dicho y hecho, recuperada la respiración nos pusimos a ritmo y después de pasar el 12 en 4.45, completamos el trece, ayudados por el descenso pero sin forzar en ningún momento en 4.28. Si tuviera que hacer balance de mi situación en este paso por meta podría calificarlo de la siguiente manera: "Forzado pero con fuerzas, buenas piernas y mejor cabeza de lo esperado".
Llegados a este punto quedaba lo más duro; había que repetir la vuelta grande y en esta ocasión con la imagen clara de cuál era la dificultad de ese ascenso que todavía nos quedaba. Pese a ello, el tramo que nos condujo de nuevo hasta el Voramar fue bueno, con un par de kilómetros en 4.39 y 4.45 pero siempre con esa sensación de cierta suficiencia. De esta manera, el tercer cincomil lo pasamos en 23.37, a una media de 4.43.
Segunda subida al puente con Jose siempre empujándome
Llegar al Voramar, girar para coger el paseo y que mi cabeza empezase a nublarse fue todo una. No sé exactamente que pasó porque de piernas todavía me encontraba con cierta frescura pero el bajón fue instantáneo. Pese a la fuerza que me transmitía Jose a cada momento y su gran trabajo de regulación del ritmo en este punto ya me di cuenta de que lo que quedaba para acabar iba a ser un suplicio. Gracias a esos ánimos iba aguantando; recuerdo como repetía machaconamente que había que aguantar como fuera hasta el dieciocho y que la subida ya veríamos como la regulábamos. Y lo cierto es que con ese impulso pude aguantar el kilómetro 16, en 4.42. Incluso después de un bajón durante el 17 que salió nuevamente a cinco pelados, el 18 pude completarlo nuevamente en 4.47. Pero aquí sí que ya la cabeza ganó y mis piernas me obligaron a parar y caminar durante un tramo de la subida. Aproveché el momento para hidratarme un poquito y para tratar de poner las neuronas en orden para empezar a trotar nuevamente en la parte más exigente de la segunda subida. La foto que acompaña este párrafo es más que significativa, mirada baja para evitar tener que ver lo que quedaba y a tirar de casta por no decir otra cosa. Llegados arriba quedaba intentar no hundirse y llegar al final con dignidad. Ahora sí que las piernas empezaban a decir basta pero había que seguir adelante y tratar al menos de bajar de 1.39. Y en esas estábamos cuando llegó el parcial del veinte. Después de un parcial anterior de 5.35 el veinte volvió a estar por debajo de cinco, en 4.55, completando así el cuarto cincomil en 24.59.
Emocionante entrada en meta con Leyre
A partir de este punto solamente quedar sufrir como un verdadero cabrón y apoyándose en la bajada final intentar arañar segundos al crono. Cierto es que las piernas no daban para mucho pero de todas formas fuimos dando buena cuenta del último kilómetro para llegar a meta con un parcial para el 21 de 4.33, que no está nada mal dadas las circunstancias y con un subidón al ver en meta a Mónica y Leyre, dispuesta ésta a entrar de la mano de papá en meta. Me queda la sensación de que casi me llevaba ella a mí que no al contrario pero una vez más la sensación de poder acabar una carrera de la mano de mi princesita no se paga con nada. Este último esfuerzo me permitió además entrar sobrado por debajo del 1.39; de hecho, este tiempo "real" de 1.38.23 es mi mejor marca personal en la distancia así que a pesar del sufrimiento y de que aspiraba a algo más creo que tendré que darlo por bueno y pensar ya en positivo. Unas horas después estoy satisfecho; al margen de la marca que me deja satisfecho a secas, y a pesar de esos momentos de flaqueza creo que peleé bien contra el circuito pero sobre todo contra mí mismo y al final pude acabar razonablemente satisfecho con la carrera en general.
A cuatro semanas vista de Roma creo que los deberes están muy adelantados y que si en lo que queda hasta entonces el cuerpo aguanta al final conseguiré ese objetivo y además en un tiempo más que decente. Sigo sin desvelar objetivos de cara a Roma (ese objetivo oculto porque el verdadero es el de acabar disfrutando mi primera maratón) pero esos objetivos de tiempo van tomando forma y, sobre todo, van convirtiéndose en "conseguibles".
En fin, otra mañana más disfrutando de esta pasión, con un tiempo agradable, una inmejorable compañía y la satisfacción del deber cumplido, ¿qué más se puede pedir?. Dar la enhorabuena y las gracias a la organización, notable una vez más, y a pensar en lo siguiente. Igual pensáis que estoy loco pero el domingo me vuelvo a la montaña, la Maratón de Espadán me espera y este año además sin presiones de ningún tipo con el único objetivo de volver a a disfrutar de la Sierra Espadán y de coger fondo para alcanzar el Coliseo con suficiencia. Pero eso, una vez más, será otra historia. De momento os dejo con los habituales enlaces.


Perfil en Wikiloc
Epílogo.-
Rubén no pudo acabar la carrera; al paso por meta en el kilómetro trece le pudo más no dejar a sus peques y allí acabó su aventura. Sin embargo hay algo muy positivo. Durante estos kilómetros pudo rodar sin demasiados agobios en ritmos bastante mejores a lo que será el objetivo en Roma. Buenos kilómetros que sumarán seguro... de todas formas igual cambiamos el planteamiento y buscamos una media para que la complete. Animo "veí" que seguro que la comida del dieciocho de marzo allá por Roma será con la satisfacción de haber completado tu primera maratón... y eso es algo que no todos pueden decir.

8 comentarios:

Rubén (El veí) dijo...

Una altra mitja? on? quan?
Has vist què content anava? Si anava superbé... ai els xiquets! la dona! la meta!!!!!!!!
Haurien de prohibir passar per meta abans d'acabar la carrera!

maria dijo...

Roberto, me ha gustado la introducción historica. Que bonito paraje el del castillo de Montornes y hay gente que no lo conoce...por vagueria ,hay que ver.
Y ...como te dijo Belén el otro dia, un escalón menos para Roma,enhorabuena!!.

Tinyo dijo...

Veí, tu tranquil que si tenim que fer un altra mitja la farem i si es necessari aniré amb tú.

Tinyo dijo...

María, gracias por la visita y por tus comentarios. Lo de la introducción histórica forma parte de la gracia de las crónicas. Aprovecho las carreras para culturizarme (y ciulturizaos) un poquito con alguna reseña que tenga que ver con el lugar de la carrera

Jose dijo...

Hola Tinyo
Otra más a las espaldas, sigues sin parar semana tras semana...

Un saludo
Jose
TROTASENDES BENICALAP

Tinyo dijo...

José, gracias por tus visitas semana tras semana. Intentamos mantener un buen ritmo, no lo niego. Un saludo

RAMONRUNNING dijo...

Tinyo que carreron, como dices los deberes los tienes hechos, cuatro dias mas de entrenes y a conquistar Roma.
Preciosa la entrada en Meta con yu hija.
Nos vemos en Espadan.

Tinyo dijo...

Ramón, gracias por pasarte por aquí y por los ánimos. A ver si de aquí en adelante no surgen problemas y llego bien a Roma. Buenas sensaciones más mucha ilusión prometen un buen día.
Nos vemos por Espadán a disfrutar un rato