jueves, 30 de diciembre de 2010

Lamiéndome las heridas: Mitja Marató Picanya-Paiporta 19/12/2010

Superado el mal trago de la Marató de Castelló y mi no participación la semana siguiente pasó entre la rabia por lo ocurrido y las ganas de encontrar nuevas motivaciones y seguir adelante con más fuerza que antes. Ya el lunes cerré parte de las heridas con una intensa rodada por la Ronda Este que me llevó a recorrer alrededor de dieciocho kilómetros en algo menos de hora y media y que me dejó un buen sabor de boca porque me reafirmó en que mi estado de cara a la MCS era bueno y que ese objetivo de 3.30 estaba en mis piernas (más allá de lo que hubiera ocurrido a lo largo de esos 42 kilómetros largos). Durante la semana seguí con entrenamientos buenos, un poco por libre porque la planificación marcaba un evidente "descanso activo" pero que sin la participación en la carrera del domingo quedaba un poco desfasada.
El caso es que a la vista de los acontecimientos y de que el domingo quería hacer una salida de un par de horas al final me decidí a inscribirme en esta prueba de la "Quarta i Mitja Picanya-Paiporta" con la única intención de hacer esa salida en compañía de unos muchos compañeros de locura y de disfrutar después de un mes sin hacerlo de ese ambiente de las carreras. Y además en esta ocasión se trataba de disfrutar sin más, sin objetivos de tiempo, de ese ambiente. Amaneció el día lluvioso lo que incluso me hizo plantearme a última hora mi participación porque arrastraba un pequeño catarro y no tenía claro si era conveniente "arriesgar" pero al final pudieron más las ganas y en un ratito me presenté en la línea de salida en Picanya dispuesto a recoger el dorsal y a disfrutar un poquito de esta pequeña pasión. Después de calentar adecuadamente (por una vez y sin que sirva de precedente) me encaminé a la línea de salida y me coloqué en una zona de esas que permiten salidas tranquilas.
Sin embargo una vez se dio la salida me vi envuelto, sin saber cómo, en una pequeña vorágine que podría traducir en algo así como "cómo corre esta gente". Ya sabéis que las salidas son difíciles porque entre tanta gente se hace difícil sustraerse al ritmo de los que tienes alrededor así que cuando me quise dar cuenta habíamos dado buena cuenta del primer kilómetro en un ritmo de 4.34. ¡Qué diablos! pensé, de perdidos al río, así que decidí mantenerme en ese ritmo por lo menos durante los cinco primeros kilómetros y ver sensaciones. Dicho y hecho, el paso por el Kilómetro cinco en 22.40 dan buena cuenta del ritmo inicial que cogí. Ese ritmo aún lo mantuve un kilómetro más pero en ese momento algo de cordura llegó a mi cabeza en forma, imagino, de cansancio muscular así que decidí bajar el ritmo a partir del siete y ponerme, como era la intención inicial a ritmos cercanos a los cinco minutos el kilómetro.
Al paso por la primera vuelta
tapado por otros corredores
Y así fue, a partir de ese momento me puse en un cómodo ritmo que me permitió ir quemando metros sin demasiado esfuerzo y así cumplimos la primera vuelta al recorrido, momento que recoge la fotografía aunque apenas se me vea, en 51 minutos largos de los oficiales. Según el Garmin el paso por el diez fue en 47.16 y por el once en 52.18 así que el tiempo aproximado de la mitad de carrera estaría en algo menos de 51, siempre tendiendo en cuenta que cada vuelta era según el cacharro 10.700 largos. Como podéis ver en las fotos el tiempo seguía lluvioso, con un fina lluvia que no paró de caer en précticamente toda la prueba. A estas alturas mi catarro empezaba a darme más problemas de los iniciales y ello me planteaba dificultades adicionales. Por ello, y teniendo en cuenta además el objetivo inicialmente descrito no me planteé incrementar el ritmo, antes al contrario, pensaba en que si seguía igual al final bajaría algo más el ritmo.
Fin de etapa
con el mono superado 
La segunda vuelta se inició en ese ritmo de cinco el kilómetro y así me mantuve hasta el kilómetro dieciséis, momento en el que decidí que era el momento de bajar todavía más si cabe el ritmo y tratar de llegar a meta sin apurar más mi estado físico. Así me puse a un ritmo entre 5.20 y 5.30 que me llevaría hasta el final de carrera con el único paréntesis del medio kilómetro final, desde el 21 hasta el 21,450 que marcaba el final según el cacharro en el que me permití el lujo de un pequeño "sprint" para llegar con buena imagen delante de la enorme cantidad de gente que había en meta. Como se puede apreciar según el reloj de meta el tiempo era de 1.46.45 que según el Garmin se queda en 1.46.27. Al final me quedo con el tiempo oficial que es de 1.45.43. De todas formas insisto en que lo de menos es el tiempo; lo importante para mí era pasar un mañana en compañía de otros locos de este mundo y volver a disfrutar de la incomparable sensación de la competición, aunque sea sin ánimos de dar el máximo. Y en ese aspecto muy satisfecho; la organización muy buena y muchísima gente por el recorrido, tanto en Picanya como en Paiporta., a pesar de la lluvia que nos acompañó todo el recorrido.
En fin, podemos decir eso de prueba superada. Os dejo el habitual enlace a los datos del Garmin


1 comentario:

DIEGO dijo...

Buen fin de año compañero, espero que nos veamos pronto por alguna montaña. Un abrazo