martes, 16 de agosto de 2011

Course des Fiances (Arrens-Sallent 06/08/2011)

A la derecha se ve el trofeo que se pone en juego
Muchas y variadas han sido las historias que he podido escuchar o leer sobre aquello que motiva la celebración de esta Carrera y su hermana la Marcha. Poniendo un toque romántico a esta entrada me quedaré con la que asegura que cuando corremos por aquellos parajes pirenaicos lo hacemos en conmemoración de aquél que fue obligado para poder casarse con su amada a recorrer los mismos caminos hasta llegar a Sallent para cargar una saco con cincuenta kilos de sal, bien escaso y muy preciado en aquellas tierras francesas, y volver con el mismo hasta Arrens. Con la perspectiva de haber acabado el recorrido me parece poco creíble pero me gusta. En cualquier caso poco importa porqué se celebra esta carrera si ni siquiera allí han sabido darnos una única versión. Lo que todos foreros que nos dejamos ver por allí después de un largo viaje desde tierras castellonenses (Roberto Ggroc, Eladi, Eva, Jose, Tere y yo mismo, acompañado esta vez por Mónica y Leyre) teníamos claro es que esta edición tenía un sabor muy especial, amargo, ingrato, sí, pero especial porque todos acudíamos allí avisados por dos novios eternos, Miguel e Irene, separados por la tragedia, que eran quienes desde las mismas entradas del foro nos habían animado a descubrir esta carrera. Vaya desde este momento un nuevo y emocionado recuerdo hacia Irene y más palabras de apoyo a Miguel: me consta que en cada uno de nosotros quienes estaban corriendo erais vosotros...
¿La carrera?. Pues la verdad es que apetece poco enrollarse así que seré breve. Muy prontito, con las calles de Sallent abarrotadas de gente que acababa la fiesta, cogimos el autobús que nos dejó en Arrens tras más de dos horas de viaje. Llegar a Arrens, recoger los dorsales, alguna fotito y empezar a correr casi de carrerilla. Iniciada la carrera nos quedaban para calentar veinte kilómetros de subida continuada que nos dejaría en el Col de Peyre Saint Martin a casi 2300 metros de altitud. Allí arriba donde recibimos la calurosa acogida de la gente de la Marcha, habíamos dejado atrás diez kilómetros iniciales de asfalto en su práctica totalidad y otros diez kilómetros ya dentro del Parque Nacional de los Pirineos, estos sí de verdadera maravilla con vistas y paisajes espectaculares. Dentro de estos diez kilómetros reseñable una subida al estilo Alpe d'Huez, con sus revueltas y todo que confabulada con la altitud se hacían duros de verdad.
El reposo del guerrero en pleno casino de Sallent
Por cierto, pedazo foto de la pequeña Leyre
A partir de coronar Peyre Saint Martin, y de entrar en España, pues quince kilómetros más, teóricamente de bajada pero que todavía guardaba la sorpresa de la llegada al Refugio de Respomuso que añadía desnivel positivo al perfil. Después de Respomuso ya tocaba bajar sí, pero con una bajada que a mí se me hizo complicadísima al menos hasta los últimos siete kilómetros donde ya se pudo correr. Y así, tras 05.38.10 que marcó el crono en meta, me presenté en la meta de Sallent, satisfecho y emocionado a la vez.
Una vez acabada la carrera todavía quedaban fuerzas para un penúltimo homenaje a Irene, promovido por Tere desde el cajón (por cierto, enhorabuena a las dos chicas de Castellón por formar parte del podium) y que, una vez más nos puso los pelos de punta a los allí presentes, y un detalle de gran valor humano que nos dejó Martine, ganadora absoluta y que más adelante insertaré en este relato.

Elevation Profile

Y me permitiréis que en el final de esta entrada os haga partícipe de mis pensamientos en el momento de afrontar la recta de llegada. No sé el porqué vino a mi esta música pero sí tengo claro a quien iba dirigida... gracias de nuevo Amiga


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