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domingo, 20 de mayo de 2012

I Trail 7 Cimas Gandía; volver a empezar


Cartel de la carrera, tercera
etapa del CTV2012
El Mondúver (Montdúver en valenciano) es un macizo montañoso situado en el sureste de la provincia de Valencia (España), en la comarca de la Safor. Su cima tiene 841 metros de altura y se encuentra entre los términos municipales de Xeraco y Xeresa.
La sierra del Mondúver sigue una orientación noroeste-oeste, entre los valles de Barx y de la Valldigna. Se trata de un macizo cretácico donde destacan las potentes formas kársticas como los poljés de la Drova o de Barx o la cueva del Parpalló. También presenta gran cantidad de dolinas y profundas simas por donde se filtran las aguas que después brotarán en forma de surgencias a los pies del Mondúver, como la Fuente de Simat, donde nace el río Xeraco o río Vaca.
Si bien su cima pertenece al término municipal de Xeresa, buena parte de la montaña corresponde a los de Barx, Xeresa y Xeraco. Se puede subir a su cumbre mediante un camino asfaltado que parte del lugar conocido como La Drova. Desde arriba se extienden las magníficas playas mediterráneas de Xeraco y Gandía, y es posible disfrutar de unas vistas magníficas de todo el Golfo de Valencia, que incluyen el cabo de San Antonio, la ciudad de Valencia y, si el día presenta una buena visibilidad, la isla de Ibiza.


Bonita foto gracias a Kike. A la izquierda Rubén
Después de la decepción de la semana pasada en la que problemas físicos y, después del análisis, también de coco, me obligaban a abandonar la Marató i Mitja apenas transcurridos 25 kilómetros, para esta semana me había propuesto participar en la primera edición del Trail 7 Cimas de Gandía, que como su nombre indica NO supone la subida a siete picos sino que se reduce a la subida y bajada desde la localidad de Gandía a la emblemática cima del Montdúver. Un par de días de descanso, necesarios más desde un punto de vista psicológico que físico, dieron paso esta semana a un par de rodaetas, martes y jueves, la primera de ellas de doce kilómetros recuperando el trote culón (es decir, a poco menos de seis el kilómetro), para seguir con una segunda el jueves de quince kilómetros a ritmos más vivos, 5.10 en concreto. Entre medias más reposo y una sesión de gimnasio para tonificar el cuerpo. Y así, con demasiada tensión en el ámbito de lo laboral llegó el fin de semana con un objetivo claro: para el sábado una salida tranquila con la gente del Rocafort Running (que acabó convirtiéndose en quince kilómetros bastante duros aunque a ritmo suave) y para el domingo otra salida, esta con dorsal pero sin ningún objetivo que no fuera el de rodar tranquilo durante los 28 km de la carrera y poder subir al Montdúver en grata compañía. Alguno de vosotros pensará que es hora de ir pensando en descansar después de un inicio de año bastante exigente (Maratona di Roma + Marató i Mitja) pero la verdad es que aunque pretendo bajar una marcha no lo es en menor medida que se me hace necesario seguir con un plan de entrenamiento que permita olvidar otros aspectos del día a día. Además, durante esta semana ya he acabado de perfilar los objetivos de cara a lo que resta de año, objetivo que se traducirá si nada lo impide en la disputa de un nuevo Maratón de asfalto a finales de año (Valencia o Castellón, ¿quién sabe?) y tratar de iniciar y seguir un buen plan de alimentación que me permita acabar de afinar mi cuerpo (suena un poquito mal, ¿no?) para poder afrontar con mayores garantías éste y otros objetivos que tengo en mente aunque no desvelaré. Bueno, sí, uno de ellos es evidente: la Marató i Mitja 2013 será, seguro, de las elegidas y además con un objetivo que ya adelanto será más que ambicioso. Pero bueno, eso será objeto de muchas entradas en el blog más adelante...

Volviendo a Gandía en esta ocasión el viaje lo realizaba acompañado por Rubén, en su retorno a las carreras, y por Jesús que después de su bautismo en Utiel hoy se aprestaba a confirmar su entrada en el mundo del trail. Después de un pequeño madrugón nos presentábamos con tiempo de sobra en la zona de salida y allí me encontraba con David y con el grupo de Alzira (un placer chicos haber podido conoceros y compartir la carrera). En un primer momento nos sorprendía cierta falta de ambiente en la zona de meta y que parecía que los trabajos de acondicionamiento de la misma llevaban cierto retraso. En cualquier caso poco a poco se fue acercando la hora oficial de la salida y nos dirigimos a la misma para empezar la aventura. Nueva sorpresa; problemas de última hora retrasaban la misma hasta las nueve y cuarto y hacían que se diese de manera conjunta con los participantes en la modalidad de iniciación (por cierto, en mi modesta opinión creo que la salida conjunta es mejor opción, siempre que sea posible, que salir por separado). Finalmente, con quince minutos de retraso, se daba la salida a la carrera y allá que nos íbamos a dar buena cuenta de esos veintiocho kilómetros inicialmente previstos y a merendarnos esa subida al Montdúver que tanta ilusión me hacía. 
Altimetría de la subida al Montdúver desde Gandía
Desde el momento de la salida me había propuesto no olvidar en ningún momento que el planteamiento era el que era, es decir, salir a rodar durante un largo rato y poder disfrutar de lo que preveía una espectacular ascensión hasta el Montdúver. Con ese planteamiento, durante esos primeros kilómetros que nos conducían por asfalto en un recorrido suave aunque ligeramente ascendente, fui intentando coger un ritmo cómodo que paulatinamente iba incrementando pero siempre con bastante comodidad. Integrado en el grupeto de Gandía alcanzamos el kilómetro tres a un ritmo de 5.07 el kilómetro y enseguida empezamos con un tramo de barranco bastante incómodo por el terreno y que seguía con esa ligera tendencia ascendente. Alrededor del kilómetro cinco se ubicaba el primero de los avituallamientos que a la vista de que seguía cómodo y de que alrededor del nueve estaba previsto un segundo control decido saltarme para no perder el ritmo. Ello hace que temporalmente pierda el contacto con la gente de Alzira aunque imagino que no deben andar demasiado retrasados. La carrera seguía empinada hacia arriba aunque se dejaba trotar y así casi sin darme cuenta alcanzaba el segundo tres mil a una media de 5.51.
Un kilómetro más de perfil suave nos dejaba ya a las puertas de las primeras dificultades importantes del día. Poco a poco los tramos de subida se iban haciendo duros y en este momento ya empezaba a alternar los tramos de trote con otros en los que me limitaba a caminar, a buen ritmo sí, pero intentando guardar fuerzas para la subida importante del día. Durante todo el recorrido el Montdúver se alzaba imponente al fondo, cada vez más cercano, y ello ayudaba a no perder de vista la necesidad de mantener un ritmo sostenido pero no demasiado exigente. El recuerdo todavía presente de los problemas en la MiM también ayudaban a ello. Además en este momento el calor empezaba a apretar y ello también hacía que intentase seguir tranquilo (afortunadamente el tema del calor acabó por no ser un problemas más que puntual y las condiciones meteorológicas acompañaron en esta aventura en la mayor parte del trayecto. Bien, el caso es que aproximadamente a partir del kilómetro siete y medio (y aprovecho aquí para comentar que el marcaje de los puntos kilométricos es uno de los aspectos a mejorar en la carrera; de hecho solamente vi puntos hasta el dieciocho si mal no recuerdo y en ese momento mi GPS marcaba apenas dieciséis) la carrera empezaba a endurecerse de manera clara así que me preparé para lo que tenía claro que iba a ser un largo tramo de subida hasta la cima del Montdúver dispuesto a sufrir lo que fuera necesario en este tramo. El kilómetro nueve ya marcaba un parcial de 8.52 el kilómetro pero a partir de ahí, quizá un poquito más adelante empezaba la verdadera subida.
En pleno esfuerzo llegando a la cima del Montdúver
Un primer kilómetro menos duro que nos dejaba en el diez, y con ciertos problemas porque el avituallamiento se encontraba prácticamente en el kilómetro once y no en el nueve como se había indicado, dio paso a los primeros tramos verdaderamente difíciles de la subida. En este punto David ya me había alcanzado y durante toda la subida hasta la cima fue siempre ligeramente por delante, convirtiéndose en mi principal referencia a la hora de marcarme un ritmo. No voy a extenderme demasiado en la subida; al final se trataba de marcarse un ritmo lo más vivo posible en ese caminar que me imponía y de disfrutar en la medida de lo posible de una subida exigente, de esas en las que a base de sufrir se pasa bien y, sobre todo, de disfrutar también de unas maravillosas vistas desde las alturas. Dejaré un dato relevante de la subida; desde el kilómetro 9,6 (268 metros de altitud) hasta el 12,76 (841 metros de altitud) tenemos algo más de tres kilómetros con un desnivel medio del 18% algo que es fácil de comprender que acaba de agarrarse en las piernas. Pero bueno, al final como casi siempre acabamos por alcanzar la cima y en el avituallamiento de arriba estaba David esperándome así que después de hidratarme convenientemente nos dispusimos a dar buena cuenta de la segunda parte de la carrera, que a partir de ahora cambiaba radicalmente y se convertía en un descenso continuado hacia Gandía. Antes de ello comentar que el cuarto parcial, al paso del 12 lo había cubierto a una media de 11.56 el kilómetro cifra que habla a las claras de la dureza de la subida.
Tal y como he comentado se inicia ahora un largo y continuado descenso hacia el mar. Un breve tramo por una pista hormigonada con una buena pendiente nos deja a las puertas del inicio de una senda bastante técnica que será compañera de fatigas durante un largo tramo. Siempre en compañía de David, con caída de éste incluida, vamos dando cuenta de un recorrido complicado porque el terreno no acompaña demasiado para poder mantener un ritmo constante y está plagado de obstáculos que dificultan la carrera. En este escenario, con tramos más difíciles a los que siguen otros más cómodos, con continuos repechos que, aunque cortos, van haciendo mella en las piernas y menguando las cada vez más exiguas fuerzas llegamos hasta el kilómetro veintiuno (en este intervalo tres parciales a 8.37, 7.10 y 6.00). En este punto se encuentra un nuevo avituallamiento y el inicio de la última dificultad importante de la jornada. Antes de seguir destacar que uno de los puntos débiles de la organización se visualiza en este tramo: un marcaje insuficiente, con cintas de color negro que en ocasiones se hacen difíciles de ver y con algún punto conflictivo con escasa señalización, hacen de este aspecto uno de los que será urgente mejorar en próximas ediciones. Además se echa en falta también una mayor presencia de voluntarios en esos puntos conflictivos.

Entrando en meta; buen montaje y entrada bonita,
una de los mejores aspectos de la carrera
Iniciamos la última subida reseñable de la carrera; se trata de una subida corta, de apenas 900 metros, pero intensa, con un desnivel medio del 17% y que a estas alturas de carrera, y después de ocho kilómetros largos de bajada, se agarra bastante a las piernas. A la vista de ello me refugio en la cola de un pequeño grupo de cuatro o cinco corredores que hemos formado y me dejo llevar (aunque claro está el esfuerzo es mío y no de los demás). Nos sobrepasan un par de corredores, entre ellos la que finalmente sería tercera mujer en meta, pero es un detalle que no me preocupa en absoluto. A estas alturas sigo manteniendo como único objetivo el llegar en buenas condiciones a meta y todavía queda bastante carrera por delante. Cuando llegamos arriba todavía nos quedan un kilómetro largo de descenso técnico, momento que aprovecho para ponerme delante del grupo y tratar de marcar el ritmo; sin grandes alardes pero la bajada me sale bastante bien lo que hace que al llegar abajo casi haya vuelto a dar caza a la chica que nos había pasado en la subida pero también que David se haya rezagado. A la vista de ello, una vez alcanzado el asfalto decido marcar un ritmo suave que permita que David vuelva a alcanzarme. Sin embargo veo que no llega y cuando consigo verle parece que su ritmo no es demasiado bueno así que me olvido de él y vuelvo a marcarme un ritmo más elevado aunque incluso ahora sigue siendo cómodo. El paso por el veinticuatro me marca un parcial de 9.13 producto de la subida anterior y del tramo de descenso técnico que antes comentaba. A partir de aquí la carrera se convierte en tratar de regular con el calor empezando a apretar y así, sin demasiado que reseñar alcanzo el kilómetro veintisiete en un ritmo de 6.28, lento para el perfil del mismo pero que tampoco supone problema alguno en mis objetivos. Desde este punto queda teóricamente un kilómetro aunque el GPS me marca casi dos algo que al final acaba por confirmarse ya que la meta se encuentra en el kilómetro 28,85, punto que alcanzo después de tres horas y treinta y ocho minutos que a priori pueden parecer demasiado pero que a mi saben muy bien después de analizar el recorrido.
Llegado el momento de las conclusiones empezaré por las personales. Después de la mala experiencia de la Marató i Mitja y de una semana de entrenamientos a buen nivel aunque sin forzar creo que los objetivos para esta prueba se han cumplido con creces; conseguir acabar una prueba de esta distancia y con buenas piernas era lo deseado y en ese aspecto contento. En cuanto a la organización, en el momento de escribir estas líneas existe cierta polémica en las redes sociales por los fallos que se han cometido. Mi valoración es clara: existen aspectos ciertamente importantes, principalmente el del marcaje de la carrera (y parece ser que ciertas deficiencias en los avituallamientos que yo no he sufrido), pero también la salida que son claramente mejorables. Pese a ello sigo manteniendo que por mi parte la gente de CTV (por haberlo demostrado en anteriores carreras) y también la del 7Cimas (porque no es fácil empezar una aventura como la de organizar un trail sin cometer ciertos errores) tienen un voto de confianza en el convencimiento de que próximas ediciones de esta carrera y las siguientes carreras del circuito mantendrán un alto nivel en lo organizativo.
Una cosa más; felicitar a Rubén, por haber conseguido acabar su particular reto de completar la versión iniciación de esta carrera, y a Jesús que hoy ha conocido de verdad lo que es un trail y pese a ello ha completado una más que digna carrera.
Bien, lo dejo ya. La próxima entrada nos llevará, si no pasa nada, a tierras de Teruel en lo que será también el nacimiento de otra carrera de montaña en la misma capital turolense. Hasta entonces os dejo con los habituales enlaces.


Perfil en Wikiloc

lunes, 7 de mayo de 2012

I Trail Sierra de Utiel; último rodaje previo a la MiM


Cartel de la carrera
Después de una semana en la que tuve que renunciar a la MAMUFI para no arriesgar de cara a la ya inminente Marató i Mitja y de la que ya dejo constancia en la anterior entrada de este blog, la primera semana de mayo había continuado siendo bastante buena en cuanto a los entrenamientos, incluyendo una buena rodada de cerca de treinta kilómetros el martes, aprovechando que era fiesta. No obstante, a medida que la semana iba acercándose a su final el ritmo de entrenamiento ya fue decreciendo, sobre todo porque ya tocaba ir bajando el ritmo de cara a una última semana donde debe primar la cabeza y el "reposo activo" para evitar que el sábado podamos pagar los excesos por esos caminos del GR en dirección a Sant Joan, pero también porque para hoy domingo tenía prevista la última salida montañera previa a la Marató i Mitja, con la disputa de la primera edición del Trail Sierra de Utiel, una carrera que a priori se presentaba como una carrera "sencilla", sin desniveles importantes y bastante corredora, algo que la hacía muy apetecible para testar mi estado de forma de cara a esa primera mitad de la MiM, la que nos deja en Les Useres y a la que este año, vaya usted a saber porqué, es a la que más respeto le tengo.

Los orígenes de Utiel se remontan al neolítico, con yacimientos iberos y romanos; pero no existía tejido urbano hasta el Bajo Imperio, notando en el diseño del Cardum y del Decumanum en la Calle Santa María y Calle Real. Salvo algunos hallazgos de bóvedas de cimentación y algunas lápidas, no hay ningún resto arqueológico importante. Sobre el origen del nombre se considera que es una deformación del latín Ottiello, que significa montículo, pero también existen teorías distintas. Utiel perteneció al Reino Visigodo, siendo conquistada después por los árabes. Fue reconquistada posteriormente, y pasó a formar parte del Reino de Castilla, como extensión del Marquesado de Moya. Pedro I de Castilla "El Justiciero" le otorgó la Carta Puebla en 1355 en Curiel de los Ajos. Durante la guerra civil de Isabel de Castilla, la ciudad se rebeló contra el Marqués de Moya, a su vez, contra el Marqués de Villena, don Juan Pacheco; eso le valió la desvinculación como municipio independiente respecto al municipio de Requena. Felipe IV le concedió el título de Ciudad en el año 1645, en una noche en la cual se hospedó en la Casa de las Cadenas (hoy es el Salón Bar Pérez), siendo pues una de las ciudades más antiguas de España. Cabe destacar, la participación de Utiel en la "batalla del Tollo", también conocida como "acción de Utiel" (agosto de 1812) que fue capitaneada por el Capitán General Pedro Villacampa Maza de Lizana contra el enemigo invasor "las tropas napoleónicas del imperio francés". En dicha batalla, a pesar de estar en inferioridad numérica y sin artillería, el Capitán General Pedro Villacampa fue capaz de derrotar a unos 1800 franceses que acabaron en retirada en el pueblo vecinal de Requena.

Mi dorsal en esta carrera, en esta ocasión
"imagen" en la web del circuito
Con el único objetivo de acabar de afinar mi estado de forma y de volver a disfrutar de un agradable día de montaña hoy domingo tocaba madrugar para, esta vez, en compañía de Rubén y de Jesús, otro vecino del complejo con quien prácticamente acabaría por compartir todo el recorrido, plantarnos en el entorno del Santuario del Remedio, en concreto en el Circuito de la Pinada donde se ubicaba la zona de salida y de meta de esta nueva carrera del panorama del trail running. Y después de un breve viaje nos plantábamos en la zona de salida con tiempo más que suficiente para palpar el ambiente, estudiar un poco las condiciones meteorológicas (al final casi ideales para correr) y poner en orden los últimos detalles antes de empezar a correr por los montes de Utiel. En esta ocasión no había demasiados conocidos en la carrera, apenas un par de compañeros de club además de Jesús, quien vino a presentarse indicando que fue él el artífice de que fuera precisamente mi dorsal el que apareciese en la web del circuito. Poco a poco fuimos desgranando los momentos previos de la salida y en cuanto quisimos darnos cuenta allá que estábamos, listos para empezar a correr. Como ya he dicho en esta ocasión el objetivo era salir tranquilito y sin forzar más de la cuenta, arriesgando menos incluso de lo imprescindible y tratando de encontrar buenas sensaciones de cara al reto del sábado que viene.

El Santuario de la Virgen del Remedio está situado a 1.900 m sobre el nivel del mar, en la falda de la Sierra Negrete a 12 km de Utiel, en un paisaje único entre densos pinares, donde se venera la Virgen del Remedio, patrona y alcaldesa honoraria de la ciudad. La construcción data de 1564, aunque las obras continuaron después ininterrumpidamente hasta nuestros días. En él, se guarda el tríptico Adoración de los Reyes Magos de Vicente Macip. La iglesia es de estilo barroco, con interesante azulejería de Manises del siglo XVII. Tras el altar el bello Camarín de la Vírgen, con pinturas al fresco de Felipe Navarro. El claustro, de robustos muros de piedra, la sala de exvotos, la cripta donde yace el cuerpo de Juan de Argés, primer ermitaño, la subida a la aparición y la simple contemplación del edificio, sus aledaños y el paisaje, son suficientes elementos para la visita obligada.

Llegado el momento, una vez dada la salida pues como pasa siempre, todos a correr como locos. No obstante en esta ocasión sí que lograba calmar esas ansias de salir a toda leche y sin dejar de ir a un ritmo decente cierto es que la salida se hizo exigente de lo que suele ser. Ya de inicio el perfil empezaba a picar hacia arriba, dejándonos casi dos kilómetros de subida poco exigente hasta el tramo final donde aparecían unas "molestas" escaleras y que hicimos a un ritmo sostenido que no nos evitaba el ir adelantando a gente que nuevamente iba muy por delante de lo que debería. Llegado el final de este primer tramo, tocaba bajar y en ese momento el compañero Jesús empezó, según él, a dejarse caer de manera que fue dejándome atrás de manera sostenida aunque muy poco a poco. Pese a ello mantuve la calma y evité irme con él así que en unos minutos pasó a ser una imagen en la lejanía (aunque en todo momento lo iba viendo en torno a 100-200 metros por delante) mientras que yo iba manteniendo la prudencia. Así, casi sin darme cuenta llegó la primera marca del Garmin, kilómetro tres que salió a una media de 5.19, no demasiado rápida para lo que eran estos tres primeros kilómetros. Olvidaba decir que estábamos completando una primera vuelta a un circuito que nos llevaría de nuevo a la línea de meta para "volver a empezar". Es más, al paso del kilómetro dos ya se pudo ver cómo volveríamos a pasar por allí al paso del kilómetro trece.
Llegados a meta cambiamos el rumbo y nos dirigimos hacia lo que parecía iba a ser la subida dura de la carrera, aquella que a lo largo de dos kilómetros y medio a partir del cinco y medio marcaría una pendiente media del 9.5%. Todavía quedaba algo más de un kilómetro suave y por aquí seguimos intentando no acelerar el ritmo. En cualquier caso antes de llegar a la subida empecé a ver las cosas de otra manera. Me explico, el inicio de la carrera iba dejando en mi una extraña sensación de no ir del todo fino a pesar de no ir forzando la máquina. No sé, falta de calentamiento, exceso de kilómetros, ¿quién sabe?. Afortunadamente con el paso de los kilómetros esa sensación fue desapareciendo y dejó paso a cierta comodidad en la carrera que al fin y al cabo era lo que buscaba.
En pleno esfuerzo
Bueno, dejábamos la carrera en el kilómetro cinco y medio, inicio de la subida y con mejores piernas que al inicio. A partir de aquí la subida se demostró como una pendiente "trotadora" aunque en algún tramo pesaba más que en otros. Pese a ello, se trotó donde se podía hacer con comodidad y se caminó el resto de la subida. Enseguida saltó el check del segundo parcial, en este caso a 5.48 el kilómetro que ya evidenciaba el inicio de la subida. A partir de aquí, hasta el final de la subida como ya he dicho al trote a ratos y andando el resto, algo que me permitió acabar de calentar las piernas y el cuerpo para afrontar el resto de la carrera, que parecía mucho más corredora. Acabada la subida todavía nos quedaba un tramo de falso llano de prácticamente tres kilómetros que darían paso a un buen repecho allá por el kilómetro once. El tercer parcial sonó en medio de este tramo corredor y me marco una media de 7.04 por kilómetro, evidencia de que la subida al final tampoco fue tan fuerte.
Y así, corre que te corre, íbamos devorando kilómetros con cierta comodidad a pesar de que tampoco era tan favorable como podría parecer cuando, de pronto, sin previo aviso, a la salida de una revuelta nos encontramos con "el repecho": doscientos cincuenta metros de subida con una pendiente media del 18% que además se agarraba de una manera bestial como consecuencia de aparecer así, sin previo aviso, después de tres kilómetros bastante corredores. Pero bueno, como ocurre siempre igual que empezó acabó el repecho y a partir de ahí llegó probablemente el tramo más bonito de la carrera, con un par de kilómetros de descenso técnico, combinado con alguna zona de pista que, como en el resto de la prueba me tomé con calma aunque siempre es complicado no acelerarse en tramos como estos. Al poco de empezar el descenso llegó el aviso del cuarto parcial, a 6.06 el kilómetro, y a seguir bajando hasta prácticamente el quince. Llegados a este punto (quinto parcial a 5.13), llegaba una nueva carrera...
Cierto es que hasta el dieciocho, una vez se superaba lo que uno de mis acompañantes en este momento calificó como la última tachuela del recorrido (medio kilómetro con una pendiente superior al 8 por ciento), el circuito volvía a marcar bajada hasta prácticamente el dieciocho (momento en el que marca el sexto parcial en 5.41). Pero a partir de aquí el perfil de la carrera marcaba una primera subida de algo más de medio kilómetro de pendiente media y desde entonces, y hasta el veintiuno una ligera pendiente ascendente que parecía suave pero que en la práctica se revelaba como una continua sucesión de subidas y bajadas con bastante dureza. En este tramo di alcance a Jesús y a partir de ahí, ahora sí, hicimos el resto de la carrera en agradable compañía. En cualquier caso los repechos iban pesando y el check del veintiuno dio una media de  6.51).
Y llegado el veintiuno, aviso de que "se acercaba la pájara". Con la curiosidad en mente lo que se acercaba de verdad era una última subida que se hizo dura de verdad pese a ser corta; seiscientos metros a un desnivel del 10 por cien a estas alturas de carrera junto con el calor que en este tramo comenzaba a picar se hicieron notar y llegamos a arriba con el gancho (bueno, tampoco fue para tanto pero un poquito de épica siempre vende). Llegados aquí solamente quedaba dar buena cuenta del último kilómetro, medio de descenso que nos dejaba al final en forma de suave ascenso hasta la línea de meta que alcanzamos después de 22430 metros (D+ de 668 metros que a mi juicio no dejan una imagen real de la dureza del circuito) en 2:16:55 y bastante sobrado de fuerzas.
En fin, que hasta hemos llegado. El trabajo hecho y a esperar que los resultados sean, o al menos se acerquen, a lo esperado el sábado que viene en Sant Joan. De momento me queda felicitar a la organización y voluntarios de Utiel porque siendo una primera edición pocas pegas se le pueden poner: buen circuito, buen marcaje, buena atención al corredor, ¿qué más queremos?. En fin, os dejo con los habituales enlaces y espero que la próxima entrada sea la crónica de un éxito personal.


Perfil de la carrera en Wikiloc


Epílogo; El Santuario de San Juan Bautista de Peñagolosa y Santa Bárbara (Santuari de Sant Joan de Penyagolosa en valenciano) está situado en el término municipal de Vistabella del Maestrazgo (Provincia de Castellón, España), a los pies del Macizo del Peñagolosa. Situado a 9 km de la población, se configura como el elemento arquitectónico emblemático de la zona. Los comienzos del culto a San Juan deben ser posteriores a la conquista de Jaime I. Es habitual citar el santuario como Cenobio, ya que probablemente fue construido en forma de "u" sobre el cenobio del siglo XVI. Parece indudable la existencia de ermita y hospedería o casa del ermitaño en el período gótico,desaparecidas por las transformaciones que sufre por el auge del santuario en la segunda mitad del siglo XVI. El Santuario está formado por un conjunto de edificaciones en torno a una plaza general, y un pequeño patio interior alrededor del cual se articulan las diferentes dependencias que son las más antiguas.

Pero más allá de lo que dicen los libros, Sant Joan de Penyagolosa se ha convertido desde hace ya muchos años en cita ineludible para miles de traileros que esperan ver cumplido su sueño de pasar bajo el arco de meta situado en su explanada después de haber dado buena cuenta de los 63 kilómetros que separan la salida en Castellón de ese momento. Estamos ante una carrera especial, al menos para la gente de Castellón y eso se traduce, se traducirá el sábado que viene, en miles de historias personales de superación, de éxitos y, también, de algún desencanto (nunca fracaso). Esperemos que para todos vosotros, y también para mi, este año la MiM venga cargada de buenas noticias. De momento será una edición especial con el recuerdo siempre presente de una amiga de todos que en su última carrera dejó escrito que en cualquier caso "lo importante es estar". Este año, en mi caso y seguro que en el de muchos compañeros, mi participación será una manera de homenajear la memoria de Irene que prácticamente un año después de que nos dejase en busca de nuevas y lejanas sendas sigue presente, cada día de manera más clara, en el corazón de todos nosotros. Amiga, allí estaremos, y tú con todos nosotros. Seguimos echando de menos tu alegría en todo momento.

lunes, 26 de marzo de 2012

III Trail Les Rodanes Vilamarxant; empieza la cuenta atrás hacia Sant Joan

Cartel de la prueba
Todos sabéis que estos últimos meses he andado muy "ocupado" preparando algo que no estaba previsto para este momento pero que las circunstancias pusieron a tiro de piedra y no hubo más remedio que afrontar. Pero a pesar de la ilusión y la entrega con las que he estado preparando la Maratona di Roma en ningún momento he olvidado cuál era el objetivo prioritario y casi absoluto para este año 2012, la Marató i Mitja. Después de un magnífico año 2010 en el que conseguí algo que parecía una quimera como fue ese sub-8, el 2011 vino cargado de malas sensaciones hasta bien avanzado el año y ello provocó, entre otras cosas, mi renuncia a la MiM. Desde ese mismo momento, un par de semanas antes de la prueba, la edición del 2012 se convirtió en objetivo prioritario para este año, situación que desgraciadamente se consolidó con la tragedia que nos tocó vivir pocos días después de la edición del año pasado. Y es que, si como esa Amiga que nos dejó decía en su última entrada en el blog, lo "importante es estar", evidentemente allí estaremos con todas nuestras ganas para dedicar el día a la memoria de un ángel que nos abandonó. Y todo esto viene a cuento porque esta mañana, en tierras valencianas ha empezado mi asalto a esa carrera mítica ya que si en ningún momento he abandonado mis sendas y mis montañas, ahora sí podemos decir que ha empezado de verdad mi temporada montañera.

Declarado por Acuerdo del Consell de la Generalitat de fecha 8 de febrero de 2002, el Paraje Natural Municipal Les Rodanes, con una superficie de 591,77 ha, se localiza en el monte de utilidad pública denominado Les Rodanes, en el término municipal de Vilamarxant en la provincia de Valencia, estableciéndose además una franja de protección de 500 m. Les Rodanes presenta un elevado valor natural, pudiéndose ser catalogado como una singularidad litológica, incluso de la Comunidad Valenciana, por presentar litologías silíceas de areniscas del triásico de la facies del Bundsantein, conocidas como rodeno y que tan escasas son en el resto de la Comunidad Valenciana, donde predominan las calizas y dolomías cretácicas y jurásicas. Además presenta una desarrollada geomorfología hipógea, constituida por 11 cuevas y simas. La presencia de estas litologías originan, junto a los distintos factores ambientales, que se desarrollen suelos característicos que sustentan un elevado número de especies vegetales, contabilizándose hasta un total de 170 taxones distribuidos entre las diferentes asociaciones vegetales presentes en Les Rodanes. Destaca la vegetación característica de suelos pobres en bases desarrollados sobre las areniscas y argilitas del Bundsantein, dominada por formaciones de estepa negra y jaguarzo morisco. La fauna también se encuentra bien representada en este paraje natural municipal, destacando el grupo de las aves con cerca de 50 especies presentes y el de los mamíferos con 15. De entre las aves se puede citar el ratonero común, el cernícalo vulgar, la lechuza común, el autillo y el mochuelo común, de los mamíferos destaca la comadreja, el zorro y el jabalí. Posee además un elevado valor de posición al constituir la masa vegetal mejor conservada en el entorno metropolitano de Valencia, razón por la cual ha sido incluida en el futuro Parque Metropolitano del Turia.

Encuadrada dentro del Circuito Trail Valencia 2012, de la que es la primera carrera, la aventura de esta mañana nos llevaba a afrontar el III Trail Les Rodanes de Vilamarxant. Hace un par de años tuve el placer y la sorpresa de descubrir la zona de Les Rodanes gracias a lo que fue la primera edición de esta carrera. Por aquel entonces me impresionó la zona así que a pesar de lo cerca que estaba de Roma, desde el momento en que vi que se celebraba esta tercera edición me pareció una buena carrera para iniciar mi asalto a la MiM 2012. Dicho y hecho; de nuevo en compañía de Rubén, quien en esta ocasión se decantaba por la prueba para principiantes, afrontábamos el breve recorrido en coche que nos dejaba en el Polideportivo Municipal donde se ubicaba la zona de salida de la carrera dispuestos a dar buena cuenta de un recorrido que recordaba como bastante más exigente de lo que a priori marcaba el perfil. Además para esta edición el kilómetro diecisiete parecía esconder una subida de esas en las que como llegues justito puedes pasarlo mal de verdad.
Después de saludar a alguno de los conocidos que en todas las carreras vana apareciendo por la salida, me dispuse a colocarme en la línea de salida dispuesto a afrontar los veintitrés kilómetros de que constaba esta edición. Para el regreso a la montaña mi objetivo era solamente disfrutar, sin marcarme ningún tiempo previsto, y tratar de correr durante las dos horas y media largas que calculaba a priori con buenas sensaciones y dominando un cansancio muscular que imaginaba que estaría ahí como recordatorio de la aventura romana. Así que en el momento de empezar me coloqué en una posición intermedia, bien arropado por el grupo y me dispuse a iniciar esta nueva aventura por las sendas, la que hace 111 si mis cuentas no fallan. Al principio el circuito daba una vuelta por los alrededores de la zona de salida, imagino que para que el pelotón se disgregase y evitar en lo posible los tapones. De esta manera, después de aproximadamente setecientos metros nos adentrábamos ya en las pistas de tierra y durante un par de kilómetros el recorrido iba llevándonos por una continua sucesión de sube y bajas que finalmente desembocaban en un pequeño tramo de asfalto que nos llevaba a las faldas de las Rodanas, ya metidos en pleno Paraje Natural.
Y me permitiréis que aproveche este momento para volver a mostrar mi indignación con todos aquéllos que van sembrando el monte de restos de geles y barritas sin importarles lo más mínimo este detalle. Con lo poco que cuesta guardar los restos hasta el siguiente avituallamiento es una verdadera lacra observar carrera a carrera como las sendas se llenan de porquería. Un cero absoluto para todos...
Decía antes que la carrera nos dejaba a las faldas de Les Rodanes. Para este momento ya habíamos transitado el kilómetro cuatro y de momento las cosas marchaban según lo previsto, a ritmo de crucero y con buenas sensaciones. Se iniciaba ahora la primera ascensión del día; un par de kilómetros de subida sostenida con un desnivel aproximado del 7%. Como me encontraba cómodo intentaba mantener el trote durante el mayor tiempo posible y la verdad es que era una agradable sorpresa comprobar como ese trote se mantenía durante prácticamente toda esta primera subida aunque hay que decir que seguía siendo a un ritmo tranquilo. Finalizada la ascensión tocaba bajar; otros dos kilómetros de descenso bastante sostenido y por pista en gran parte del tramo que me servían para seguir manteniendo ese ritmo cómodo que llevaba desde el principio y para comprobar que a estas alturas de la historia, kilómetro ocho, las piernas todavía resistían el órdago al que las sometía.
Entrábamos ahora en un tramo de carrera que sin ser duro del todo sí que se mostraba incómodo, con continuados toboganes que no impedían un ritmo sostenido pero que seguramente acabarían por dejarse notar. Además entre el kilómetro ocho y casi el once la tendencia era "alcista" así que poco a poco las fuerzas iban minándose con un recorrido que, tal y como recordaba del 2010, se mostraba bastante más exigente de lo que aparentaba sobre el papel. Llegados al once teníamos otro kilómetro de descenso, descenso que como casi todos los del día no era en absoluto por terreno cómodo y a partir de ahí un nuevo tramo hasta el diecisiete de continuos toboganes, con algún tramo de pista pero que iban haciendo mella en mis piernas. De hecho los kilómetros dieciséis y diecisiete serían con diferencia los peores del día y presagiaban de todo menos bueno.
En plena ascensión...
"Afortunadamente" en el diecisiete, un kilómetro después de haber alcanzado a Rubén en su periplo por la ruta corta y de haberlo dejado atrás (luego supe que con molestias que no le impidieron acabar), empezaba la subida dura del día: novecientos metros de ascensión dura de las de verdad, con un primer tramo de apenas quinientos metros con un desnivel del 26% que daba paso, después de cien metros escasos a un segundo tramo que nos dejaba en las antenas con un desnivel del 10% aproximadamente. Alcanzado este punto, y después del avituallamiento más serio del día para quien esto escribe que se saltó varios (el segundo y último), tocaba empezar a descender por una senda algo más cómoda que las anteriores. Sorprendentemente a la vista de las sensaciones anteriores a la subida la misma la hice con buenas piernas aunque a ritmos siempre cómodos y al llegar a las antenas no quedaban restos de las molestias anteriores así que pude centrarme en hacer un descenso en condiciones, siempre con las lógicas precauciones y más en un momento en el que seguía sin tener claro que las piernas fueran a tener la agilidad y soltura necesarias en caso de "susto".
Momento de la entrada en meta
Y así, casi sin darnos cuenta nos encontramos de nuevo a las faldas de Les Rodanes que habíamos dejado por el kilómetro cuatro y desde este momento solamente quedaba desandar los tramos iniciales de la carrera menos esa primera vuelta que describí al principio. Poco a poco pero corriendo prácticamente en todo momento fui dando buena cuenta de los kilómetros finales hasta alcanzar la línea de meta en un tiempo de 2.36.26 para los casi 23 kilómetros de carrera. Me quedo sobre todo con la confirmación de que la recuperación de la maratón ha sido sorprendentemente rápida y buena y con el hecho de que a pesar de no haber forzado en prácticamente ningún momento el tiempo obtenido es, a mi juicio y comparando los tramos del 2010 y éste, mejor que el de entonces, algo que me da mucha moral de cara a estos casi dos meses intensos y complicados que quedan hasta el 12 de mayo y en el que el objetivo, salvo contratiempos hasta entonces ya adelanto que será ambicioso.
En fin, buena carrera, buena organización con el único pero del cronometraje sin chip pero con buenos avituallamientos, una buena bolsa del corredor y buenos servicios en meta, y un circuito bien marcado. La semana que viene nos vamos a tierras de la Vall d'Albaida a dar buena cuenta de la Media Maratón de Montaña de Carrícola que será el motivo de la próxima entrada en este blog. Hasta entonces los habituales enlaces...


Perfil de la carrera en Wikiloc