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domingo, 3 de febrero de 2013

V Cursa Muntanya Torreblanca; de nuevo con dorsal


Espero que este logo de mucho de
que hablar los próximos años
Mucho tiempo ha pasado desde la última entrada en el blog y eso suele ser mala señal, algo que en esta ocasión también se cumple. Cierto es que no puedo decir que haya pasado nada malo, casi al contrario; las noticias positivas superan al lado oscuro pero no lo es menos que durante este largo mes sin competir los entrenamientos no han sido todo lo buenos que deberían haber sido. La Navidad por medio ha colaborado a ello y un periodo de mucho trabajo también ha puesto su granito de arena. Unámosle a ello una dosis de cierta perrería (quizá no sea la palabra más adecuada pero no se me ocurre otra) y cierto problemillas físicos y tendremos el cóctel perfecto que define este periodo de final de 2012 y principio de 2013. Pero bueno, como todo en esta vida parece tener solución parece que las cosas empiezan a funcionar un poquito mejor y de momento llevo diez días bastante buenos en relación a entrenamientos y temas relacionados con las carreras. Y así llegó el reestreno en carreras de montaña el domingo por las sendas de Torreblanca. Pero antes de entrar en esa historia me permitiréis que os cuente algo diferente pero que en estos momentos es el factor principal que tira de mi carro de la motivación: Corremón.

Hace ya bastante tiempo que en compañía de Rubén, "el veí", llevábamos dándole vueltas a la idea de desarrollar un proyecto relacionado con el mundo de las carreras, en especial con las de montaña. Pasaba el tiempo, hablábamos mucho de ello, parecíamos decididos a tirarlo adelante pero a la hora de la verdad no acababa de cuajar. Pero ahora ya es una realidad; bueno, será una realidad en cuanto acabemos de adecuar el local y podamos inaugurar, espero que en algo más de un mes. Corremón es, en esencia, una tienda de running especializada en la montaña; sin embargo, desde el primer momento, aquel en el que nos planteamos la posibilidad de abrir algo, tuvimos claro que no podía quedarse ahí. Y por eso creo que puedo decir que con Corremón pretendemos desarrollar un nuevo concepto de tienda especializada en trail. No voy a desvelar nada todavía porque queremos hacerlo cuando esté todo un poquito más avanzado (mantendremos la incógnita de momento), pero ya anticipo que pretendemos dar un servicio integral a corredores y clubs, ofreciendo un espacio diferente en el que se puedan desarrollar actividades en un espacio preparado para ello. Nosotros le llamamos el "Aula de Corremón" pero hasta aquí voy a leer.. En fin, pasamos por momentos difícil en los que parece una locura embarcarse en proyectos empresariales pero la ilusión mueve montañas (nunca mejor dicho) y con el aval de la ilusión y del conocimiento que tenemos del mundillo estamos seguros de poder ofrecer un proyecto diferente y alternativo a lo ya existente. Pretendemos ocupar un espacio que ya tiene dueños pero desde la base de llenar otros espacios que en estos momentos están huérfanos y que pueden ayudar a conseguir un enfoque más integral del servicio a la ingente cantidad de hombres y mujeres que día a día convierten el running en general y el trail en particular en una válvula de escape de todos los problemas que día a día nos acechan en estos tiempos convulsos.

Este dorsal debe marcar el inicio de un nuevo periodo
Y dicho esto, volvamos a Torreblanca. Después de un largo periplo de malas experiencias en el ámbito del running, de renunciar a alguna San Silvestre (eso sí, con la satisfacción del éxito organizativo y de participación de la San Silvestre Comarca Gúdar-Javalambre que montamos en Albentosa), de renunciar también al tradicional comienzo de temporada en el 10k Divina Pastora de Valencia, a cambio, eso sí, de un satisfactorio entrenamiento en los dominios del Tossal Gros que creo que marcó un punto de inflexión, los últimos diez días han venido marcados por el regreso de las buenas sensaciones en los entrenamientos que, si bien no han sido muy intensos, sí que comienzan a tener cierta carga de intensidad que poco a poco seguro que van dando resultado. Llegaba el fin de semana y tocaba meter un poquito de carga de trabajo; la idea era acumular dos sesiones de quince-dieciséis kilómetros, la primera de ellas por el circuito matahombres (tal y como empezamos a conocer al recorrido que empezamos a tener trillado por la zona de Paterna-La Vallesa) se desarrollaba el sábado en compañía de Tomás (Alfonso, el otro habitual del mismo nos dejaba abandonados al estar recuperándose de un inoportuno esguince en pleno GR10 Extrem) que como suele ser habitual acabábamos completando a ritmos superiores a los que habíamos planeado, y superiores a los que imponía la prudencia. Lo que en un principio se planteaba a ritmos cercanos a los seis minutos por kilómetro acababa en un resultado que se refleja en este enlace al Garmin Connect. Y con ese esfuerzo en las piernas, después de siete días de intenso entrenamiento que en cualquier momento podía pasar factura llegaba el domingo en el que tocaba volver a ponerse un dorsal. Lejos, muy lejos, estaba el lugar elegido; menos mal que en este caso iba acompañado, nuevamente por Tomás, así que en un ratito nos plantábamos en Torreblanca dispuestos a recoger el dorsal y hacer tiempo hasta el momento de la salida. Una enorme alegría el volver a ver tantas caras conocidas con las que hacía tiempo que no coincidía: el maestro Rafa Murcia que no se pierde una, acompañado por Adrián al que espero ver pronto delante de la cámara fotográfica, Zapa, otro grande como Ritxi al que vi mejor de lo que esperaba, Kineta a la que apenas pude "saludar" en su entrada en meta, y así podría estar citando a muchos....

Bonito grupo, sí señor
El día se presentaba complicado por el fuerte viento que soplaba y que me recordó que pese a lo que parece seguimos estando en pleno invierno; la sensación térmica era al principio de frío aunque en realidad la temperatura era superior a la que parecía. Pero el problema era el viento; qué poco me gusta cuando sopla y el domingo lo hacía con fuerza así que íbamos a tener que lidiar con él. En fin, el caso es que un breve calentamiento dio paso a una sesión de fotos, de la que dejo una nuestra en muy buena compañía. Y así llegó el momento de la salida. El objetivo estaba claro; salir tranquilo y llegar también tranquilo, siempre pendiente de las sensaciones y tratando de disfrutar al máximo esta nueva experiencia por montaña. Mi intención era hacer la carrera completa con Tomás pero a la vista del perfil de salida éste ya se había autoconvencido de que al principio iba a quedarse así que decidí salir a la mía con el convencimiento de que finalmente Tomás me alcanzaría. Y así fue; en el momento de darse la salida, tras un brevísimo callejeo por el pueblo de inmediato giramos a la derecha en dirección a la carretera nacional que cruzamos por debajo y en ese momento se iniciaba un tramo que iba picando hacia arriba de manera suave y que, como suele ser norma al inicio de las salidas, se le atragantó a Tomás. En ese momento abandoné su compañía y seguí con una marcheta tranquila que se quebró allá por el kilómetro 1,3 momento en el que se formó un tapón de cierta importancia. Me permitiréis que aproveche esta circunstancia para reprender a todos aquellos que aprovechan estas situaciones para hacer gala de su enorme capacidad para el recorte. Al margen de una falta de respeto para el resto de los que sufrimos el tapón creo que deberían pensar en que no es de recibo transitar por zonas distintas a las marcadas por la organización, dejando con ello su huella en terreno que nunca se sabe qué puede contener. Y ya de paso nuevo toque de atención a los cochinos que dejan impronta de su paso por las carreras en forma de envoltorios de geles abandonados en las sendas (en esta ocasión pude comprobar allá por el doce, poco después del último avituallamiento y coincidiendo con el inicio de la última subida, cómo tres restos de geles se amontonaban en apenas cincuenta metros)...
Volviendo a la carrera, en el momento del tapón pude hacerme una idea clara de dónde iba Tomás así que superado éste afronté el primer tramo de subida, que nos llevaría hasta prácticamente el kilómetro tres, con la tranquilidad prevista y siempre pensando en que Tomás me pillase y poder hacer la carrera en compañía. Llegamos arriba y seguía sin noticias de éste así que decidí olvidarme de él con la certeza de que antes o después acabaría alcanzándome. De momento las cosas iban bien; esta primera subida, aún sin forzar, la había superado con bastante alegría y sin problemas físicos derivados de estos días pasados, catarro incluido. Se iniciaba aquí un descenso prolongado de algo más de kilómetro y medio que también me tomé con calma, siempre siguiendo la estela de la gente que me precedía pero sin intención de forzar ningún adelantamiento a pesar de que ahora sí, iba bastante cómodo, quizá algo más de lo deseable. Y así, finalizado el descenso enseguida llegó el primer avituallamiento y el kilómetro cinco, que transité en 37.40 y muy bien de piernas.
Otro momento de la carrera
Se abría aquí un largo tramo de prácticamente ocho kilómetros bastante corredor, mayoritariamente por buenas sendas y agradable de correr, con la excepción de una tachuela de aproximadamente un kilómetro allá por el siete. Un tramo de los que me gustan y que va "toboganeando" de manera continua y que se hace ameno al tener que ir cambiando de ritmo de manera continuada. Y así, sin noticias de Tomás fui dando cuenta del mismo, a ritmos que siempre estaban cercanos a los seis minutos por kilómetro y con cierta sensación de suficiencia que se completaba con la ausencia de molestias de entidad. Y en esas estaba cuando superé el kilómetro diez, marcando en el segundo cinco mil un tiempo de 32.18. Convencido de que Tomás no podía estar demasiado detrás seguía con paso decidido hacia delante y poco después ya pude observar a éste bastante cerquita por detrás. Coincidiendo con el segundo avituallamiento, en pleno "repecho" llegó el primer aviso muscular de cierto cansancio así que decidí tomarme un respiro hasta que me diese caza Tomás (algo que igual iba a suceder) para poder recuperar y pegarme a él cuando esto ocurriese. Y efectivamente enseguida, superado el kilómetro once se produjo el encuentro. A partir de ahí sabía que, quitando el tramo de subida en el que seguro que me iba a dejar marcar el ritmo, la carrera se iba a convertir en una persecución al compañero así que me dispuse a ello... 
Poco después de cruzar la carretera,
momento de ritmos vivos pero sin perder la sonrisa.
Foto de Adrián Murcia
Llegábamos al momento de inicio de la última subida del día y la verdad es que ese breve tramo en compañía de Tomás me había servido para recuperar las sensaciones y abandonar esas molestias que habían amagado con aparecer breves momentos antes. La subida era complicadilla y constaba de tres tramos de ascenso. Un primer tramo de apenas cuatrocientos metros al trece por cien, con un brevísimo descanso de apenas cien metros que nos dejaba a los pies de otro repecho de apenas doscientos cincuenta metros al dieciocho por ciento, para acabar con un último esfuerzo después de cuatrocientos metros de "recuperación", esfuerzo más suave que nos dejaba al final de la subida después de una cuesta de esas "rectas" pero no demasiado dura al final de la cual nos detuvimos brevísimamente para hidratar un poquito el cuerpo y afrontar, ahora sí, la parte final. Lo que quedaba hasta meta era un descenso de aproximadamente 2200 metros, inicialmente algo más técnico aunque mucho menos de lo anunciado y que nos dejaba a la altura de la autovía, que cruzamos por un paso subterráneo. En estos momentos el amigo Tomás ya había tomado el mando de las operaciones y empezaba a imponer un ritmo alto que por momentos me costaba seguir. Y así llegamos al quince, donde el terreno ya se suavizaba y se dejaba querer; y claro, a meterle caña al cuerpo, de manera que este kilómetro lo superamos en 4.29. Y hasta aquí, en el momento del giro para entrar en la recta de meta solamente quería una cosa, disfrutar del momento así que baje el pistón para cubrir esos últimos ciento cincuenta metros "escuchando" a mi cuerpo y disfrutando del momento de completar esta carrera que por todo lo dicho espero sea un punto de inflexión y preludio de buenos momentos. Al final entraba en 1.52.25, por debajo de siete minutos el kilómetro que era un poco el listón marcado y que fue guiando mis pasos desde prácticamente el inicio. Así, con la satisfacción del deber cumplido y con la de comprobar que muscularmente estaba muy entero, dimos cuenta de manera rápida pero intensa del buen avituallamiento de meta y al poco tiempo, después de comprobar la entrada en meta de Rafa y de Kineta (a la que achuchamos un poquito, la verdad) emprendimos camino de vuelta a casa pensando en nuevas metas. Y es que el 24 de febrero está ahí, a la vuelta de la esquina, con Espadán esperando amenazante. Tiempo habrá de contarlo... de momento los habituales enlaces a mis datos en carrera.


Perfil de la carrera en Wikiloc

domingo, 23 de diciembre de 2012

Un mal final de año que remontamos poco a poco... parte 2



Segunda edición de la SanSil
montañera de Sot de Ferrer
... decíamos ayer que el fin de semana había empezado con la San Silvestre de Riba-Roja el viernes noche y, sin solución de continuidad, el sábado con una salida "rodaoreta" con el amigo Tomás Moreno, Canh, por tierras de Paterna que había dejado las piernas de quien esto suscribe "listas" para la batalla del domingo por Sot de Ferrer y su espectacular subida a la Ermita de San Antonio, a través de su encalada subida que le da un toque especial. El término municipal de Sot de Ferrer tiene una extensión de 8'60km² siendo atravesado por el río Palancia. El término se encuentra en el valle del río, que aquí empieza su curso bajo, siendo la última localidad que aún ve pasar agua por el cauce en condiciones normales. El casco urbano se encuentra muy cercano al curso fluvial a una altitud de 230 metros.
Si bien durante el periodo musulmán existe documentación de al menos tres poblados en el término de la localidad, el origen de esta se debe a la reconquista por parte de Jaime I de Aragón en 1245 que la cede a don Hurtado de Lihori , familiar de los duques de Liria, en pago a sus buenos servicios durante la campaña, y éste les da el nombre de Soto. Unos años más tarde, don Hurtado edifica allí, en una superficie de 1300 metros cuadrados y como lugar de recreo para habitar con sus familiares, un magnífico palacio de estilo gótico primitivo con alardes ojivales en los ventanales de su fachada. Posteriormente alrededor de ese núcleo y debido a su cercanía con el Camino Real a Aragón fue surgiendo el actual pueblo.
Espectacular la primera subida de la carrera
Dícese por tradición que bajaron algunos de los habitantes en el Camino Real, tanto moros como cristianos (que serían muy pocos), a fundar el lugar invitados por el dueño del palacio, que sería el primer señor y poblador. En la Capilla de Santa Lucía se ven las imágenes de San Jaime y las barras de Aragón, que junto con el estilo gótico, dan lugar a inferir que el rey Jaime I haría fundar aquella iglesia para los cristianos que entre aquellas gentes debía haber.

Previa de la carrera en compañía del clan d'Alzira.
¿Con estos precedentes qué podíamos esperar?
En esta ocasión tocaba salir desde Castellón, desde donde me aguardaba un pequeño viaje de aproximadamente cuarenta minutos hasta llegar al parking habilitado en la salida de la autovía, a unos cuatrocientos metros de la entrada del pueblo donde dejé el coche y desde donde me dirigí al encuentro de David que me había adelantando y que había recogido los dorsales. En el trayecto hasta el pueblo ya se observaba la enorme cantidad de gente, en número cercano al millar, que se iba a dar cita en la carrera. A fuerza de dejarme a gente en el tintero, mucho conocido y amigo: Jorge Larive, Rafa Murcia, Adrian Murcia, Tomás y Alfonso, compañeros de fatigas por el Matahombres, Luciano, Pablo, Tere Isierte, Laia, Ezequiel, y así un sinfín de amigos que estaban ya esperando el momento de la salida. Todavía tuve tiempo en compañía de los individuos de la izquierda de volver al coche, acabar de prepararme y volver al casco urbano aprovechando para calentar un poquito. Este año la salida estaba ubicada en la parte alta del pueblo, algo que al final implicaba que la llegada iba a ser en subida, una subida corta pero empinada que seguramente se dejaría notar al acabar. Bien, poco a poco llegó el momento de la salida y nada más ponerse en marcha la prueba tocaba empezar a apretar en unos primeros metros de pronunciado descenso que nos dejaba en la plaza donde el año anterior se ubicaba la zona de salida y llegada. Breve callejeo por el pueblo y enseguida un fuerte repecho que nos deja al pie del Calvario que habrá que subir para empezar a entrar en calor. Y no por esperada la sorpresa fue desagradable; ya en los primeros compases de la subida las piernas empezaban a dar muestras de que la salida del día anterior se iba a dejar notar. Pese a ello intento apretar un poquito a ver cómo respondo pero viendo que no iba a ser un buen día y, además, con la realidad de que en la subida al Calvario ya tocaba parar de correr por alguna aglomeración, todo ello me da para replantearme la carrera y decidir que, hoy sí, tocaba disfrutar y olvidarse de tiempos. Y así acabé de dar cuenta de la subida al Calvario y me preparé para "sufrir" un primer descenso plagado de tapones aunque eso me importaba poco. Pese a ello, o quizá precisamente debido a la aglomeración, el compañero que iba delante tuvo una fea caída que afortunadamente acabó en nada. 
Así que, después de un kilómetro y medio de subida, de otro de bajada y de un par más en subida, siempre suave pero muy constante, nos plantábamos ya en el cinco, primer avituallamiento que me salté para continuar con mi ritmo cansino, alternando trote y paseo. 

Y aquí en pleno esfuerzo en la parte final de la prueba
Debo reconocer que recordaba el recorrido menos exigente; no es que sea un recorrido duro pero tampoco deja demasiado respiro por sus continuados toboganes. Cierto es que en otras condiciones la cosa seguramente la vería diferente pero... El caso es que en este primer avituallamiento ya me había sobrepasado gente como Tomás, Alfonso o el maestro Rafael Murcia pero tampoco me preocupaba lo más mínimo. Allá iba yo con mis trenzas, disfrutando mucho, como hacía tiempo que no hacía, tragando metros. Pasado el primer avituallamiento nos esperaban tres kilómetros con tendencia a bajar, algo que me vino bien para recuperar un poquito las piernas pero la verdad es que éstas no tiraban ni cara al aire así que cuando el recorrido volvió a tirar hacia arriba volví a la tónica anterior de caminar las subidas y trotar en el resto del recorrido. Y así fui dando cuenta de los catorce kilómetros de recorrido, sin prisas, sin agobios y con la idea de llegar en torno a la hora y media. Como veréis en la foto de abajo al final el tiempo fue de 1.31 pero también podréis observar mi cara de felicidad, muestra evidente de que lo pasé bien. Y eso a pesar del último repecho que, como ya adelantaba al inicio del relato, nos esperaba traicioneramente en los últimos metros del recorrido. 

Llegada a meta; obviemos el tiempo que no tiene importancia.
La sonrisa en la cara es lo mejor de todo
En fin, dicho queda; lo de menos el tiempo porque no se trataba de ello en esta ocasión. Tiempo y carreras tendremos, espero, para sufrir y buscar marcas. En esta lo importante fue acabar un buen fin de semana de salidas y carreras y hacerlo habiendo recuperado la alegría de correr. Las sensaciones volverán más adelante, seguro. ¿Ahora qué?. Pues de momento el primer objetivo serio de cara al año 2013 será la Maratón de Espadán, a final de febrero, donde espero estar ya en un estado bueno que me permita encarar un periodo hasta final de mayo en el que hay objetivos importantes y duros, aunque eso ya llegará e iré desvelándolos a su debido tiempo. De momento os dejo los enlaces habituales de mis relatos y os emplazo a que nos visitéis el sábado 29 de diciembre en la I San Silvestre Comarca Gúdar-Javalambre; la gente de Albentosa está impaciente por demostrar una vez más su hospitalidad. Tenéis toda la información en http://cxmalbentosa. blogspot.com.es


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domingo, 23 de septiembre de 2012

V Marxa a Peu Entreparets, vuelven las buenas sensaciones

Cartel correspondiente a la edición
de este año, la quinta de la "nueva era"
Una semana más o lo que es lo mismo, una semana menos para que llegue ese reto en forma de camino oscuro que el 18N nos llevará a tratar de completar la mítica distancia de Filípides por las calles de Valencia en el menor tiempo posible. Y la verdad es que entre la mala química que se ha instalado en el curro, el asfixiante calor que sigue haciendo a estas alturas de septiembre y algún que otro problemilla adicional que tampoco viene a cuento, las cosas no acaban de rodar como uno esperaba a estas alturas. Cierto es que ya la semana pasada se produjo un cambio de tendencia, una especie de esperado punto de inflexión con la salida del domingo por las calles de Valencia después de la gamberrada del sábado por Sot de Chera. Cierto es también que los entrenamientos de esta semana han transcurrido en todo momento con mucho mejores sensaciones que hasta la fecha. Pero con todo llegábamos al viernes y seguía sin tener nada claro mi estado de forma de cara a esa ya famosa MDP.

La historia de Vilafranca comienza realmente el día 7 de febrero de 1.239, cuando Blasco de Alagón otorgaba la “Carta Pobla del Riu de les Truites”, en el lugar que actualmente se conoce como “La Pobla del Bellestar”. La finalidad de este documento era fomentar la atracción de nuevos pobladores hacia el territorio recientmente conquistado a los árabes, y revitalizarlo. Concretamente, se repartía los derechos y obligaciones entre el Señor (Blasco de Alagón) y los primeros pobladores (Marco de Villar Longo y García Navarro). Suponía también la independencia del “Riu de les Truites” del Castillo de Culla y la partición de los términos. Es por tanto, la partida de nacimiento del pueblo.
El señor que reparte la tierra lo hace de forma que sea atractivo para los pobladores a causa de las ventajas que les da: reconocimiento de los derechos cívicos, poca presión económica, etc., unos privilegios que en definitiva, sirven para atraer a los nuevos pobladores de un territorio que, de no ser así, permanecería deshabitado e improductivo, dada la escasa densidad demográfica del siglo XIII.
La Carta Pobla permite la creación de una villa (y no-aldea) “franca y libre” a la que se le asignan unos límites con absoluta presición. Los pobladores se regirán conforme a los fueros, usos y costumbres de Zaragoza, tendrán que guardar fidelidad a Dios y estarán obligados, como vasallos, a guardar fidelidad y lealtad a Blasco de Alagón y a sus sucesores, quiénes como contraprestación respetarán los pactos y los harán respetar. Los nuevos pobladores que tengan casa abierta y habitada durante un año y un día podrán hacer lo que quieran con sus propiedades con absoluta libertad.

Bonita foto, ¿quién será la de detrás de la pared?
El viernes pude acabar la jornada laboral a mediodía, dejando atrás así una semana que volvía a ser "intensa" en este aspecto pero que dejaba paso a un fin de semana que prometía. De la misma manera que ocurrió ahora hace un año el plan era atractivo: dejar atrás Valencia, acompañados "pels veins" y poner rumbo a Vilafranca donde íbamos a repetir estancia de fin de semana en La Casa del Mercat, vivienda de turismo rural enclavada en pleno centro de la villa y que recomiendo de manera entusiasta. Y la verdad es que el fin de semana ha sido provechoso, con un sábado en plan turista por la zona de la Pobla del Bellestar, origen de la actual Vilafranca, y la de la Iglesuela del Cid, localidad próxima a Vilafranca y cuya carrera es de las que merecen la pena (en este enlace tenéis mi experiencia en la edición del 2010), aprovechado también para la visita de rigor al outlet para cargar de cara al ya iniciado otoño y, en fin, tratando de desconectar de ese día a día tan complejo que llevamos últimamente. Y así, entre visitas, compras y algún que otro paseo nos plantábamos en el domingo, día en el que se disputaba la quinta edición de la Marxa a Peu Entreparets, que se convertiría si no pasaba nada en mi tercera experiencia en la misma.

Museo de la Piedra Seca de Vilafranca
La piedra en seco ha sido y es una constante en Vilafranca. Durante siglos, la necesidad de aumentar la superficie y la calidad del terreno hizo que se extrajera de sus tierras grandes cantidades de piedra. Con ella y con el ingenio y las manos de los pobladores de esta villa se creó una arquitectura propia, sencilla y popular, una forma única de entender el medio que los rodeaba. Se crearon centenares de kilómetros de paredes de piedra seca y centenares de casetas, balsas, pozos, bancales, artigas, azagadores, etc.
Una imagen del Museo de la Piedra Seca

Así, para dar a conocer esta arquitectura ecológica que ha transformado el paisaje de una manera sabia y respetuosa con el medio ambiente, Vilafranca inauguró el sábado 14 de octubre de 2006 el primer Museo de la Piedra Seco de la Comunidad Valenciana.
Este espacio museográfico, único por sus características, está ubicado en la planta superior del edificio gótico de La Lonja. En él se puede conocer la rica técnica de la piedra en seco que forma parte del patrimonio de Vilafranca, las herramientas, los modelos constructivos, las tipologías de casetas o el paisaje humanizado, a partir de un recorrido por paneles, maquetas, recreaciones y proyecciones con fragmentos del audiovisual “Toda Piedra Hace Pared”. Además, también da la oportunidad de gozar de una de las vistas más privilegiadas de toda la Vega y del mismo edificio donde se ubica, la Lonja gótica de Vilafranca.
De todas formas, este Museo va más allá de los límites físicos del edificio; quiere dar las herramientas para interpretar el paisaje lleno de piedra y para comprender el esfuerzo de los vecinos de Vilafranca; para poder subsistir en estas tierras transformando el paisaje. Así pues, tres son los itinerarios que se pueden realizar para completar la visita:
  • ITINERARIO “PLA DE MOSORRO”: Pastores y Ganaderos.
  • ITINERARIO “LES VIRTUTS”: Agricultores y Masoveros.
  • ITINERARIO “LA PARRETA”: El bosque de “La Parreta”.

Con Rubén, poco antes de la salida
Y llegaba el domingo; las nueve de la mañana era la hora prevista para que diese comienzo esta nueva aventura en el mundillo del trail. Una de las ventajas de anticipar el viaje a Vilafranca es que teniendo la casa a apenas treinta metros de la salida uno no se ve en la obligación de pegarse el gran madrugón para acudir a la carrera. En este caso, apurando un poquito el momento de ponerse en pié, preparamos las cosas en compañía de Rubén y en cuanto estuvimos listos nos plantamos en la salida, recogimos los dorsales y a partir de ahí a esperar el momento de la salida en agradable compañía y tertulia con numerosos compañeros de este mundillo que por allí se habían congregado. Y la verdad es que casi sin darnos cuenta ya estábamos preparados para dar comienzo a la prueba, sin haber hecho nada de calentamiento y con el objetivo único de comprobar como asimilaban mis piernas la tralla de la semana. Así pues, ubicados en la zona media del grupo dimos comienzo a la carrera. Inicialmente las condiciones parecían idóneas para correr, con el cielo "enboirat" y Lorenzo tapado y sin dar señales de vida. Sin embargo, como me temía después de la experiencia del sábado, esa situación iba a ser temporal y pronto desaparecería esa neblina dando paso a un cielo despejado. Pero tampoco podemos quejarnos demasiado porque al menos yo no he tenido la sensación de que hiciese mucho calor durante prácticamente todo el recorrido.

En pleno descenso, detrás aparece Teo
Como he dicho antes ya nos habíamos puesto en marcha; lo primero que me gusta de esta carrera es su salida cuesta abajo que te permite, aunque sea un tramo cortito, empezar a calentar las piernas sin tener que sufrir un calentón ya de salida. Pese al favorable perfil inicial, tal y como tenía previsto, mi salida ha sido tranquilita y sin forzar más de la cuenta de manera que transcurridos los seiscientos metros iniciales, y con el inicio del primer tramo de ascenso tampoco iba con las pulsaciones arriba y eso me ha permitido afrontar esta subida con la misma tranquilidad que el inicio. De todas formas con este inicio me pasa siempre lo mismo, recuerdo los primeros metros pero cuando creo que ya hemos llegado arriba y que empezamos a descender llega la cruda realidad y nos regala un tramo mucho más largo de ascensión. Al final la misma, con mayor o menor pendiente nos lleva hasta el kilómetro tres para, después de un kilómetro de llaneo, volver a empezar a subir hasta más allá del cinco. Y acaba siendo un tramo bastante más exigente de lo que parece. Bien, con toda la tranquilidad del mundo acabamos por llegar al kilómetro cinco en algo más de treinta y siete minutos, dejando de lado el primer avituallamiento y aprestándonos a iniciar el primer descenso de cierta consideración de la carrera. Un tramo corredor que nos llevará hasta más allá del siete y en el que, en caso de apretar puedes volar... algo que no es el caso en esta ocasión.

Tratando de seguir con mi idea de no forzar la máquina, y pese a que ya en este tramo empezaba a encontrarme más entero de lo esperado, me acoplo al ritmo que lleva el grupeto que me precede y así doy cuenta de un cómodo tramo de descenso que sobrepasado el siete nos lleva a correr entre el bosque y que enseguida nos regalará la segunda ascensión del día, de apenas un kilómetro y no demasiado dura pero que vuelvo a afrontar con la prudencia con la que llevo toda la carrera. Esta subida nos deja prácticamente en el kilómetro nueve y desde ahí iniciamos un nuevo descenso que nos llevará hasta el segundo avituallamiento de carrera, allá por el diez y medio. Las sensaciones en este punto siguen siendo esperanzadoras e incluso me permito forzar un poquito en el tramo viendo que las piernas siguen respondiendo. Debo reconocer que en este punto mi cabeza ya está madurando la idea de meter una marcha más y probar cómo va todo con un ritmo menos cómodo pero todavía aquí me parece un poco precipitado así que aprovecho el segundo avituallamiento para alimentarme bien y afrontar el siguiente tramo a modo de prueba para decidir si cambiar de paso o no. El tramo entre el cinco y el diez lo hago en 33.10.

Después del avituallamiento llegaba lo que personalmente me parece la subida más exigente de la carrera; apenas kilómetro y medio de ascensión, con un tramo inicial muy suave que se deja trotar y que nos deja prácticamente en el kilómetro doce que deja paso a un tramo de cuatrocientos metros con una pendiente media del 24 por ciento que alguno trotará pero no seré yo. El caso es que abandono el avituallamiento en compañía de un componente del C.M. La Pedrera y aprovechando la coyuntura me pongo a su rebufo y con él vamos subiendo ese primer tramo trotador. Las piernas siguen respondiendo bastante bien y así llegamos a la parte dura en la que inicialmente me sigo dejando llevar para finalmente apurar un poco la marcha para tratar de superarla lo antes posible. Y casi sin darnos cuenta nos plantamos en el final de la parte dura a la que sucede un tramo de kilómetro y medio de falso llano que nos llevará hasta el catorce al punto más alto de la carrera. Sigo haciendo la goma con el compañero de Borriol y, una vez llegados a este punto más alto, coincidiendo con el inicio de la bajada ya tengo claro que en adelante hay que apretarse los machos y forzar la máquina. Todavía queda algo más de un kilómetro de descenso hasta el avituallamiento que me tomo con cierta calma a la espera del mismo; finalmente, alrededor del quince aparece el avituallamiento donde apuro la pertinente hidratación, lleno el botellín y me preparo para una carrera de diez kilómetros dentro de la Entreparets. Este tercer cinco mil lo he recorrido en 36.11.

Empieza aquí una nueva carrera para mí. Viendo que las piernas están mucho más fuertes de lo esperado  decidí apretar el paso y a pesar de que llega un tramo de descenso no del todo cómodo para correr, me "deshago" del grupito en el que había transitado hasta entonces y me lanzo a tratar de ganarle segundos al crono. Las piernas pero, sobre todo, la cabeza están a tope de fuerza aunque sigo temiendo posibles desfallecimientos más adelante, en especial a partir del último avituallamiento donde el terreno es corredor pero seguramente el menos bonito del circuito. Apuro el descenso y empiezo la última subida de entidad de la carrera, más allá del último kilómetro que picará nuevamente hacia arriba. Me permito el lujo de trotar en algún tramo y el kilómetro más duro de esta subida, que siempre se me ha atragantado, lo paso con mucha fuerza, recortando distancia con el grupo de delante de una manera significativa. Alcanzado el dieciocho y medio aparece una bajada muy pronunciada y que puede pasar factura a mis piernas pero la verdad es que sigo encontrándome fuerte y mentalmente, tratando de no perder la concentración voy preparándome para ese kilómetro largo que tenemos desde el final del descenso hasta el último avituallamiento y que siempre se acaba por hacer duro. Finalizado el descenso hago una breve parada para beber y de inmediato me pongo en marcha para tratar de superar este kilómetro antes mencionado del tirón. Dicho y hecho, después de pasar a varios corredores alcanzo el avituallamiento, prácticamente en el kilómetro veintiuno habiendo superado una fase de la carrera que en otras ediciones me había pasado factura pero que este año transito con muy buenas sensaciones.

Estos nanos me sprintaron al final.
Así da gusto acabar una carrera
Breve parada y a dar buena cuenta de lo que queda, algo menos de cuatro kilómetros bastante favorables a excepción del último, de subida hasta el final. El caso es que hasta el final seguiré encontrándome bien de verdad, superando a gente e incluso en las calles del pueblo, una vez superada la tachuela de entrada, breve pero de las que pican, me permito mantener un ritmo bastante decente a pesar de ese breve tramo de escaleras que dejan huella en las piernas. Total, me planto en meta en algo más de 2.55, tiempo que colma mis aspiraciones iniciales con suficiencia. Solamente un dato; en el avituallamiento apenas llevaba un minuto de ventaja sobre mis tiempos del 2011 y al final rebajo ese tiempo en siete minutos. Pero lo mejor de todo es que acabo muy entero y con ganas de más, algo que realmente considero sorprendente después, insisto, de una semana cargada de volumen de trabajo. Entrada en meta bien acompañado de Leyre, Biel y Oriol y después de hidratarme, rápidamente a la ducha, en la casa (qué bien sienta una buena ducha nada más acabar, sin prisas) y a acabar el fin de semana de una buena manera. Lástima que al llegar a casa tengamos que vivir una vez más, y son ya muchas este verano, el drama de los incendios forestales, esta vez entre Chulilla y Sot de Chera, parajes por los que he disfrutado del trail recientemente.

En fin, de momento es todo, esta semana toca seguir sufriendo el asfalto aunque haremos un aparte el domingo para correr el Trail de Alpuente, cuarta prueba de la Liga CxM de la Serranía. Intentaremos que sea un pequeño homenaje a estas tierras tan castigadas por el fuego en este dramático verano que nos ha tocado vivir. Hasta entonces os dejo con los enlaces de siempre, sin olvidarme de agradecer a todos los miembros de la organización y voluntarios de Vilafranca por permitirme disfrutar de un fin de semana tan especial.


Perfil de la Entreparets en Wikiloc

sábado, 15 de septiembre de 2012

SotExtrem, gamberros a todo ritmo!!!



SotExtrem, un trail running diferente en todos
los aspectos
No ha sido una buena semana; las cosas siguen sin enderezarse y lo que es peor me parece que estoy empezando a magnificar las cosas. El ambiente en el trabajo sigue muy enrarecido y al final cualquier tontería se convierte en algo importante y a lo que acabo por dar más importancia de lo que realmente tiene. Imagino que todo es por un problema de saturación y de no ver ningún atisbo de mejora. Y lo peor de todo es que todo este tema acaba por trasladarse al resto de aspectos personales; es difícil separar lo personal de lo profesional y ello se traduce en demasiados malos rollos en casa y, en el ámbito deportivo en malos entrenes y pocas ganas de salir a correr. Y todo ello a poco más de nueve semanas de la Maratón de Valencia es muy preocupante porque semana a semana se complica el objetivo de las 3.30. Con este panorama hasta el jueves todo el bagaje deportivo se reducía a un par de sesiones en el gimnasio (encima el calor sigue apretando y a mediodía, con poca motivación, se hace imposible salir a rodar). Afortunadamente el jueves pude sacar un rato para salir con los compañeros del Rocafort Running que acabaron por "regalarme" una buena sesión de una horita a muy buen ritmo en un circuito de esos de subir y bajar que tanto están gustándome últimamente. Y así llegamos al fin de semana, un fin de semana que se presentaba diferente en cuanto al aspecto deportivo...

Aunque se carece de datos exactos, en el actual Sot de Chera hubo asentamientos ibéricos, ya que se han encontrado monedas y vasijas en el paraje conocido como Los Casericios, amén de un acueducto en las cercanías de la población, situado en el paraje de la Canal. En el siglo XI, en el periodo de taifas, se erigió una torre o atalaya de vigilancia sobre el paso fronterizo entre los reinos de Toledo y Valencia en el paraje denominado Soto de Chera, compuesto del latín saltus, paso, estrecho y el prerromano chera, peñasco, en torno a la cual se fue configurando el primitivo núcleo de población.
Tras la conquista en 1271, se convierte en Señor Territorial D. Hurtado de Lihory, caballero que había tomado parte en la conquista del futuro Reino de Valencia; en el siglo XIV el señorío pasó a la familia de los Feández de Heredia, nobles vinculados por parentesco con los Ruíz de Lihory, hasta que en el siglo XVI el señorío fue comprado por la familía Mompalau para añadirlo a sus posesiones de Gestalgar.
El 10 de enero de 1540 se verifica la escritura de población o carta puebla de Sot de Chera otorgada por D. Miguel Ángel de Mompalau, señor de la Baronía de Gestalgar y de Sot de Chera, a favor de 12 moradores, mediante la cual pasan a ser vecinos con los derechos y deberes que en la misma se expresan.
En 1654 D. Gaspar de Mompalau, para evitar discordias entre ambos pueblos ordena el acta de levantamiento de mojones que, derruido, ya existían desde tiempo inmemorial. Gestalgar se deslinda de Sot de Chera. 
En 1812 la querrilla de Romeu, precedente de Siete Aguas, penetró en Sot de Chera, pueblo que había elegido por sus condiciones estratégicas para concentrar a varios jefes guerrilleros que actuaban por parte de Cuenca y Teruel. Al amancecer de día 5 de junio, Sot de Chera fue invadido por las tropas francesas al mando del capitán Lacroix, donde fue apresado nuestro héroe. Conducido a Liria y luego a Valencia, fue ahorcado en la plaza del Mercado el 12 de junio de 1812. En Sot quedó el resto de la guerrilla, siendo fusilados cuarenta y cinco hombres.
En 1836 los habitantes del caserío de Chera solicitaron del gobernador civil la segregación de Sot de Chera, instruyendose un expediente por dicho motivo, durante los años que van desde 1836 a 1840. El 1 de enero de 1841 toma posesión el nuevo ayuntamiento de Chera practicándose durante dicho año las primeras diligencias de amojonamiento. 


Vistas del centro "El Cerrao"
Llegado el sábado por la tarde tocaba una aventura diferente a todo cuanto hasta la fecha había realizado. Después de más de ciento treinta carreras por montaña y unas cuantas también de asfalto tocaba coger el coche y poner rumbo a Sot de Chera donde tendría lugar la segunda edición de la SotExtrem, una carrera por montaña a la que, por si no es suficiente con la montaña propiamente dicha, los amigos de la organización, añaden toda una serie de obstáculos artificiales que, a buen seguro, pondrían a prueba mi limitada habilidad a la hora de sortear ese tipo de obstáculos. Así pues, nada más comer tomaba rumbo, esta vez más que nunca, hacia lo desconocido. Un camino ya conocido de muchas batallas anteriores por la Serranía me dejaba con tiempo de sobra en Sot de Chera, en concreto en el Cerraoun centro municipal que da servicio a los visitantes de Sot de Chera desde el año 2002, enclavado en un medio natural privilegiado, desde donde es posible realizar deportes en la naturaleza y excursiones patrimoniales. El centro recibe un gran número de visitantes al año, atraídos por el servicio del centro y por las inmensas posibilidades que ofrece el entorno. El Cerrao está gestionado por la empresa Geonatur, dedicada a los deportes de ocio en la naturaleza, por lo que sus huéspedes tienen la posibilidad de realizar piragüismo, barranquismo, tiro con arco,senderismo..... 


Limpitos y listos para la batalla...
vaya tres patas para un banco!!!
Una vez aparcado el coche un breve paseo siguiendo el cauce del río me dejaba en el espacio donde se ubicaba el centro neurálgico de la SotExtrem. Allí, en un pequeño espacio se concentraba el local de entrega de dorsales, la zona de salida y de meta y, sobre todo, la pequeña "pista americana" que nos había preparado la gente del C.D Barranco (gracias a Héctor como cabeza visible de la organización) y que más tarde pondría a prueba nuestras habilidades, escasas en mi caso, para sortear este tipo de obstáculos: "toboganes" con chapuzón final, neumáticos, balas de paja, grandes rulos que superar, reptar en seco pero también en mojado, en fin, toda una serie de obstáculos que nada más pude verlos supe que no iban a dejar indiferente a nadie. Una vez inspeccionada la pista americana, algo que hice después de una animada tertulia con varios personajes del mundillo tales como el amigo Torko con su inseparable Inés (os recomiendo que no os perdáis su vídeo de la prueba que pondré al final de la crónica), Paco con su lesión, el inefable Kike Gallego, Toni de "A les nou", Héctor, de Leonia, alma mater de la carrera o Jaime, espiquer.com, maestro de los locutores de carreras que tanto nos hizo disfrutar en la carrera de Albentosa, tocaba esperar la hora de salida que se amenizó con un espectacular desfile de disfraces de todos aquéllos que iban a optar al premio en esa categoría. Llegado el momento de la salida, con un poquito de retraso, empezaba el show: quinientos metros de carrera con un pequeño obstáculo en forma de neumáticos que superar, dejaban paso a la zona del río. Aquí tocaba remontarlo durante unos cien metros, salir de él, correr un poquito y tras el paso por un breve lodazal volver a remontar el río en una zona donde el tarquín hacía difícil mantener el equilibrio. Superado el obstáculo tocaba volver a correr, algo que quien esto escribe se tomaba con calma y alrededor del kilómetro dos y medio empezaba el show en forma de circuito de obstáculos que teníamos que afrontar por primera vez. Empezaba el mismo con el tobogán y la primera remojada completa del día, y acababa saltando las balas de paja. Entre medio de ello un completo devenir de obstáculos artificiales que lograban sacarte la mejor de las risas a medida que los ibas superando (en el vídeo del final podréis verlos todos de mejor manera de lo que sería capaz de describir así que os emplazo a ello).

Alcanzado el kilómetro tres daba comienzo la segunda vuelta del recorrido. Con el segundo paso por la zona del río, igual a la primera vuelta, acababan las bromas y la cosa se ponía seria. Enseguidita, con una rampa que recordaba de la edición de la Media del año 2009 se iniciaba la ascensión del día. Alrededor de dos kilómetros y medio de subida, de esas que sin ser explosivas salvo algún tramo corto sí que van pesando en las piernas porque el calor empieza a dejar huella y esos porcentajes constantes también. En cualquier caso habíamos ido allí a disfrutar y además la mañana siguiente tocaba tralla así que me impuse un ritmo de caminante trotón, es decir más caminar que trotar y con ese ritmo acabé por superar la subida. Alcanzado lo que parecía el final, todavía quedaban un par de kilómetros de pista pero que con toboganes continuos seguían dibujando un perfil de subida e iban dejando las piernas más cascadas si cabe. También acabé por superar este tramo y ya solamente quedaba una larga bajada, algo técnica en algún tramo pero que recordaba peor del año 2009 (salvo que mi memoria me juegue una mala pasada entonces también se bajaba por ahí), y que nos devolvía a El Cerrao donde un breve tramo de enlace nos volvía a poner en lo alto de la rampa para el segundo chapuzón integral que daba inicio al segundo paso por la zona de obstáculos artificiales al final de la cual se encontraba, ahora sí, la línea de meta.

El después, no tan limpitos
pero igual de sonrientes
Os habréis percatado de que en ningún momento he hablado de ritmos, tiempos ni demás historias de otros relatos. No os voy a engañar, el Garmin se quedó en la mesa de Jaime, el espíquer, porque finalmente decidí que no quería arriesgarme a que acabase maltrecho pero, y sobre todo, quería disfrutar de esta propuesta sin más intención que ésa, disfrutar de una tarde de trail running diferente a lo que había hecho hasta la fecha. Y debo reconocer que me lo pasé en grande;  a pesar de los problemas de los que hablaba al principio del relato por un rato logré desconectar al cien por cien e incluso reír como hacía tiempo que no conseguía. Como he puesto en una entrada en el facebook, creo que estas cosas son necesarias de vez en cuando ya que se tratan de experiencias inmejorables para disfrutar en un entorno privilegiado y para desconectar al tiempo que disfrutas de la pasión del trail. Por eso solamente me queda dar las gracias a la gente de Sote porque logran que los que hasta allí nos desplazamos pasemos un rato inolvidable. Anotada queda para años venideros con la intención de repetir siempre que sea posible.

A falta de tracks, os dejo un enlace a la página oficial de la prueba, http://www.sotextrem.es/

Vídeo de la prueba (Inés y Torko); en mi opinión espectacular!!!


Versión extendida (Inés y Torko); en mi opinión espectacular!!!


Hasta aquí la historia de una gamberrada por la zona de los Serranos (decir que ya van tres de tres en el circuito); la mañana siguiente, pocas horas después tocaba disfrutar del running de una manera diferente. Pero eso será otra historia...

domingo, 9 de septiembre de 2012

Trilogía del fin de semana, domingo 9... VIII Cursa Ibérica Figueroles


Cartel de esta octava edición
de la Cursa Ibérica
Como ya se ha dicho en las entradas anteriores, el fin de semana llegaba cargado de carreras para el que esto escribe. A la nocturna del viernes en Alfafar le sucedía la carrerita del sábado en Castellón y de ahí, casi sin tiempo más que para una agradable cenita en Castellón en buena compañía y un breve aunque reparador sueño, tocaba volver a preparar los trastos de correr y enfilar rumbo a Figueroles de l'Alcalaten una de las citas clásicas del final del verano en las montañas castellonenses y que llegaba ya a su octava edición. En compañía de Ruben, con quien una vez pasados los meses de verano volvemos a compartir calendario de carreras, nos dirigimos cuando todavía era noche cerrada hacia esta localidad de la comarca de l'Alcalaten, en Castellón, donde dicho sea de paso siempre es un gustazo correr por el gran ambiente que se respira y por el excelente trato que recibimos año tras año los que por allí nos acercamos a disfrutar durante un rato de nuestra pasión por la montaña. Al llegar allí pudimos disfrutar de un buen rato en compañía de los habituales amigos y compañeros que por allí se daban cita también en esta ocasión. Sería largo de citar a todos los que por allí estaban, muchos de ellos doblando después de la carrera del día anterior por Soneja (eso para que no creáis que el único loco soy yo), pero podemos destacar al maestro Rafael Murcia, quien en en esta ocasión compartía con Adrián la representación de los Murcia, el incomparable Takito que ha jubilado ya su bañador, Campanilles, Fernando García, Berto y Ayacucho representando a los Iglesias (a recuperarse Juanjo...), una numerosa representación de mi club, Mur i Castell-TUGA que acabó en victoria de Silvia Miralles entre las chicas, Fede Arnau y muchísimos más del MiM, Jose Carreras, el eterno llorón... en fin, muchísimos conocidos y amigos entre la multitud de congregados en Figueroles. Pero en esta ocasión permitidme saludar el retorno a las carreras del amigo Rafa de Gomar después de un tiempo sin ponerse un dorsal. Vamos Rafa, que poco a poco volverán todas las buenas sensaciones.

Mirador de la cueva, Figueroles de l'Alcalaten
La Ruta Etnográfica de l’Alcalatén, como proyecto cultural, pretende reflejar la herencia dejada por generaciones y generaciones de pobladores de estas tierras que, de una manera respetuosa y singular, lograron durante siglos mantener un equilibrio entre el entorno natural y su medio de vida, que giraba en torno a la agricultura y la ganadería. Fieles a esta tradición, nuestro proyecto de senderismo asienta los fundamentos de un turismo de interior respetuoso con el medio natural y basado en el desarrollo sostenible de nuestra comarca. El sendero PRCV-341 es un sendero de dificultad media, de tipo circular con salida y llegada en la población de Figueroles y de una distancia total de 14.204 metros. La ruta comienza en las afueras del pueblo en la zona denominada Bassa Passá. Desde aquí continúa atravesando campos cultivados hasta el cruce con una pista asfaltada. Una vez cruzada ésta, continúa por un sendero que, en fuerte ascenso, nos deja en la entrada de la cueva del Castellar y, posteriormente, en la cima del Castellar. Aquí comienza a descender por un sendero hasta el entronque de una pista forestal que nos deja a la entrada del Pinar Burgá. Desde aquí, continuamos en dirección al Pla del Vinyè atravesando el Barranco de la Volatera y por pista forestal subiremos hasta su final en donde, al lado de una casa de campo, tiene su inicio el sendero de la Paridora que nos dejará en el Bassot del Conde de Aranda. Una vez pasado el bassot, cogeremos la primera pista de la derecha que nos lleva hasta la masía del Quadrat y que, poco después, convertida en senda, nos baja hasta el cauce del Barranco de les Olles donde se encuentra el Cocó. Desde el barranco comenzaremos el ascenso por una pista de tierra que nos deja en otra más importante; y que nos lleva hasta el Poblado de la Edad del Bronce de la Penya- Roja y, una vez pasado éste, en la Bassa de Baquero. Una vez pasada la bassa, continuamos por una pista de tierra hasta encontrar de nuevo el Bassot del Conde de Aranda donde una bifurcación nos deja en el sendero que atraviesa por su parte baja la Roca Naram y que termina en la pista forestal de la Barceloneta. Desde la barcelonesa atravesamos campos cultivados por una pista forestal hasta la zona del Maset, donde atravesaremos un pequeño barranco y continuaremos hasta encontrar el Molí Vell; justo en el cruce de la carretera con el Rio Llucena. Una vez atravesado el puente del río, continuamos por la pista forestal de Cantala y Secanet hasta el cruce con el sendero que nos baja al Molí del Pito y al río. Desde aquí, siguiendo su curso, atravesamos el paraje de la Fuente de la Carreraça y subimos al pueblo por el camino de la Volta hasta llegar de nuevo al inicio de la ruta.


Casi al final, en el tramo por el río. Poco después
 nos espera un considerable repecho
Y así, entre conocidos y amigos, que no es mala manera de estar, se hizo la hora. Como es habitual, salida neutralizada hasta el arco de salida real y enseguida a ponerse a correr en serio. Evidentemente, después de las dos carreras de viernes y sábado, salir a disputar ésta era, cuanto menos, temerario así que desde el primer momento me impuse una marcheta tranquila con el único objetivo de hacer una salida de un par de horitas de montaña que contase con compañía y con la logística adecuada sin tener que preocuparme yo de ello. Inicialmente me coloqué junto con Adrián que iba a un ritmo que me parecía adecuado para mis objetivos y así fuimos desgranando los primeros kilómetros. El único problema con el que me encontré en los primeros kilómetros fueron un par de tapones, breves pero que siempre fastidian, pero con los que también contaba en el planteamiento inicial de la carrera. Una vez salimos enseguida nos plantamos en una cuesta importante aunque no demasiado empinada en la que, pese a que podría haberlo hecho, enseguida desistí de correrla en su totalidad porque ibba con bastante miedo a lo que pudiesen decir mis piernas. Allí ya se alejó un poquito Adrian pero tampoco me importó demasiado porque en este caso la compañía es continua. Enseguida alcanzamos el kilómetro tres, a ritmos medios ligeramente superiores a los seis minutos el kilómetro, y con ello el paso por el pueblo, por sus afueras para ser más exactos, a lo que seguía nuevamente un tramo cómodo de pista/senda que allá por el kilómetro cuatro nos llevaba hasta la primera subida del día. Se trata de una subida corta, de apenas medio kilómetro que ya te obliga a cambiar el chip y hacerla como buenamente se pueda. En este caso me limité a acoplarme al ritmo de la gente que iba alrededor y así acabamos por subir, sin demasiadas complicaciones. Una vez coronamos un cómodo descenso da paso a un nuevo tramo corredor en el que continuo sin forzar demasiado y después de un repecho algo prolongado por hormigón llegamos al inicio de la subida importante de la carrera. Ya estamos prácticamente en el kilómetro siete y se inicia aquí un tramo de prácticamente dos kilómetros de subida con un único descanso allá por el ocho y medio pero que tampoco es tremendamente exigente. Pese a ello nuevamente me lo tomo con calma a pesar de que aquí fuerzo un poquito más y adelanto a algunos compañeros de aventura. Parece que las piernas van mejor de lo esperado pero sigo sin fiarme así que tampoco fuerzo más de lo estrictamente necesario. Durante la subida ya he adelantado a Adrián quien parece no ir demasiado bien y también aquí ya me ha pasado el compañero Senda Llarga, quien parece estar fuerte. en fin, poco a poco llegamos al final de la subida donde me encuentro, a mi juicio, sorprendentemente fuerte de piernas. A destacar que es en este punto donde se produce, a pesar de que no fui consciente de ello, con el compañero Canh63, del popular foro carreresdemuntanya (un placer, compañero sin cara)

Con Canh63 al final de la subida
Se inicia ahora un largo descenso que en general es bastante corredor a pesar de tener algún tramo más complicado. En este tramo era donde se iban a poner a prueba mis piernas. Insisto que sin ser complicado en exceso sí que es de esos descensos que en caso de que las piernas no te vayan no vas nada cómodo. Sin embargo, y siempre sin forzar, hice la bajada muy cómodo y confiado en lo que iba haciendo. Después de adelantar a algún compañero me acoplé en un grupeto que me pareció llevar buen ritmo y ahí hasta el final de la bajada. Por cierto, durante la misma se produjo el segundo encuentro forero del día, con la presentación, por la espalda y a traición (es broma, claro) de "Er Urtimo". No veáis el susto que llevé cuando me preguntan si soy Tinyo y al decir que sí la respuesta es que era el último. Ya me veía yo superado por el escoba, jeje. Bromas aparte, un placer haber compartido esos kilómetros y la charrada en carrera. Claro, tampoco iba a quedarme el último y aunque inicialmente llegó a pasarme al final tuve que forzar y volver a adelantarle.... Finalizado el descenso, viendo que las piernas iban razonablemente bien y que en los primeros tramos de llano seguían igual me planteé la posibilidad de forzar un poquito pero al final opté por seguir igual y acabar según lo previsto la carrera. De aquí al final se trataba de mantener un ritmo más o menos constante, dar buena cuenta, a veces andando, de algún repecho más importante y llegar al final entero. Ni siquiera en la vertiginosa bajada hasta el pueblo, por esa misma pista de hormigón que subimos en los primeros compases de carrera me lancé así que, una vez superado ese último repecho de subida desde el río, hice la entrada en el pueblo y, enseguida, en meta en un tiempo de 02.01.10, más o menos el que había pensado hacer.

Momento de la llegada
Conclusiones; a pesar de la paliza del fin de semana las sensaciones fueron muy buenas. Cierto es que al no forzar puede resultar engañoso pero no lo es menos que las piernas respondieron en todo momento a las exigencias y que esas dos carreras de los días anteriores no pasaron la factura que pensaba. Otra conclusión importante es que necesito mucho asfalto para habituarme al mismo porque la mala cabeza de los días anteriores en Alfafar y Castellón no apareció en Figueroles lo que me hace pensar que es necesario empezar a sufrir en asfalto para fortalecer eso que dicen que piensa pero que a veces no sé si no lo hace o lo hace, al contrario, en demasía. En fin, satisfecho de mis prestaciones en Figueroles, aún sabiendo que no iba a tope ni mucho menos y eso me da moral para continuar adelante con más determinación si cabe. Esta semana tocará entrenar duro. Para el fin de semana solamente tengo previsto hacer esa cosa extraña del SotExtrem y el domingo intentaré salir a forzar en la carrera del Circuito de Carreras Populares de la Ciudad de Valencia a ver si poco a poco la cabeza y las piernas cogen el gusto al asfalto. Y esas serán las historias de la semana que viene. Mientras os dejo los habituales enlaces. Por cierto, Rubén cumplió como un jabato y acabó también la Cursa Ibérica, enhorabona veí!!!


El ya clásico perfil de la carrera en Wikiloc

lunes, 20 de agosto de 2012

A cumplir con la tradición; V Sus Scrofa Mosqueruela

Un jabalí que ya forma parte destacada
de mi historia como trail-runner
El jabalí (Sus scrofa) es un mamífero artiodáctilo de la familia de los suidos presente en Europa, aunque hay también subespecies en América, África y Asia. El jabalí se puede encontrar en la península Ibérica, donde su población es abundante y es considerado como pieza de caza mayor. Está incluido en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo2 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

¡Cómo pasa el tiempo!. Ya he comentado en alguna entrada reciente que mi entrada en el mundo del trail, inicialmente como senderista, se producía en un ya lejano noviembre de 2007 por tierras de Benicàssim. Ese sería uno de los principales hitos en mi historia como trail-runner. Otro de ellos se daría durante el verano de 2008 en el que en pleno mes de agosto cinco valientes zagales procedentes de Albentosa se daban cita en las calles de Mosqueruela para dar cuenta de los 32 km que aderezaban la primera edición de la Carrera de Montaña Sus Scrofa. En aquel lejano verano del 2008 la representación de Albentosa fue la más numerosa de cuantas hemos enviado para allá: David Vila, Alejandro Chiva, Ángel Chiva, Pepe Alegre y un servidor nos tirábamos la manta a la cabeza y nos presentábamos por Mosqueruela con la sana intención de acabar los 32 kilómetros en plan andarín y tratando de disfrutar de aquellos parajes. A un ritmo senderista pero endiablado, y a pesar de pagar la novatada en resultado de aproximadamente tres kilómetros de más resultado de un despiste que nos hizo perdernos, conseguimos acabar esa primera edición en un respetable tiempo de 4.45. Repasando la clasificación de aquel año me hace gracia darme cuenta de que mucha gente que ahora puedo considerar amigos coincidieron con nosotros en el recorrido por los tiempos que acreditaron, de la misma manera que me hace gracia comprobar que un tal Ramón Recatalá fue el ganador de aquella edición.

Llegada en 2008, Primera Sus Scrofa. 4.25
Como prueba de lo que cuento aquí tenéis una foto de aquella primera edición; no hagáis caso a lo que veis porque ese tramo de la llegada fue el único en el que corrimos salvo una pequeña bajada en la que intentamos hacerlo y también nos perdimos (suerte de que por allí andaba Nere para advertirnos del error). Desde ese momento se ha convertido en cita obligatoria de todos los agostos Albentosinos el que una representación del pueblo haga acto de presencia en las calles de Mosqueruela para dar cuenta de las sucesivas ediciones de la Sus Scrofa. La liturgia comienza con la cita en la plaza del pueblo, sigue con la llegada y el aparcamiento en la misma zona, la recogida de dorsales previa subida de la cuesta que acabará por convertirse en la recta de llegada, el cortado en el mismo bar y después de todo a tratar de correr por los senderos de Mosqueruela.
Año 2009, Segunda Sus Scrofa. 4.22
Y así ha sido, año tras año, desde ese 2008. En la segunda edición, año 2009, tuvimos la ausencia de Ángel, de quien nunca más se supo y una marca de 4.22 contempla mi participación. Para el 2010 solamente nos acercamos David y yo; ese año, con la inercia de la MiM todavía haciéndome rodar como una moto, con la sola compañía de David y a pesar de una inoportuna torcedura por el km doce, el tiempo fue de 3.48. Así nos plantamos en el 2011 donde acompañado por Pepe y por David volví a la senda de las cuatro horas, en concreto 4.16. En fin, como podéis comprobar en esta breve recopilación, cuatro años después de aquel primer viaje hasta Mosqueruela solamente David y yo habíamos conseguido mantener el ritmo y completar todas las ediciones de la carrera de Mosqueruela. Y doy fe de que no había sido fácil, son fechas complicadas para preparar cosas así y además alguna que otra celebración había puesto en peligro mi participación en la misma, especialmente la del 2010.
Año 2010, Tercera Sus Scrofa. 3.48
Es por eso que desde hace varios meses teníamos decidido los dos completar el círculo participando en la quinta edición que se disputaba este año. Y así fue, a pesar de que el estado físico no era el más adecuado (estas fechas no son las más recomendables para meterse entre pecho y espalda treinta y dos km) el pasado sábado casi como un ritual, y acompañados por Pepe, nos plantábamos en Mosqueruela para disputar la quinta edición de la Sus Scrofa y hacerlo como buenos chicos, juntitos y llegando de esa guisa a meta, sin importar ni tiempos ni sensaciones, simplemente para acabar la carrera. Y como siempre, en la previa de la carrera cumplimos con esa liturgia que anunciaba anteriormente y que nos llevaba hasta el momento de la salida, esta vez con el dorsal número uno (ansioso que es uno a la hora inscribirse) y después de comprobar una afluencia menor a la de años anteriores, espero que circunstancialmente, y de saludar a numerosos amigos del mundillo (Teo, Wushi, Ayacucho, Sofi, Nacho en labores organizativas, Ezequiel, Esther, Silvia Marimón, Alfonso e Inma, y muchos más que como siempre me dejo en el tintero, incluyendo a quien se me presentó en la salida y del que no recuerdo el nombre.

Todas las conjeturas apuntan a que Mosqueruela procede de "mosquera". Una mosquera es un descansadero de ganado trashumante, un punto de parada para descansar, abrevar y refugiarse del calor; normalmente se corresponde con un área arbolada y una fuente y se localiza, lógicamente, en el trazado de las vías pecuarias utilizadas para el desplazamiento. Todas estas condiciones se cumplen en la ubicación actual de la población, sin olvidar que los pastizales de verano a donde debían trasladarse los rebaños trashumantes se localizan a media jornada del lugar. En cuanto al por qué se denomina mosquera a un descansadero de ganado, la explicación es obvia para quien haya tenido ocasión de refugiarse junto al ganado a la sombra de un sestero: si algo abunda son las moscas. Moscas que, precisamente, estuvieron desde el inicio representadas en el escudo de la Villa.
a villa de Mosqueruela fue fundada en 1265 por orden del rey Jaime I, a fueros y costumbres del poderoso Concejo de Teruel. Aunque ya antes existen referencias documentales: la Mosquerola (1203), la fuente de la Mosquerola (1204) y castelli de la Moschorola (1208).
Mosqueruela consigue de inmediato un gran desarrollo. A lo largo del siglo XIII y primeras décadas del XIV, fue frecuente la presencia de la villa en la documentación de la Cancillería Real Aragonesa, debido principalmente a los conflictos de pastos que tuvo con la poderosa Casa de Ganaderos de Zaragoza. Estos conflictos fueron frecuentes durante casi todo el siglo XIV, sobre todo los generados entre la sesma del campo de Monteagudo, a la que pertenecía Mosqueruela, y las villas levantinas de Castellón y Villarreal, y solían consistir en hechos, prendas, reprendas y agresiones de los habitantes de Mosqueruela a los ganados y pastores levantinos y sus consiguientes procesos judiciales. Esta serie de conflictos finalizó en 1390 con la sentencia arbitral de Villahermosa, que gesto las normas por las que iba a regirse la ganadería extensiva de una extensa región.
Durante estos siglos, el término municipal de Mosqueruela se va poblando de numerosas masadas y en 1333 se consigue la adhesión de los términos del Castillo del Mallo, tras una dura pugna con sus vecinos de Villafranca del Cid (Castellón). Mosqueruela va desarrollando una intensa actividad relacionada con la ganadería y el comercio de la lana.
Fue hacia finales del siglo XIV cuando estalla la guerra de los Pedros (1356-1369) con Castilla, guerra que resulta beneficiosa para Mosqueruela y sus vecinos, fieles al rey Pedro IV. No fue ocupada y como premio recibió la titulación de villa (1366) y el privilegio de celebrar ferias y mercados, además la Comunidad de Teruel pasa a denominarse Comunidad de Teruel y Villa de Mosqueruela, siendo esta cabecera de 65 aldeas dependientes. No hay que olvidar que la villa, desde este momento, tuvo jurisdicción civil y criminal propia. A lo largo de la historia formó parte de la red de aduanas del Reino y como villa de realengo tuvo representación en las Cortes.

Siempre detrás de David....
Total que poco antes de las ocho de la mañana de un caluroso dieciocho de agosto de 2012 tres gallardos zagales de Albentosa (además de David y yo contábamos con Pepe) nos ubicábamos en la línea de salida, esta vez en dirección contraria a lo que había sido norma hasta este año para vencer al calor y a las dificultades que la carrera nos iba a poner. Para esta cinca edición lo más destacado era el cambio en el recorrido, una modificación que es sencilla de explicar ya que íbamos a hacer el mismo recorrido pero en sentido contrario al tradicional. A priori ello evitaba el calor del final de la prueba en el campo de tiro pero seguro que nos deparaba sorpresas con las que antes de empezar no contábamos. En el momento de la salida David y yo impusimos esa marcheta que no nos impidió situarnos en la parte media del grupo en ese paseo inicial por las calles del pueblo. Fue un agradable paseo de un kilómetro que nos dejó a las faldas de la subida a la ermita que se divisa desde el pueblo (no recuerdo el nombre) y de la que a fuerza de maldecir esa bajada todos los años no pensaba que fuera a hacerse tan corta. Cierto es que en cuanto llegamos allí obligué a David a poner pie a tierra y a caminar hasta arriba y eso evidentemente suaviza cualquier perfil. Pero bueno enseguida llegamos arriba, de inmediato la breve bajada hasta la carretera, nuevo ascenso que nos lleva hasta el campo de tiro y a partir de ahí lo que imaginaba como la parte más suave de la carrera. Al acabar la segunda "subidita" ya nos habíamos plantado en el kilómetro tres a un "prudente" ritmo de caracol que marcó el 7.31 en el primer aviso del Garmin. Y cuando pensaba que tocaba disfrutar de un tramo completo mis piernas me dejaron claro mi error... ¿he dicho piernas?, si es así es un error porque esas se quedaron en algún punto de la carretera que une Mosqueruela y Albentosa, imagino que como consecuencia de una semana cargadita en kilómetros, que no en intensidad, y lo que tenía en su lugar eran dos palos que me impedían siquiera rodar con cierta naturalidad. En esas condiciones el tránsito por el campo de tiro y lo siguiente hasta la bajada hacia las Truchas fue un querer y no poder así que al final optamos, yo por necesidad y David por compañerismo, por seguir mucho rato en plan senderista. Así, en estas condiciones, el segundo aviso del Garmin que debería haber marcado ritmos en cincos medios se quedaban en unos discretos 6.19. Afortunadamente poco después del seis empezaba un prolongado descenso hacia las Truchas en el que nos sentimos cómodos, aunque sin forzar lo más mínimo en ritmos suaves y tratando en lo que a mí respecta de encontrar al menos una pierna. Llegados a bajo parecía que me encontraba mejor pero fue volver a la realidad del llaneo y nuevamente perder las piernas así que sabedores de que pronto empezaba la primera parte de ascenso decidimos seguir con nuestra ruta andarina salpicada por algún trote cochinero y así llegamos hasta el avituallamiento situado a los pies de la esa subida anunciada.
Y la subida se presentó para acabar definitivamente con mis maltrechas piernas. A duras penas podía seguir el ritmo de David (si lo hacía es porque iba esperándome) así que solamente quedaba que ir dando cuenta de los kilómetros, todavía muchos que quedaban, hidratarme bien para soportar un calor asfixiante y tirar de coco para no acabar de hundirme en la miseria. En estos momentos ya el tiempo no tenía ninguna importancia y ya digo que se trataba de disfrutar al máximo dadas las condiciones. Además otra sombra empezaba a cernirse sobre el dúo que formaba con David, quien andaba preocupado no sin razón porque no conseguía romper a sudar. Bien, así fuimos dando cuenta de esta primera subida importante que nos llevó hasta el doce y medio con dos kilómetros finales realmente exigentes. Sin solución de continuidad dos kilómetros más de bajada, uno más de falso llano y de pronto un muro de apenas quinientos metros pero un desnivel importante que seguía recordándome mi estado. Y así llegamos al avituallamiento del diecisiete (algo más) donde David me esperaba y en el que me hidraté todo lo bien que supe, me preparé un botellín con un gel y con sales y de nuevo adelante a afrontar casi siete kilómetros que nos llevaría cruzando el Pinar Ciego hasta la torre de vigilancia del Pinar que hasta el año anterior era el final de la primera subida de la carrera. Sorprendentemente, sin ir fino en ningún momento, a medida que íbamos consumiendo kilómetros parecía que mis piernas iban mejorando muy poquito a poco y de hecho el último tramo de subida hasta la torre fue lo mejor de la carrera. Pero también es cierto que íbamos preocupados con el tema de David; de hecho creo que ya en este momento empezaba a flaquear un poquito. Llegados arriba, cerca del kilómetro 24, tocaba disfrutar un poquito por las Bramaderas para enfilar poco después el descenso hacia el Mas de Gil, peligroso en la zona de las Piedras y complicado en lo siguiente para las dos maderas que tenía como piernas.

De remate unas escalericas...
Aquí parecía que la cosa iba a ir a mejor; alcanzamos el avituallamiento situado a cinco kilómetros de meta y al menos yo pensaba que lo que quedaba era básicamente un agradable paseo hasta Mosqueruela con una bajada final algo complicadilla. Nada más lejos de la realidad. En el veintiocho nos esperaba una última subida de kilómetro y medio con un desnivel considerable lo que unido al calor hizo que David reventara. Yo creo que fue un corte de digestión pero el caso es que cuando nos quedaban quinientos metros de subida a David le pilló el hombre del mazo. En adelante todo fue difícil, muy difícil; a pesar del punto de avituallamiento que teníamos a falta de dos kilómetros de meta, la bajada que nos esperaba no ayudaba; entre el pajarón de David y mis dos palos debíamos parecer todo menos corredores. De hecho David no pudo trotar ni siquiera el tramo de descenso por asfalto hasta el tramo así que hubo que armarse de valor y encomendarse a alguna virgen para que la cosa no fuera a mayores y, muy poco a poco, nos plantamos en esa cuestecita que conduce a meta donde haciendo un esfuerzo trotamos con la satisfacción de haber completado nuestra quinta Sus Scrofa. El tiempo, lo de menos, 4.21...

Bien, balance agridulce por los problemas físicos que tuvimos los dos aunque al final cumplimos como machotes y alcanzamos el objetivo. Buena organización en líneas generales y después del patiment un bañito en la piscina, menos fría que de costumbre y rumbo a Albentosa a celebrar el cumple de mi princesita de seis años. Al año que viene iremos a por la sexta, claro, pero mientras os dejo los enlaces de siemrpre. Gracias a todos los que año a año nos permitís disfrutar de los parajes de Mosqueruela.


Perfil de la carrera en Wikiloc