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sábado, 15 de septiembre de 2012

SotExtrem, gamberros a todo ritmo!!!



SotExtrem, un trail running diferente en todos
los aspectos
No ha sido una buena semana; las cosas siguen sin enderezarse y lo que es peor me parece que estoy empezando a magnificar las cosas. El ambiente en el trabajo sigue muy enrarecido y al final cualquier tontería se convierte en algo importante y a lo que acabo por dar más importancia de lo que realmente tiene. Imagino que todo es por un problema de saturación y de no ver ningún atisbo de mejora. Y lo peor de todo es que todo este tema acaba por trasladarse al resto de aspectos personales; es difícil separar lo personal de lo profesional y ello se traduce en demasiados malos rollos en casa y, en el ámbito deportivo en malos entrenes y pocas ganas de salir a correr. Y todo ello a poco más de nueve semanas de la Maratón de Valencia es muy preocupante porque semana a semana se complica el objetivo de las 3.30. Con este panorama hasta el jueves todo el bagaje deportivo se reducía a un par de sesiones en el gimnasio (encima el calor sigue apretando y a mediodía, con poca motivación, se hace imposible salir a rodar). Afortunadamente el jueves pude sacar un rato para salir con los compañeros del Rocafort Running que acabaron por "regalarme" una buena sesión de una horita a muy buen ritmo en un circuito de esos de subir y bajar que tanto están gustándome últimamente. Y así llegamos al fin de semana, un fin de semana que se presentaba diferente en cuanto al aspecto deportivo...

Aunque se carece de datos exactos, en el actual Sot de Chera hubo asentamientos ibéricos, ya que se han encontrado monedas y vasijas en el paraje conocido como Los Casericios, amén de un acueducto en las cercanías de la población, situado en el paraje de la Canal. En el siglo XI, en el periodo de taifas, se erigió una torre o atalaya de vigilancia sobre el paso fronterizo entre los reinos de Toledo y Valencia en el paraje denominado Soto de Chera, compuesto del latín saltus, paso, estrecho y el prerromano chera, peñasco, en torno a la cual se fue configurando el primitivo núcleo de población.
Tras la conquista en 1271, se convierte en Señor Territorial D. Hurtado de Lihory, caballero que había tomado parte en la conquista del futuro Reino de Valencia; en el siglo XIV el señorío pasó a la familia de los Feández de Heredia, nobles vinculados por parentesco con los Ruíz de Lihory, hasta que en el siglo XVI el señorío fue comprado por la familía Mompalau para añadirlo a sus posesiones de Gestalgar.
El 10 de enero de 1540 se verifica la escritura de población o carta puebla de Sot de Chera otorgada por D. Miguel Ángel de Mompalau, señor de la Baronía de Gestalgar y de Sot de Chera, a favor de 12 moradores, mediante la cual pasan a ser vecinos con los derechos y deberes que en la misma se expresan.
En 1654 D. Gaspar de Mompalau, para evitar discordias entre ambos pueblos ordena el acta de levantamiento de mojones que, derruido, ya existían desde tiempo inmemorial. Gestalgar se deslinda de Sot de Chera. 
En 1812 la querrilla de Romeu, precedente de Siete Aguas, penetró en Sot de Chera, pueblo que había elegido por sus condiciones estratégicas para concentrar a varios jefes guerrilleros que actuaban por parte de Cuenca y Teruel. Al amancecer de día 5 de junio, Sot de Chera fue invadido por las tropas francesas al mando del capitán Lacroix, donde fue apresado nuestro héroe. Conducido a Liria y luego a Valencia, fue ahorcado en la plaza del Mercado el 12 de junio de 1812. En Sot quedó el resto de la guerrilla, siendo fusilados cuarenta y cinco hombres.
En 1836 los habitantes del caserío de Chera solicitaron del gobernador civil la segregación de Sot de Chera, instruyendose un expediente por dicho motivo, durante los años que van desde 1836 a 1840. El 1 de enero de 1841 toma posesión el nuevo ayuntamiento de Chera practicándose durante dicho año las primeras diligencias de amojonamiento. 


Vistas del centro "El Cerrao"
Llegado el sábado por la tarde tocaba una aventura diferente a todo cuanto hasta la fecha había realizado. Después de más de ciento treinta carreras por montaña y unas cuantas también de asfalto tocaba coger el coche y poner rumbo a Sot de Chera donde tendría lugar la segunda edición de la SotExtrem, una carrera por montaña a la que, por si no es suficiente con la montaña propiamente dicha, los amigos de la organización, añaden toda una serie de obstáculos artificiales que, a buen seguro, pondrían a prueba mi limitada habilidad a la hora de sortear ese tipo de obstáculos. Así pues, nada más comer tomaba rumbo, esta vez más que nunca, hacia lo desconocido. Un camino ya conocido de muchas batallas anteriores por la Serranía me dejaba con tiempo de sobra en Sot de Chera, en concreto en el Cerrao, un centro municipal que da servicio a los visitantes de Sot de Chera desde el año 2002, enclavado en un medio natural privilegiado, desde donde es posible realizar deportes en la naturaleza y excursiones patrimoniales. El centro recibe un gran número de visitantes al año, atraídos por el servicio del centro y por las inmensas posibilidades que ofrece el entorno. El Cerrao está gestionado por la empresa Geonatur, dedicada a los deportes de ocio en la naturaleza, por lo que sus huéspedes tienen la posibilidad de realizar piragüismo, barranquismo, tiro con arco,senderismo..... 


Limpitos y listos para la batalla...
vaya tres patas para un banco!!!
Una vez aparcado el coche un breve paseo siguiendo el cauce del río me dejaba en el espacio donde se ubicaba el centro neurálgico de la SotExtrem. Allí, en un pequeño espacio se concentraba el local de entrega de dorsales, la zona de salida y de meta y, sobre todo, la pequeña "pista americana" que nos había preparado la gente del C.D Barranco (gracias a Héctor como cabeza visible de la organización) y que más tarde pondría a prueba nuestras habilidades, escasas en mi caso, para sortear este tipo de obstáculos: "toboganes" con chapuzón final, neumáticos, balas de paja, grandes rulos que superar, reptar en seco pero también en mojado, en fin, toda una serie de obstáculos que nada más pude verlos supe que no iban a dejar indiferente a nadie. Una vez inspeccionada la pista americana, algo que hice después de una animada tertulia con varios personajes del mundillo tales como el amigo Torko con su inseparable Inés (os recomiendo que no os perdáis su vídeo de la prueba que pondré al final de la crónica), Paco con su lesión, el inefable Kike Gallego, Toni de "A les nou", Héctor, de Leonia, alma mater de la carrera o Jaime, espiquer.com, maestro de los locutores de carreras que tanto nos hizo disfrutar en la carrera de Albentosa, tocaba esperar la hora de salida que se amenizó con un espectacular desfile de disfraces de todos aquéllos que iban a optar al premio en esa categoría. Llegado el momento de la salida, con un poquito de retraso, empezaba el show: quinientos metros de carrera con un pequeño obstáculo en forma de neumáticos que superar, dejaban paso a la zona del río. Aquí tocaba remontarlo durante unos cien metros, salir de él, correr un poquito y tras el paso por un breve lodazal volver a remontar el río en una zona donde el tarquín hacía difícil mantener el equilibrio. Superado el obstáculo tocaba volver a correr, algo que quien esto escribe se tomaba con calma y alrededor del kilómetro dos y medio empezaba el show en forma de circuito de obstáculos que teníamos que afrontar por primera vez. Empezaba el mismo con el tobogán y la primera remojada completa del día, y acababa saltando las balas de paja. Entre medio de ello un completo devenir de obstáculos artificiales que lograban sacarte la mejor de las risas a medida que los ibas superando (en el vídeo del final podréis verlos todos de mejor manera de lo que sería capaz de describir así que os emplazo a ello).

Alcanzado el kilómetro tres daba comienzo la segunda vuelta del recorrido. Con el segundo paso por la zona del río, igual a la primera vuelta, acababan las bromas y la cosa se ponía seria. Enseguidita, con una rampa que recordaba de la edición de la Media del año 2009 se iniciaba la ascensión del día. Alrededor de dos kilómetros y medio de subida, de esas que sin ser explosivas salvo algún tramo corto sí que van pesando en las piernas porque el calor empieza a dejar huella y esos porcentajes constantes también. En cualquier caso habíamos ido allí a disfrutar y además la mañana siguiente tocaba tralla así que me impuse un ritmo de caminante trotón, es decir más caminar que trotar y con ese ritmo acabé por superar la subida. Alcanzado lo que parecía el final, todavía quedaban un par de kilómetros de pista pero que con toboganes continuos seguían dibujando un perfil de subida e iban dejando las piernas más cascadas si cabe. También acabé por superar este tramo y ya solamente quedaba una larga bajada, algo técnica en algún tramo pero que recordaba peor del año 2009 (salvo que mi memoria me juegue una mala pasada entonces también se bajaba por ahí), y que nos devolvía a El Cerrao donde un breve tramo de enlace nos volvía a poner en lo alto de la rampa para el segundo chapuzón integral que daba inicio al segundo paso por la zona de obstáculos artificiales al final de la cual se encontraba, ahora sí, la línea de meta.

El después, no tan limpitos
pero igual de sonrientes
Os habréis percatado de que en ningún momento he hablado de ritmos, tiempos ni demás historias de otros relatos. No os voy a engañar, el Garmin se quedó en la mesa de Jaime, el espíquer, porque finalmente decidí que no quería arriesgarme a que acabase maltrecho pero, y sobre todo, quería disfrutar de esta propuesta sin más intención que ésa, disfrutar de una tarde de trail running diferente a lo que había hecho hasta la fecha. Y debo reconocer que me lo pasé en grande;  a pesar de los problemas de los que hablaba al principio del relato por un rato logré desconectar al cien por cien e incluso reír como hacía tiempo que no conseguía. Como he puesto en una entrada en el facebook, creo que estas cosas son necesarias de vez en cuando ya que se tratan de experiencias inmejorables para disfrutar en un entorno privilegiado y para desconectar al tiempo que disfrutas de la pasión del trail. Por eso solamente me queda dar las gracias a la gente de Sote porque logran que los que hasta allí nos desplazamos pasemos un rato inolvidable. Anotada queda para años venideros con la intención de repetir siempre que sea posible.

A falta de tracks, os dejo un enlace a la página oficial de la prueba, http://www.sotextrem.es/

Vídeo de la prueba (Inés y Torko); en mi opinión espectacular!!!


Versión extendida (Inés y Torko); en mi opinión espectacular!!!


Hasta aquí la historia de una gamberrada por la zona de los Serranos (decir que ya van tres de tres en el circuito); la mañana siguiente, pocas horas después tocaba disfrutar del running de una manera diferente. Pero eso será otra historia...

domingo, 3 de junio de 2012

Media Maratón de Montaña Montes de Tuéjar; malditos incendios


Más de 300 profesionales de extinción de incendios trasladados desde los retenes más cercanos. Siete vehículos aéreos, entre hidroaviones y helicópteros. 16 autobombas. La plantilla de vehículos y agentes trasladados avalan por sí solos la importancia del incendio declarado el pasado viernes al mediodía en una zona montañosa perteneciente a los términos municipales de Benagéber, Chelva y Tuéjar. Ahora, tras tres intensos y complicados días, todos los indicios apuntan a que la situación está estabilizada. Estas líneas, extraídas del diario Levante, sirven para dejar constancia de lo que desde el viernes por la tarde-noche, momento en el que me enteré del incendio que afectaba a la comarca de los Serranos en Valencia, vienen haciendo un ingente número de voluntarios y profesionales para salvaguardar la integridad de uno de los mayores patrimonios que en la actualidad nos queda, nuestros bosques. No sé todavía si este nuevo incendio hay que "agradecérselo" a la mano oculta y malintencionada de alguna mala persona pero no me extrañaría en absoluto. De todas formas creo que es momento de extremar las precauciones ya que las condiciones son del todo propicias para la proliferación de estos incidentes a lo largo de lo que queda de periodo de calor. Y me gustaría hacer también un llamamiento a nuestras autoridades para que se dejen de milongas y pongan los medios necesarios para que la prevención de estos incidentes no se vea mermada por esos recortes que afectan a todos los aspectos de nuestras vidas. Una de las entradas en el facebook hacía mención al "rescate" de Bankia porque con ese dinero se podrían mantener los montes en mejores condiciones. No pretendo hacer demagogia, sé que las necesidades en todos los ámbitos de la economía son muchas, pero solamente quisiera que nuestros políticos supieran entender la importancia de mantener el legado de nuestros bosques a futuras generaciones: ya basta de falta de prevención, de leyes poco concretas que permiten la utilización de montes quemados para otros menesteres. El monte es de todos y sin nuestros bosques algo muy importante nos faltará.

VALGA ESTE MODESTO RELATO COMO HOMENAJE A TODOS AQUELLOS QUE DURANTE EL FIN DE SEMANA TRABAJARON PARA APAGAR EL INCENDIO

Cartel de la prueba
La casualidad quiso que esta semana, trágica para la comarca de los Serranos, la pasión por el trail nos llevara hasta la localidad de Tuéjar, una de las afectadas por el incendio de este fin de semana., donde se celebraba la segunda prueba de la Liga CxM de la Serranía, la VI edición de la Media Maratón Montes de Tuéjar. Evidentemente la carrera quedaba en un segundo plano frente a las noticias que desde el viernes por la tarde hablaban de este desagradable incidente, pero también es cierto que el esfuerzo de la gente de Tuéjar por sacar adelante una carrera en momentos como los actuales hacía necesario que, el domingo más que nunca, acudiéramos todos en masa para mostrar nuestro apoyo a una comarca que sufría en sus carnes tremenda desgracia como la del fin de semana. Por eso, una vez confirmada la disputa de la carrera, el domingo prontito cogimos los bártulos y, en compañía de Rubén, nos dirigimos hacia Tuéjar para dar buena cuenta del recorrido que nos habían preparado Emilio y el resto de gente de la organización. Como siempre que me desplazo hacia esta zona de Valencia, el recorrido se hizo muy agradable, disfrutando siempre de un bonito paisaje que nos ayuda a olvidar de manera progresiva las "bondades" de la ciudad y nos introduce en un modo de vida que, seguro, acaba siendo mucho más agradecido que el que sufrimos los urbanitas. El breve paseo en coche nos permitió pasar por Chelva y por las inmediaciones de Benagéber, las otras dos localidades afectadas por el incendio. Sin embargo durante el mismo no pudimos ver ni rastro del fuego así que solamente la presencia de camiones de bomberos y de la UME, con su base instalada en Tuéjar, daban fe del siniestro. 

Los Serranos es una comarca del Comunidad Valenciana (España) situada en el interior de la provincia de Valencia. También recibe los nombres de La Serranía y de Alto Turia. Comprende el curso alto del río Turia y territorios adyacentes. Zona con baja densidad demográfica, la capital tradicional es Chelva, mientras que el municipio más poblado es Villar del Arzobispo.
Corrales de Silla, lugar de pinturas
rupestres en el pueblo de Tuéjar
En cuanto a Tuéjar, localidad perteneciente a esta comarca, aunque no es posible situar en el tiempo de una forma exacta el origen de esta población, está claro, según se desprende de los restos arqueológicos hallados por doquier, que por esta tierra han pasado todo tipo de pueblos o civilizaciones. Se han encontrado desde hachas de sílex hasta restos ibéricos, monedas romanas, cerámica árabe, etc. Podría decirse, teniendo en cuenta los más antiguos vestigios descubiertos, que los primeros asentamientos datan de la Edad del Bronce. Tuéjar adquiere su condición de pueblo mediante el otorgamiento de su Carta puebla por la viuda de Pedro de Jérica, señor feudal de estos territorios. Pedro IV de Aragón ordenó, en 1370, a Doña Buenaventura de Arborea la repoblación del Valle del río de Chelva con cristianos y no con moros, como ella pretendía. La repoblación estaba basada en la previa expulsión, que el rey había ordenado, de los moriscos "por los nefandos crímenes de lesa majestad" que éstos habían cometido. Como consecuencia de ello, se da la citada carta de población y, por lo tanto, a partir de entonces, Tuéjar es un lugar de cristianos viejos.


Cortesía de Kike Gallego, admirando el dorsal
Llegados a Tuéjar nos dispusimos a cumplir con el trámite de la recogida de dorsales, ritual que en esta ocasión escondía la "sorpresa" de que la organización había decidido vestirme con el número uno algo que siempre coloca a uno en el punto de mira del resto de participantes que piensan que uno es candidato a disputar los puestos de privilegio, algo que evidentemente no se iba a producir. El momento de la llegada la zona de salida siempre es un hito para quien esto escribe. Es difícil describir lo que siento, innumerables carreras después, al poder comprobar el ambiente que siempre acompaña estos momentos previos a la carrera. Es el momento de saludar a amigos y conocidos, en este caso representados por Torko y el propio Emilio, así como de ir poquito a poco matando esos nervios previos al momento de la salida echándonos unas risas y tratando de olvidar esa sensación que siempre aparece al llegar de estar metiéndonos en la boca del lobo, dispuestos siempre a pasar un rato de sufrimiento que al tiempo se convierte en disfrute por poder hacer lo que nos gusta. En fin, el caso es que entre bromas, risas y alguna que otra "xarraeta" fuimos apurando el tiempo que quedaba hasta el momento de la salida y ahora ya nos encontrábamos listos para, al oír el imaginario pistoletazo de salida, salir a dar buena cuenta de esas sendas y caminos del término de Tuéjar. Además en este caso el día prometía; con el monte húmedo por esas más que nunca oportunas lluvias de la madrugada y que nos deleitaría con una recorrido en perfectas condiciones y sembrado por ese olor que tiene el monte mojado, con un cielo que a pesar de que abría algún hueco para que asomase el sol nos resguardaba del calor que empezaba a dejarse sentir, las condiciones para correr eran prácticamente perfectas.

Con Torko y Rubén al fondo, en
animada conversación con Kike Gallego
Al final de la cuenta atrás empezaba el sufrimiento; como suele ocurrir la salida se convirtió en una especie de "el último paga" porque desde el primer momento la gente se puso a correr como si estuviera poseída por algún mal espíritu. Y claro, como es habitual una vez te metes en un grupo se hace difícil sustraerse al ritmo que marca el mismo. Nunca se sabe quien lo marca pero al final acabas llevando un ritmo que seguramente nadie quisiera o al menos eso se deduce teniendo en cuenta que el comentario habitual es el de "vamos demasiado deprisa". Bien, el caso es que tras un breve garbeo por las calles del pueblo, enseguida desembocamos en una pista que poco a poco nos fue alejando del pueblo en dirección al río. Estos primeros kilómetros se demostraron corredores de manera que los dos primeros los hicimos a ritmos sensiblemente inferiores a los cinco minutos por kilómetro. Sin embargo, sobrepasado el kilómetro dos la carrera empezó a empinarse y, con ello, el ritmo fue bajando al tiempo que se incrementaba la dificultad del recorrido. Aproximadamente en el kilómetro tres empezaba la primera subida significativa del día. Se trataba de una subida no demasiado exigente, de aproximadamente un kilómetro, que pese a ello ya se encargaba de ir poniendo a cada cual en su lugar y, sobre todo, dejando que las piernas empezaran a mandar mensajes quejándose por el esfuerzo a las que les empezábamos a obligar. En cualquier caso casi sin darnos cuenta dejamos atrás esta primera dificultad del día y empezamos un cómodo descenso de kilómetro y medio en el que aprovechamos para pegar un pequeño trago en el primero de los avituallamientos del día.
A pesar del esfuerzo hay que mantener la buena cara
Sin ir ni mucho menos a tope, que a estas alturas de temporada los esfuerzos se pagan más que nunca, afrontamos la bajada disfrutando de las sensaciones que da el correr por el monte y agradeciendo más que nunca la posibilidad de hacerlo. Fue un tramo muy especial porque me permitió relajarme y disfrutar, algo que en momentos como los actuales no tiene precio. Pero como todo lo bueno "acaba" enseguida nos dimos de bruces contra la realidad de una nueva subida, un tramo de kilómetro y medio posiblemente el más duro del recorrido si bien íbamos a estar subiendo con pequeños descansos hasta el kilómetro doce. Con las fuerzas todavía casi intactas afrontamos este tramo de subida intentando alternar momentos de trote, los menos, con otros en los que íbamos caminando aunque intentando mantener un buen ritmo. Y esta cadencia se mantuvo hasta el kilómetro doce, poco después del segundo avituallamiento, aprovechado este sí para meterle combustible al cuerpo en el que iba a finalizar la parte más dura del recorrido. Llegados a este punto se puede decir que llegaba bastante entero a pesar de que ya habíamos superado, a priori, la parte más dura del recorrido. Buenas sensaciones hasta este momento y con ganas de más traca así que tocaba cambiar el chip y preparar el cuerpo para empezar a correr cuesta abajo. De momento el recorrido me había sorprendido gratamente, sobre todo por los recuerdos del 2009, tratándose de un circuito bastante más montañero que aquél, como a mí me gusta, y con un terreno muy agradable para correr.
Como ya he comentado, a partir del doce empezaba una nueva carrera en la que debíamos bajar lo que hasta ahora habíamos subido. Poco después del segundo avituallamiento se iniciaba un prolongado aunque sostenido descenso que, aunque jalonado por puntuales repechos, se dejaba correr bastante cómodamente. El recorrido seguía transcurriendo mayoritariamente por sendas y así, acompañados por algún bosquecillo que nos permitía correr resguardados de nuestro amigo Lorenzo, seguíamos dando buena cuenta de los kilómetros. A pesar de tener que asistir en directo a la caída, sin consecuencias, del compañero que me precedía en carrera, se trataba de un descenso bastante sencillo, dentro de lo que cabe, a pesar de que en algún momento la cosa se complicaba ligeramente. Y así hasta el kilómetro dieciséis con un par de tachuelas en el camino que ponían a prueba las piernas de los corredores.
Dando cuenta del técnico descenso del dieciséis
Y llegamos al dieciséis y su anunciado descenso. Desde la organización se nos había puesto sobre aviso de que en este punto había aproximadamente un kilómetro, que al final se quedaba en setecientos metros, de descenso muy complicado así que llegados a la marca del dieciséis que coincidía con un giro a la derecha que nos metía por terreno más incómodo nos preparamos para afrontar lo que al final sería la última dificultad seria del día. Después de un inicio más o menos sencillo, de golpe nos encontramos con un tramo muy complicado que nos obligaba a bajar con sumo cuidado, evidentemente sin poder correr, y tratando de no ser víctimas de alguna caída. La verdad es que en este primer tramo de descenso, corto pero difícil, quizá sería conveniente colocar alguna cuerda que permitiese ayudarnos de ella pero en cualquier caso al final el mismo desembocaba en un segundo tramo de descenso, de esos de piedra suelta, en el que a pesar de ir zigzagueando tienes que intentar no acelerarte y en el que a pesar de la precaución tuve la "suerte" de besar el suelo. Bueno, más que besar fue otra parte de mi cuerpo la que tuvo el honor de probar la dureza del terrenos de Tuéjar después de un resbalón provocado seguramente por un exceso de confianza que me animó a intentar trotar un poquito con el resultado de un pequeño incidente que, aún hoy, tiene mis posaderas resentidas. De todas formas la caída fue de esas con rebote porque sin saber cómo me vi de nuevo corriendo sin un momento de pausa como da buena muestra este última foto tomada poco después de la caída (y en la que a pesar de todo mantengo la compostura y la sonrisa). Bien, finalizado el tramo de piedra suelta todavía quedaba un último tramo, de menor dificultad pero que seguía poniendo a prueba las piernas y el espíritu de los corredores. Al final alcanzábamos el camping y con ello de nuevo a correr por una pista que nos dejaría poco después en el Azud del Tuéjar por el que ya habíamos pasado al principio de la carrera y que ahora nos alegraba los últimos momentos de carrera rodeándonos de agua por doquier y refrescando a su manera el ambiente ahora que ya el calor empezaba a dejarse sentir. Sobrepasado este punto ya solamente quedaba disfrutar de los dos últimos kilómetros de carrera, un agradable paseo por la ribera del río que nos dejaría a las puertas del pueblo el cual alcanzamos por el mismo lugar que un par de horas antes había sido testigo de nuestra partida.
Y así llegamos al final; nunca se agradece suficiente a la gente que espera nuestra llegada, dándonos ánimos en esos momentos en los que las fuerzas empiezan a ser escasas aunque el ánimo se recupera ante el sonido de la megafonía de meta y la visión del arco que desde el primer momento ha sido el objetivo buscado. El caso es que después de poco más de dos horas y veinte minutos de agradable sufrimiento, de 22.700 metros de recorrido,  y de 1.400 metros de desnivel acumulado, la mitad de ellos positivo, cruzaba el arco de meta (mucho menos sobrado de lo que dijo Emilio) pero contento por poder añadir otra muesca en forma de carrera finalizada a mi historia de, hasta el momento, cuatro años y medio de corredor, popular donde los haya, repletos de grandes satisfacciones. Como siempre, agradecer a la organización y, sobre todo, a los voluntarios y a un pueblo volcado en su carrera, por todo el cariño con que nos reciben. Felicitar a los ganadores, Juan María Jiménez, del Runnersworld Valencia, y Alicia Hernández, del Iron Trial Women Evasion (si mal no recuerdo, las Anxoitas).
Permitidme en esta ocasión una felicitación especial a Emilio Illueca: tú sí que eres un crack!!. No olvides nunca que mientras las cosas se hagan con la ilusión que tu pones no se podrá reprochar nada. Gracias por todo y por permitirnos disfrutar, un domingo más, de nuestra pasión. Ale, os dejo hasta la próxima con los habituales enlaces

Perfil de la prueba

lunes, 16 de abril de 2012

II CxM Las Fuentes de Titaguas; pese a todo seguimos adelante

Cartel anunciador de la prueba
Los días siguen pasando y poco a poco se aproxima ese objetivo marcado en el calendario desde hace prácticamente un año y que se llama Marató i Mitja. Afortunadamente se puede decir que la ilusión por el mismo me motiva a seguir adelante con todas las fuerzas de que uno es capaz. Y digo esto porque no son buenos tiempos para poder centrarse en las cosas: demasiada tensión en el trabajo, poca motivación en el mismo, lleva a que la situación general de la gente, y yo no iba a ser una excepción, sea más difícil de lo que sería deseable. Y claro, aunque no se quiera esto lleva a que los problemas se vayan trasladando poco a poco al resto de aspectos de tu vida. Y así, sucesivamente, en un viaje indeseable de ida y vuelta que va acumulando tensiones y malos rollos. Naturalmente estos problemas se trasladan también al ámbito "correril" y aunque de momento las sesiones de entrenamiento no bajan en intensidad sí que es cierto que progresivamente la sensación que queda es que esas preocupaciones hacen que tampoco esas sesiones se asimilen de igual manera que hace poco tiempo y con ello la preocupación también va en aumento. Añadamos a ello cierto nivel de cansancio, lógico por otro lado, y al final el resultado es una montaña rusa de sensaciones contrapuestas que un día me llevan a lo más alto para, con demasiada frecuencia, pasar al día siguiente a una situación de desencanto con lo realizado. En fin, imagino que es lo que toca y con ello habrá que apechugar.
Acabado el apartado de lloros, esta semana tenía prevista una doble participación en el mundo de las carreras; el domingo me hubiera gustado poder estar presente en la primera edición del Gran Fons Vistes d'Algimia d'Alfara pero finalmente tuve que dejarlo de lado por una serie de motivos que o vienen al caso. Lo que sí viene al caso es el inicio en Titaguas de la Liga CxM Serranía. En esta edición de la Liga, que tuvo su primera edición en el 2010 si no mal recuerdo, está prevista la celebración de cinco pruebas, a saber: II CxM Las Fuentes de Titaguas (14/04), VI Media Maratón de Montaña Montes de Tuéjar (03/06), II SotExtrem (15/09), II Trail de Alpuente (30/09) y V Subida al Pico de Chelva (28/10). Una liga que a priori, con el conocimiento de que dispongo de las distintas pruebas, se presenta como una sucesión de carreras de dificultad media y con bonitos recorridos en los que disfrutar de esta pasión por el trail.

La comarca de la Serranía (o de los Serranos) limita al este con la comarca del Campo de Turia, al sur con las comarcas de Plana de Utiel-Requena y la Hoya de Buñol, al oeste con la provincia de Cuenca, y al norte con la comarcas del Alto Palancia y la Gúdar-Javalambre, ya en la provincia de Teruel. Los Serranos es una unidad geográfica limitada por las montañas antilicinales de orientación ibérica (NO-SE) de Javalambre por el norte y Sierra del Negrete por el sur. Entre éstas se encuentra la cuenca del río Turia, que se encuentra encajado entre espectaculares gargantas de paredes de hasta 200 metros de altura, como los de Santa Cruz de Moya, de Puente Alta en Calles y el de Chulilla. La unidad se caracteriza por los sistemas montañosos como las sierras del Remedio, la Talaya, Santa María, Sierra de los Bosques, etc. También se encuentran muelas calcáreas como las de Alpuente, Aras de los Olmos, etc. El Turia ha construido pequeñas vegas como las de Benagéber, Domeño, Tuéjar, Chelva y Loriguilla, de geología de tipo keuper, terreno muy propicio para la construcción de embalses. En esta comarca hay dos embalses, el de Benagéber y el de Loriguilla, que abastecen al área metropolitana de Valencia.
Bueno, el caso es que el sábado, a una hora poco habitual, las 16.30, daba inicio esta edición de la Liga con la celebración en Titaguas de la segunda edición de su CxM Las Fuentes de Titaguas. Aprovechando que por las fechas iba a estar en Albentosa decidí inscribirme para repetir experiencia después de la primera edición que tuvo lugar en el año 2010. En principio la carrera la recordaba como un circuito fácil, con un inicio explosivo, poco dado a mis características, pero que una vez se superaba la subida inicial permitía hacer una buena rodada sin exigirse demasiado. Por ello, a pesar de que el nivel de satisfacción durante la semana no se puede decir que fuera espectacular, sí que cayeron kilómetros, incluyendo una salidita el viernes, a priori día de descanso, en el que cayeron quince mil metros del ala, me planteaba la carrera como una nueva oportunidad de rodar por perfiles montañeros y seguir acumulando kilómetros para afrontar la MaMova de la semana que viene siempre con la vista puesta en la MiM. Añadamos a ello la salida del viernes santo que nos llevó a completar con la agradabilísima compañía de Jorge, Pallarés y Fede Arnau la primera mitad de la MiM, Castelló-Les Useres y creo que ello podrá explicar parte de la "desfeta" en Titaguas.
Titaguas es un pueblo accidentado por los contrafuertes meridionales de las sierras de Losilla y el Sabinar, que forma parte del conjunto de la sierra de Javalambre y drenado por el río Turia. Circundan a Titaguas los cerros de La Lámpara, Hontanar del Herrero, el Alto del Manzano, Muela Modorra y Castillo de la Cabrera, entre otros, todos ellos de las sierras de Losilla y del Sabinar.El terreno, arenisco y calizo, está regado por numerosas fuentes, como es la fuente del Oro, la del Hontanar (que suministra agua a la población) la del Rebollo, la de la Zarza... Algunas de ellas vienen definidas popularmente por ser saludables y con propiedades curativas. La mayor parte del término (un 70%) corresponden a montes de utilidad pública de titularidad municipal. Alrededor de 4.500 Ha. están cubiertas por bosques, mayoritariamente de pinos, encinas y sabinas. El clima es continental, de inviernos fríos y largos y veranos cortos y calurosos. Las precipitaciones de lluvia son frecuentes en primavera, siendo tormentosas en verano y de nieve en algún momento del invierno.
Bien, a lo que íbamos... acompañado en esta ocasión por David que también se encontraba por el pueblo, después de comer bastante antes de lo habitual, cogimos coche y embarcamos rumbo a la nueva aventura. El tiempo amenazaba con ponerse feo, de hecho a la altura de Arcos de las Salinas, escenario de la conocida Carrera de Alta Montaña, allá por el mes de noviembre, incluso nos encontramos con un poquito de aguanieve. Pese a ello, sin mayores contratiempos nos plantamos en la plaza del pueblo, escenario de la salida y llegada de la carrera y después de recoger el dorsal (en esta ocasión ni más ni menos que el dos) y de saludar a conocidos varios entre los que destaco al ya conocido Torko (nuevo carrerón el tuyo), fuimos haciendo tiempo hasta el momento de la salida. Llegado este instante nos ubicamos en una posición intermedia que nos garantizaba una salida cómoda para afrontar de manera inmediata la subida más dura del recorrido. Hay que tener en cuenta que en la salida eramos ciento setenta corredores, cantidad poco elevada para lo que se lleva por otros lares, pero que permite correr sin demasiados agobios. Llegado el momento de la salida y tras unos pocos metros de "respiro" aunque picando hacia arriba, se iniciaba la temida y anunciada subida inicial. Al principio por terreno hormigonado para poco después girar a la derecha y tomar una senda que entre árboles al inicio y en plena solana después (aunque poco sol había en ese momento) nos llevaba hasta arriba del todo. Salimos sin demasiada prisa pero tampoco chafando huevos con la intención de ir cogiendo ritmo pero la verdad es que estos inicios, al menos a mí, no me permiten coger ese ritmo de carrera ni de respiración que uno quisiera. Pero bueno, el caso es que empezamos la subida trotando con cierto buen ritmo aunque al final tocó parar y ponerse a caminar porque, ya digo, no me encontraba cómodo y encima alguno de los tramos tenía una pendiente espectacular. Para colmo, casi desde el principio de la senda empecé a notar como los gemelos iban a estar dando por saco durante todo el recorrido. Poco después del kilómetro y setecientos metros acababa la parte dura de la ascensión de manera que tocaba correr. Sin embargo, como ya he dicho, ni las sensaciones ni los gemelos iban finos así que incluso en este tramo más corredor me tocó caminar más de lo que hubiese querido a la espera de tiempos mejores. Aproximadamente en el kilómetro dos y medio estaba ya el primer avituallamiento y la tentación resultó fuerte y casi opto por el abandono pero al final decidí continuar al menos hasta el siguiente avituallamiento, a pesar de que llegó seguramente en el peor momento, físico y psicológico; por ello al final ni siquiera paré al objeto de evitar tentaciones mayores. Así, poco a poco, alcancé el kilómetro tres, con David ya por delante a pesar de que todavía podía verlo, y con un promedio desalentador de 7.43 minutos el kilómetro.
Llegados a este punto llegaba un perfil engañoso, con continuos toboganes que no recordaba y que a pesar de marcar una tendencia hacia abajo tampoco permitía coger un ritmo constante que me sirviese para ir dejando atrás las malas sensaciones. Al menos, a medida que iban pasando los metros, iba recuperando la respiración, aún sin forzar demasiado, y las piernas parecían ir entrando en calor así que el ánimo también iba subiendo poco a poco. El perfil descrito iba a mantenerse hasta poco antes del kilómetro siete y medio, inicio de la segunda ascensión reseñable del día. Antes de eso llegaba el segundo parcial, kilómetro seis, con un segundo tresmil en un ritmo medio de 5.10, mejor del que indicaban mis sensaciones...
Con las piernas más relajadas iniciaba el ascenso antes señalado que nos llevaría por senda hasta el punto más elevado de la carrera, por encima de los 1.100 metros de altitud. En esta ocasión intentaba de manera periódica trotar la subida pero cada vez que lo hacía, más pronto que tarde, llegaba el aviso de los gemelos y me tocaba parar. Pese a ello, la subida fue bastante mejor que la primera a pesar de que al final en un tramo de un kilómetro, entre el ocho y el nueve, se marcaba una pendiente media superior al 11%, mayor de lo que pensaba. Justo arriba de esta subida llegaba el tercer parcial del día, en esta ocasión a 6.38 el kilómetro.
Desde este momento, y hasta el kilómetro quince el perfil volvía a ser mayoritariamente descendente aunque seguía salpicado de pequeñas tachuelas que, inexorablemente, ponían a prueba mis piernas y, cómo no, mi cabeza. Dos kilómetros de bajada muy bonita por una senda que me parecía más complicada de lo que marcaba mi ritmo (probablemente fue el tramo más satisfactorio de la tarde), dejaban paso a una nueva tachuela y a un segundo tramo de descenso algo más complicado y menos corredor. El paso por el kilómetro doce (cuarto parcial a un ritmo de 5.31) nos llevaba a un quinto parcial con un kilómetro de descenso poco pronunciado, otro kilómetro y medio de falso llano por pista que al final picaba hacia arriba más de lo que parecía, y otro medio kilómetro de descenso hasta llegar al quince en un quinto parcial a 5.39. Alcanzado el quince tocaba volver a remar con un terreno complicado de ascenso no demasiado pronunciado que en otras circunstancias hubiera sido hasta trotador pero en el que mis piernas seguían negándose a correr.
Y así hasta el dieciséis y medio, momento en el que ya habíamos abandonado el recorrido del año 2010, y donde se iniciaba un largo descenso hasta el pueblo y así hasta completar los 18200 metros del recorrido, casi kilómetro y medio más que en la anterior edición, con un último parcial algo superior a los seis minutos por kilómetro, para hacer la entrada en meta, anunciada por el speaker como la de "un clásico de las carreras", algo que agradezco de corazón (uno, al final, tiene ese orgullo bien entendido y en este caso me enorgullece poder ser medianamente conocido en el mundillo aunque no sea por mis logros), en un tiempo oficial de 1.51.28, a una media de 6.08 el kilómetro, algo superior a lo previsto pero bastante mejor de lo que mis piernas daban a entender durante todo el recorrido. Y me quedo con el tiempo, que no es del todo malo a pesar de las circunstancias, tratando de olvidar lo demás.
Original detalle de finisher
Al llegar a meta, bonito detalle de la organización, con "medalla de tronco" de finisher para todos, avituallamiento final más que correcto, con horchata y todo y muy buen ambiente en la plaza del pueblo. David al final entraba tres minutos antes que yo y Torko, como ya he dicho bastante antes. En cuanto a la organización poco que reprochar. Buen marcaje, avituallamientos, incluido el de meta más que correctos y, como casi siempre, trato exquisito al corredor. El circuito bastante mejorado con los cambios respecto al año 2010 y la bolsa del corredor más que correcta. En fin chicos, gracias a todos, organizadores, voluntarios y al pueblo de Titaguas en general por permitirnos disfrutar un día más de esta pasión por correr. A partir de aquí, entramos en la parte decisiva de la preparación para la MiM, con la MaMoVa la semana que viene, la MAMUFI (esta simplemente para completar la salida programada pero sin forzar para el día 29) y una última salida que me debe llevar a completar a ritmo de entrenamiento la segunda mitad de la MiM diez días antes de la gran cita. Pero, como siempre, esto serán otras historias que contaré en su momento. De momento los habituales enlaces de todas las entradas...


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