lunes, 16 de enero de 2012

Media Maratón de Sagunto, el inicio de un camino con final en Roma


Cartel de la prueba
Las primeras huellas del pasado de Sagunto aparecen en los yacimientos del Pic dels Corbs, Aixeve, Picaio y l'Albardeta, pertenecientes a la Edad del Bronce. En el siglo V a.C., en época ibérica, los pobladores construyeron murallas para protegerse de los peligros, absorben los antiguos poblados y pasan a denominarse Arse. Se produce un gran desarrollo cultural y económico avalado por la acuñación de moneda y las relaciones comerciales con griegos y fenicios.
Este importante crecimiento se ve truncado por la violenta acción del ejercito cartaginés bajo la dirección de Aníbal, que en el año 219 a.C. destruye la ciudad tras 8 meses de asedio y una heroica resistencia de los saguntinos frente al invasor. Este hecho originó la segunda guerra púnica y después de la victoria romana se inició un nuevo proceso de expansión y gran desarrollo, pasando a llamarse Saguntum.

Una vez "superado" el reto del 10K de Valencia, con muchas mejores sensaciones que en años precedentes, me quedaba pendiente un paso adelante antes de "abandonar" la Senda Negra y centrarme en la montaña. Como no había podido correr una Media en condiciones mínimamente normales, después de estudiar el calendario la decisión estaba clara: sin ningún tipo de objetivo de tiempos y con la única intención de comprobar la presunta fortaleza mental para disputar esta distancia sin demasiados agobios cerraría la "temporada" de asfalto con la Media de Sagunto.
La semana había sido bastante buena a nivel de entrenamiento, mucha carga de kilómetros, una sesión de cuestas y empezando a introducir ya un poquito más de calidad, y una última sesión el mismo sábado en el que aprovechando la estancia en Albentosa para disfrutar un poco del aire puro de aquella zona y, por qué no, de las Fiestas de San Antón, había salido a rodar con David por la vía verde en plan trote cochinero y disfrutador. Buen rato el pasado con David donde pusimos nombre a varios de los objetivos para este año que, a decir verdad, pinta bien aunque eso serán otras historias....
Llegado el domingo, en el momento de sonar el despertador primer sobresalto del día en forma de algo más que ligera descomposición estomacal y primera visita al WC. A punto estuve de dejarlo para otra ocasión y quedarme en cama pero al final las ganas pudieron con la incertidumbre de mi estado físico y me embarqué rumbo a la segunda carrera del año. Así, tras un cómodo viaje me planté en Sagunto sin tener idea siquiera de dónde se ubicaba la salida así que aparqué en la estación y desde ahí preguntando hasta la línea de salida. Como tampoco llegaba con mucho tiempo aproveché el trayecto para calentar y en este punto segundo altercado del día en forma de flojera generalizada. La verdad es que en este punto las dudas me asaltaban por todos lados pero una vez allí no iba a abandonar sin intentarlo así que como objetivo final previo a la salida uno tan sencillo como el de acabar a cinco minutos el kilómetro. Ya metido de lleno en la zona de salida me encontré con Vicente Olucha , Bilbobolsoi, con quien hacía tiempo que no coincidía y con quien también compartí objetivos a corto plazo. Con todo ello fue pasando el tiempo hasta que la organización nos avisaba de que era el momento de ubicarnos ya bajo el arco de salida. Una vez allí, antes de mezclarme con la gente pude ver a Ayacucho pero, absorto como estaba, no me vio así que este relato y alguna foto deberán ser la prueba irrefutable ante el gran boss del foro de mi presencia por Sagunto (que luego me pone falta...).
Instantánea de los primeros momentos de la carrera;
en mitad de la muchedumbre
se vislumbra una camiseta amarilla
Ubicado ya en la salida vi en primera línea al práctico de 1.45 (que luego creo que fue el único) así que de repente vi como en mi intento de rodar a cinco minutos iba a ir acompañado, algo que siempre puede ser de ayuda. "Pistoletazo" de salida y poco a poco a intentar buscar una buena ubicación y, sobre todo, encontrar el ritmo deseado. Después de unos primeros metros, dentro de la primera "vuelta" que nos devolvería a las inmediaciones de la salida, que eran muy cómodos, enseguida nos encontramos con los primeros tramos de subida, suavecita pero subida al fin y al cabo, que nos llevarán hasta prácticamente el kilómetro dos. Para ese momento ya tenía al grupo de 1.45 apenas quince o veinte metros por delante y la sensación, como ya esperaba, de cierta comodidad. Estos dos kilómetros iniciales los supero en ritmos de 4.49 y 4.41, con cierta holgura sobre lo previsto pero también con buenas sensaciones iniciales frente a lo que suele ser común en mí. Llegados a este punto, en pleno callejeo por Sagunto ya estaba integrado en el grupete antes nombrado donde el buen rollete era palpable y donde me instalé con la idea de llegar con ellos hasta el final; transcurren los kilómetros tres y cuatro en 4.42 y 4.49, así como el cinco en 4.51. Ello nos lleva a un primer 5000 en 23.52, en torno a un minuto mejor de lo inicialmente previsto. Tengamos en cuenta que el tramo del 12 al 15 nos espera con sus cuestas y ello hace que los guías vayan algo más rápido de lo que sería necesario.
En este punto empezamos a abandonar el casco urbano y nos empezamos a dirigir hacia la zona de la autovía. Los tres primeros kilómetros de este segundo tramo son prácticamente llanos pese a lo cual el ritmo no se incrementa en ningún momento y ello acaba por "provocar" que muy poco a poco me adelante al grupo, eso sí sin intención de hacerlo y simplemente por inercia. Transcurridos estos tres primeros kilómetros (4.53, 4.49 y 4.46) durante el noveno kilómetro de carrera entramos ya en una zona donde se suceden los toboganes en un tramo que discurre ya paralelo al de la autovía. Las sensaciones siguen siendo muy buenas y ruedo con mucha comodidad en todos los aspectos. Así llegamos al kilómetro diez con dos parciales de 4.55 y 5.01 que demuestran que ya el terreno empezaba a picar hacia arriba. Pero bueno, alcanzamos el 10000 con un segundo parcial de 24.24, acumulando más ventaja sobre esos cinco minutos/kilómetro, y el primer diez mil en 48.26.
Sobrepasado el kilómetro diez seguimos con la ruta paralela a la autovía para enseguida afrontar la subida del puente sobre la misma en cuyo punto más alto se ubica el kilómetro 11. Recordemos que llevamos desde el ocho y medio con un perfil en subida pero será a partir de aquí cuando empiece el tramo más complicado y el que me hacía dudar a pesar de lo bien que habían ido hasta ese momento las cosas. En 4.56 transito por el once y en 4.53 por el doce, punto en el que ya ha empezado a empinarse más la carretera. A partir de este momento intento olvidarme un poco de ritmos y me centro en analizar mis sensaciones y mi respiración, que no pulsaciones porque el pulsómetro me había fallado antes de empezar e iba sin él. Estos tres kilómetros que nos llevarán al quince son de continuo ascenso, pronunciado en un primer tramo de unos ochocientos metros a pesar de contar con algún brevísimo descansillo, algo menos exigente en un segundo tramo, y especialmente durillo en la parte final donde dos buenos repechos nos pondrán a cada uno en su sitio. Insisto en que me olvido de ritmos y busco encontrarme cómodo y así cae el kilómetro trece en 5.17 y el catorce en 5.09. En este punto ya siento el aliento del grupo de 1.45 que poco a poco va recortándome distancia algo que no me preocupa porque tengo claro no estoy echando el resto ni mucho menos. Al final, a poco del final de la subida acaban por echarme el guante y aprovecho para reintegrarme en el mismo, pasando el kilómetro quince en 5.21. Es decir, tercer 5000 en 25.36, parcial que ya hubiera firmado al empezar sin duda.
Iniciamos en este punto la parte final del circuito y mis sensaciones son inmejorables. Si el objetivo era llegar aquí con fuerzas en este momento voy muy cómodo y con muy buena cabeza así que me empiezo a plantear forzar algo la máquina para probarme un poquito. Se trata de un último tramo que deja entrever que si llegas con fuerza se puede "volar" así que después de quinientos metros integrado en el grupo del práctico decido dar una pequeña vuelta de tuerca y tirar hacia delante a ver cómo se da la cosa. Estamos ante un tramo donde quitando ochocientos metros entre el dieciséis y el diecisiete son de claro descenso así que sin darlo todo sí que el ritmo se aligera y como muestra los parciales del 16 al 18: 4.48, 4.38 y 4.29. Transitamos ya por Petrés con la suerte de hacerlo en compañía de gente del pueblo lo que se nota en los ánimos de la gente. Al salir del pueblo acaba la bajada pronunciada y la verdad es que inicialmente lo noto en las piernas y me cuesta mantener el ritmo. Además a mitad del kilómetro diecinueve afrontamos el puente de la autovía y esa subidita también me hace bajar algo el ritmo. Como consecuencia de ello los parciales del 19 y el 20 los clavo en 4.44. Y todo ello nos lleva a un parcial para este cuarto cinco mil de 23.23 y un segundo diez mil en 48.59, muy poco por encima del primero.
Desde este momento la cercanía de la meta hace el resto; parece que la cabeza flaquea un poco pero no es más que una falsa alarma y consigo reconducir la situación y pegar un último apretón para tratar de ganarle unos segundos al crono. Además volver a entrar en zona urbana, con gente en las aceras, siempre ayuda y con todos esos estímulos consigo un último parcial a 4.29 que me llena de satisfacción. Finalmente la entrada en meta da un resultado oficial de 1.41.59 que en realidad se traduce en 1.41.43 (prácticamente tres minutos por delante del grupo de 1.45) y unas muy buenas sensaciones. Tengamos en cuenta que sin ser demasiado dura sí que ese tramo intermedio se puede considerar como exigente y castigador y a pesar de ello en el momento de la llegada me encuentro con fuerzas suficientes para más.
En fin, poco más que contar porque tenía que salir pitando de regreso al pueblo para acabar el fin de semana por allí así que al acabar no vi a nadie. En resumen, esto parece funcionar mejor incluso de lo previsto. No quiero acabar sin felicitar a la organización porque en estos momentos no se me viene a la cabeza nada serio que reprochar y sí muchas cosas buenas.
Os dejo los habituales enlaces al Garmin y al Wikiloc y os cito para la semana que viene donde, si todo va bien, haré mi debut en 2012 por la montaña: Tombatossals y las montañas de Castellón me aguardan...

Perfil de la carrera que sí que da una idea de la dureza del tramo entre el 12 y el 15

Año 2012; en esta histórica ciudad que en un pasado lejano estuvo en manos del Imperio Romano se inicia el camino para la conquista de la antigua capital del Imperio Romano. El dieciocho de marzo está previsto que debute en esa distancia siempre mítica del Maratón en esta Senda Negra que tanto he "odiado" pero a la que poco a poco voy cogiendo cariño. Tiempo queda para entonces pero cuando aquello esté superado todas y cada una de las carreras que en adelante haga formarán parte de esa pequeña gran historia y no deja de ser curioso que mi conquista de Roma empiece en Sagunto.

lunes, 9 de enero de 2012

10K Divina Pastora 2012; asfalto para empezar un año con buenas perspectivas

Algo más de cuatro largos años han pasado desde el día en el que podemos "ubicar" mi debut en este mundillo del running. Es cierto que allá por el 2005 hice mis pinitos en alguna marcha de montaña en plena preparación para ese mágico Camino de Santiago que completé en el verano de ese año, pero no fue hasta finales de 2007 cuando empecé a participar de manera habitual en carreras, al principio únicamente de montaña y después también por la Senda Negra. Todavía recuerdo el frío que hacía ese día de noviembre de 2007 en Benicassim y la larga travesía por las montañas del Desert de les Palmes hasta completar la Marxa de Benicàssim, después de hollar las cimas de La Balaguera y del Bartolo (¡qué bien ha quedado esto, leches!). Muchas, muchísimas han sido las vivencias relacionadas con este mundillo que me ha tocado vivir desde entonces; alguna de ellas mala, afortunadamente la inmensa mayoría muy buenas. Y desde entonces aquí seguimos tratando de dar el callo y de mejorar día a día dentro de las limitadas posibilidades de este, como ya me he definido en otras ocasiones, "modesto runner". Pues bien, después de este ya largo periodo metido en el mundillo de las carreras populares hoy tocaba empezar un nuevo año y lo hacía, como en los dos anteriores con el objetivo de completar el 10K Divina Pastora de Valencia, en mi "odiada" senda negra. Algo que ya se ha convertido casi en tradición después de tres años para empezar el año y que espero poder seguir haciendo durante mucho tiempo.
La jornada empezaba ayer, después de un largo periodo navideño que al final siempre acaba dejando huella, con la recogida del dorsal en el Complejo Municipal de la Petxina. Aprovechando que había que cumplir el trámite, me calcé las zapatillas y realicé una última rodada antes de la carrera por la zona del cauce del Turia, rodada que pese a las buenas sensaciones generales ya me dejaba alguna pista de lo que iba a ocurrir en la mañana de hoy. Finalizado el rodaje a las puertas de la Petxina recogí los dorsales, el mío y el de Rubén, disfruté brevemente del ambiente que se respiraba por allí y, después de una breve charraeta con Fede, de vuelta a casa a prepararse para la mañana siguiente...

A la derecha el dorsal,
a la izquierda el diploma
Y esta mañana a las 07.15 sonaba el despertador y con mucha pereza encima me ponía manos a la obra para preparar las cosas y empezar la peregrinación, esta vez en taxi, hacía el Paseo de la Alameda donde se ubicaban la salida y la meta de esta carrera. Para la ocasión teníamos cita con los amigos del Rocafort Running y su carpa VIP que amablemente habían puesto a nuestra disposición así que al llegar lo primero que tocaba era localizar a Fede y de ahí a la carpa a empezar a vivir el ambiente "precarrera". Gran ambiente el que se respiraba en la carpa, compartida con la gente de "A les Nou" de Godella, preludio de lo que iba a ser una nueva mañana de magia por las calles de Valencia. Debo aclarar que en esta ocasión, y que el gran boss me lo perdone, había decidido correr con los colores azules del Rocafort Running gracias al regalo de la camiseta que me hacía Fede, y como muestra de agradecimiento por todos los detalles que tienen con este humilde corredor cada vez que compartimos un rato, ya sea corriendo o de cháchara por esas carreteras y sendas del mundo. En fin, el caso es que entre risas y anécdotas se hacía la hora de empezar a calentar así que manos a la obra y a tratar de afinar el cuerpo y, sobre todo, las piernas para intentar completar una buena carrera. Después del calentamiento que me dejaba confiado en mis posibilidades a ubicarme ya en la línea de salida, esta vez en el box de las pulseras negras, el del Sub50. Y me permitiréis aquí que vuelva a criticar algo que para mí no tiene sentido; ¿por qué hay tanta gente que se coloca en la salida tan por delante de sus posibilidades reales?. Al final toda esta gente no hace más que molestar a otra gente que no tiene más remedio que convertir sus primeros instantes de carrera en un verdadero zig-zag al tener que rebasar a estos corredores que en un ejercicio de poca responsabilidad han ocupado posiciones en la salida demasiado adelantadas para sus posibilidades, convirtiendo estos primeros compases de carrera, ya de por sí complicados, en una verdadera trampa llena de riesgos y en un tremendo problema al tener que frenar y volver a arrancar en demasiadas ocasiones. Y también debo reconocer que en mi caso suele ser al revés y que quizá hoy debería haber ocupado el cajón de Sub45 pero la situación que denuncio empieza a hacerse un poco agobiante.
Y dicho esto, como quien no quiere la cosa se da la salida, algo que noto al ver al gentío moverse. Transcurren unos setenta segundos hasta que piso la alfombra que activa el chip y al tiempo activo el Garmin y, como ya he dicho a correr y, durante demasiados metros, a esquivar gente. En esta ocasión la vuelta por Alameda, Viveros, Blasco Ibáñez y Avenida de Aragón cambiaba de sentido así que al llegar a la rotonda de la Avenida de AragónManu Zafra, alma mater de los Rocafort Running quien, después de un tramo siguiéndome los pasos, daba un paso adelante y se convertía en mi referencia durante un buen tramo, hasta allá el kilómetro siete más o menos. Como podéis ver todo parecía ir según lo previsto; sin embargo una sombra se cernía sobre este espectacular paisaje. Y es que mis piernas, en especial, la derecha, que ya ayer habían avisado empezaban a dar muestras de cansancio (o carga) de manera preocupante...
A pesar de ello, sobrepasado el kilómetro seis a un ritmo de 4.32, y después de tomarme el breve tramo de descenso que desembocaba en el otro lado del cauce ya de vuelta hacia la zona de meta, a partir de ese punto, siguiendo la estrategia ya descrita intentaba dar una vuelta de tuerca y forzar el ritmo. Y digo intentaba porque esa punta adicional de velocidad no aparecía por ningún lado y a la vista de ello me tocaba, haciendo caso a los avisos de mis gemelos, bajar ligeramente el ritmo a la espera de tiempos mejores. De esta manera transcurren los tres kilómetros siguientes, del siete al nueve con ritmo de 4.35, 4.42 y 4.38. Malas noticias claro porque se esfumaba en este tramo la posibilidad de bajar de 45 minutos. Pero para ser positivo me quedo con que mentalmente he controlado en todo momento la situación y en todo momento he sido consciente de lo que iba ocurriendo de manera que ese menor ritmo no pasa de ser una respuesta a un mal momento en carrera.
Llegado al kilómetro nueve volvía a intentar un cambio de ritmo de cara a la recta final pero tampoco en este momento salían esos segundos extra así que controlando en todo momento el tiempo de carrera y con el objetivo de bajar al menos de los 46 minutos fui devorando los últimos metros de carrera y completé el kilómetro diez en 4.31. Los noventa metros extra que me marca el Garmin los dejaremos en el capítulo de las anécdotas...
Al final entrada en meta con un tiempo real de 45.51 que teniendo en cuenta esos metros de más suponen un ritmo medio de 4.33. La valoración que hago de ello es que a pesar de que esperaba un resultado un poco mejor me quedo con las buenas sensaciones de cabeza y con una cierta comodidad que solamente las molestias de la segunda mitad de carrera han quebrado. Y además me quedo con esa sensación de haber mantenido en todo momento el control sobre lo que estaba pasando y de haber respondido de una manera adecuada a esas circunstancias de carrera.
Al margen de todo ello, capítulo de agradecimientos para toda la organización que ha rozado, a mi juicio, el sobresaliente aunque con aspectos a mejorar como el del tallaje de las camisetas y la falta de XL que ha molestado a bastante gente y quizá un mejor ambiente en la salida (aunque creo que eso se ha debido a fallos en el sistema de megafonía), para los voluntarios que siempre están ahí contribuyendo a que disfrutemos de estos momentos mágicos, a los miles de compañeros que me han dejado compartir las calles de Valencia con ellos, disfrutando de esta pasión, a la gente del Rocafort Running (insisto en que sois la leche chic@s), a Rubén por seguir compartiendo afición (ahora, pasadas las Navidades, toca apretar), y muchísima más gente que me dejo por ahí. Acabo este primer ladrillo del año mostrando de nuevo mi orgullo por ser parte de este maravilloso mundo del running y con los habituales enlaces de siempre.... la semana que viene igual nos vemos por Sagunto y su Media. 



Perfil de la carrera: Ojo, son solamente 39 m de D+

sábado, 31 de diciembre de 2011

San Silvestre Valenciana. ¡Qué pasada para acabar el año!

Este dorsal tan bajo es que me ha tocado en 2011
Parece que fue ayer.... sin embargo hoy vuelve a ser treinta de diciembre y de nuevo el placer por correr nos ha llevado hasta la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, escenario de la salida de esta 28ª edición de la San Silvestre Valenciana. La verdad es que los planes iniciales nos llevaban lejos del cap i casal y posiblemente hubiéramos acabado el año corriendo por las calles de Albocàsser pero al final se fue todo al traste y como nos tocará pasar Nochevieja en Valencia pues esta San Silvestre pasó a ser cita obligatoria. 
En esta última crónica del año allá donde estés,
Irene, amiga, no podía dejar de recordarte.
Un beso, guapa, y gracias por seguir ahí
Antes de partir hacia el centro de la ciudad recordaba la cita del año pasado y, a partir de ello, empezaba a hacer balance del 2011 aunque eso será motivo de la última entrada del año mañana sábado. Sin embargo esta circunstancia dejaba en mi una extraña sensación entre la ilusión por lo que en poco tiempo iba a vivir, una nueva fiesta del atletismo popular (con trece mil amigos compartiendo las calles de Valencia y despoblándolas por un instante del infernal tráfico) y el recuerdo de tantas cosas que han quedado atrás durante un 2011 especialmente duro en el que la crisis ha seguido azotando fuerte y durante el cual hemos perdido a demasiada gente. Por ello mi granito de arena en esta fiesta del atletismo popular está dedicada, como siempre, pero en esta ocasión de manera explícita a ese ángel de eterna sonrisa que decidió buscar nuevas carreras en el más allá durante este año que acaba. Como bien decía Irene a modo de inesperado adiós, lo importante es estar y de una manera u otra, siempre presente, este último acto "correril" del 2011 para este modesto runner supone un penúltimo homenaje a la amiga que nos dejó un aciago día de mayo mientras disfrutaba haciendo lo que a nosotros también nos hace disfrutar.
Vaya par de gemelos!!!
Afortunadamente la vida sigue, y aunque en ocasiones no muestra su cara más amarga y nos hace daño de una manera cruel, al final debemos seguir en este tren y tratar de disfrutar todo lo que seamos capaces de hacerlo. Y por ello esta tarde salíamos de casa, como casi siempre en estos meses, Rubén y yo destino a una nueva aventura... Enseguida llegamos a la zona de salida y aquello era increíble. Personalmente iba preparado para encontrarme cualquier cosa pero aquello superaba todas las expectativas. El gentío impresionante, las ganas de disfrutar de otra noche mágica todavía más impresionantes, el ambiente indescriptible... en fin, en dos palabras, ¡impresionante!. Con puntualidad que se agradece daba comienzo la verdadera fiesta con un castillo de fuegos artificiales y enseguida a correr. Bueno, a intentarlo porque entre tanta gente era difícil hacerlo. Es la primera vez que sufro en una carrera de asfalto los temidos tapones y no uno sino varios. El recorrido fue tremendo, disfrutamos como enanos. A lo largo de los cinco kilómetros del mismo transitamos en pelotón que no había manera de deshacer; cánticos, palmas, aplausos, la gente con la fiesta metida en las zapatillas... en fin, tremendo. Creo que no encontraría mejor manera de acabar el año que ésta. Como veis no hablo de tiempos, ritmos ni sensaciones, ayer tocaba disfrutar y lo hicimos, vaya si lo hicimos.
En fin amigos, gracias a todos los que por aquí os pasáis a sufrir mis ladrillos. El año ha sido intenso, duro, muy duro diría yo pero ahora toca a su fin y más allá de buenas intenciones estoy convencido de que será mejor que el que hoy cerramos. No será muy difícil que así sea pero lo será con toda seguridad. Qué os vaya muy bonito y que consigáis todo lo que os propongáis. Y permitidme un recuerdo y un abrazo especial a Miguel y a Laura; estamos con vosotros.... Irene también.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

XI San Silvestre Rocafort; la primera del final de año

Cartel de una gran San Silvestre
Al final de un largo año, lleno de vivencias, la mayoría buenas pero también alguna de malas y de muy malas, llega la ronda de San Silvestres, esos encuentros (porque yo no las considero ni carreras) de gente (amigos, conocidos, desconocidos) donde lo único realmente importante es disfrutar de un rato, normalmente corto, invadiendo las calles de alguna ciudad o pueblo para hacer eso que tanto nos gusta, correr rodeados de buena gente. Este año mi ronda empieza en Rocafort, ya convertido en un lugar especial dado el cariño que me demuestra la gente del Rocafort Running cada vez que me junto con ellos para compartir una rodadita por esos lares. Y creedme que me gustaría que fuera más a menudo pero las circunstancias mandan y al final no son demasiadas las veces en que me acerco por allí para trotar con esta buena gente.
El caso es que ayer mismo, de camino a casa, decidí darme un garbeo por la Casa de la Cultura de Rocafort para recoger los dorsales y colaborar con mi granito de arena en esa causa solidaria que envuelve esta San Silvestre. Gran ambiente el que se respiraba por allí, con un goteo continuo de personas recogiendo el dorsal y un grupo de amigos volcados en la organización de un gran evento, con el gran Manu Zafra a la cabeza. Por allí anduve departiendo con un numeroso grupo de amigos, charlando de lo que nos gusta y escuchando a Fede su odisea en el reciente Maratón de Valencia. En fin, un agradable rato  el que pasamos por Rocafort como previa a lo que sería en el día de hoy el desarrollo de la San Silvestre.

Dorsal personalizado y todo
Llegado el día, y con la emoción de saber que más de mil runners íbamos a colapsar las calles de Rocafort, en compañía de Rubén nos dirigimos hacia el pueblo para disfrutar un día más de esta pasión. En un suspiro nos plantamos en la Plaza Mayor donde vuelvo a saludar a la gente del Rocafort Running, enfrascados en la dura tarea de acabar de rematar los detalles de la organización. Otra alegría para mí la presencia de Melvin, mi cuñado, que se presenta con un amigo y con ganas de disfrutar del recorrido también.
En fin, entre risas y bromas, llega el momento esperado de la salida que se da tras "disparar" un castillo de fuegos artificiales (sí, igual me he pasado un poquito). Primeros compases de la carrera por un pasillo de antorchas, muy bonito el detalle que se repetirá en la recta final, y pronto se va despejando el recorrido lo que aprovecho para tratar de marcar un ritmo vivo para Rubén (llegamos a pasar a Groucho, que en esta ocasión va con el globo de los 7 minutos por kilómetro). Bien, tampoco vamos a enrollarnos más de lo necesario; poco a poco vamos dando cuenta de los cuatro kilómetros de recorrido, con algún repecho incluido y con un pueblo volcado en su SanSil. Al final, e incluso debo reconocer que emocionado y con el pensamiento volando hacia arriba, llegamos al final en la misma Plaza Mayor en casi veinticuatro minutos de recorrido. ¿Qué queréis que os diga?; esto es muy BONITO, me sigue enamorando el atletismo popular y compartir las calles de Rocafort con 1300 personas no tiene nombre.
Bueno, acabo con una mención muy especial a los chicos del Rocafort Running, personalizados en Manu, pedazo de persona y volcado en estos eventos. Un diez chic@s.... volveré.






sábado, 24 de diciembre de 2011

I San SIlvestre de Montaña Sot de Ferrer. Correr en Nochebuena


Llega la Navidad y paralelamente llega una semana cargada de entrañables carreras donde lo de menos suele ser los ritmos, las sensaciones y todo eso que durante el año parece ser lo más importante (claro, las San Silvestres). Y digo parece porque como dejaba caer en mi anterior entrada y se encargaba de recordar el gran Ayacucho, no podemos olvidar en ningún momento por qué y para qué estamos en este mundo del running: porque nos gusta y para disfrutar. Sin estas dos premisas nada de las locuras que nos planteamos tendría sentido. Así que ya sabéis, si permitís un consejo a este humilde runner, nunca dejéis de disfrutar por esas carreteras, calles, sendas, pistas del mundo.
Y dicho esto, en la mañana de hoy, Nochebuena del 2012, se ha celebrado la I San Silvestre de Montaña de Sot de Ferrer. Organizada por 42 y Pico ya desde el momento en el que en el foro se abrió el tema me gustó muchísimo la idea. Poder empezar estos días en compañía de todos aquellos y aquellas que a fuerza de compartir kilómetros han acabado por convertirse en amigos, conocidos o simplemente colegas de correrías me llamaba muchísimo así que desde el momento en el que supe de la iniciativa tuve claro que formaría parte de la misma. Me vais a permitir que esta crónica no sea la habitual; ya he dicho al principio que lo de menos hoy eran los ritmos, las sensaciones o la dureza del circuito. Por ello resumiré mucho este aspecto: maravillosa y soleada mañana para el running, espectacular organización del amigo Gustavo, un pueblo volcado en una carrera que seguro que no será la última edición, un buen y corredor recorrido (era lo que se esperaba para un día como hoy) y más de seiscientos "amigos" compartiendo un rato de vivencias por esas montañas de Sot de Ferrer.... ¿qué más se puede pedir?. Al final, y en lo que a mí respecta, 1.17 para los 14 kilómetros largos de carrera, posición 204 de la general y satisfacción por la mañana pasada. Al final os pondré los habituales enlaces para que os hagáis una idea del desarrollo de la misma.
Añadir leyenda
Pero hoy, día de Nochebuena (al final la Navidad siempre tiene algo que acaba engañándonos y enganchándonos) mi crónica pretende resaltar otros aspectos de este mundo. Porque nadie será capaz de pretender quitar importancia al hecho de que en un día como hoy tal cantidad de gente seamos capaces de pagar una cuota de inscripción, ponernos nuestras "mejores galas", algunos disfrazarnos, y "sufrir" entre una y dos horas con el único premio de llegar al final y poder decir eso de "otra más a la saca". ¿Qué queréis que os diga?. Pues que es un orgullo para quien esto escribe poder decir que hoy ha compartido todo eso con todos vosotros, con Rubén, "el veí",con Marco, con Jose (compañeros de trabajo), con Juanjo, el boss, con Berto, con Fer, lesionado, con Grillian, con Pacheconte, Virgilio, Sonieta y David, con quien he podido compartir orgulloso un buen tramo del recorrido, con Nacho, Vicente y Javier, Silvia, Alberto. Y que es un orgullo poder decir que he compartido esas sendas y pistas con Karmelilla y su inseparable manager, con Eva i Elido, con Tere y José Vicente, con Ximo, Albert, Juan Carlos y Julia, los Kiyos, Teo, Diego y Ana, Nere, Julia, Ezequiel, el guía de los entrenes, Iban, Fede, Pepito, Angel, David, Alejandro, .... en fin, tantos y tantos amigos que completarían una lista interminable. Y poder considerarme amigo sobre todo, me vais a permitir, en este año difícil de Miguel y de Irene, la amiga que día tras día está ahí guiando nuestros pasos por las sendas y pistas. Qué duro el año, qué injusta la vida pero qué hermoso el recuerdo...
En fin Amigos, acabo ya. Perdón por este ataque de sentimentalismo y espero poder seguir hablando orgulloso de todos vosotros durante mucho tiempo. Un abrazo a todos (y un beso para vosotras).


Perfil de la San Silvestre de Sot de Ferrer