Encuadrada dentro del VII Circuito CRM de Carreras Populares de la Ciudad de Valencia del que es la última prueba ayer domingo se celebró esta carrera que transcurre por los alrededores del barrio de Benicalap y que está organizada por la Asociación Es Posible y el Club Deportivo Es Posible.
Se da la circunstancia de que esta carrera pasa por la misma puerta de casa así que, salvo impoderable, se ha convertido en cita ineludible del calendario anual para quien esto escribe. Además ayer aprovechamos la misma para organizar coincidiendo en la fecha la Fiesta de navidad del complejo, cuyo primera actividad era precisamente la carrera. De esta manera, a pesar de las bajas provocadas por la reciente Maratón y por alguna que otra cena de empresa, cinco integrantes del "fantasma" Colonna Runners nos concentramos en los bajos del complejo para acudir en manada hacia la salida. Primera baja del día, César no se había enterado de la convocatoria previa y fue por libre. Así pues a la hora prevista llegábamos a la explanada de salida Jesús, que luego saldrái como liebre de campo a hacer un marcón, y Diego, Rubén y yo, convertido en esta ocasión en una "liebre de lujo" dispuesto a estirar del grupo todo lo que hiciera falta. Después de ciertos problemas logísticos con el tema del dorsal de Diego que incluso estuvieron a punto de provocar la "participación oficial" de Mónica, solucionados estos nos plantamos entre el gentío que esperaba la salida y llegado el momento, castell de focs inclós, allá que salimos dispuestos a disfrutar de una gran, aunque fresquita, mañana de running.
Un momento de la salida, engullidos por la marabunta
¿La carrera?; pues como ya dije en otra entrada de este circuito la verdad es que es un gustazo disfrutar de estos paseos por las calles de Valencia (o de cualquier otro núcleo urbano) quitándole su sitio natural a los coches y otros animales urbanitas para invadir las calzadas acompañados por algo parecido a una serpiente multicolor. Salimos a ritmo comodísimo, al menos para mi, y a ese ritmo, solamente roto en el último kilómetro donde Rubén se marcó una boutade y acabamos a ritmos de 5.30, fuimos devorando los siete mil quinientos metros de la carrera. Entre medias, buenas risas por el camino, anécdotas, encuentros y confidencias con Iban, más risas y alegría al final por parte de todos pero en especial por parte de Rubén que acababa con buen pié su primer fin de semana de doblaje.
Dos instantes de la llegada
Al final un tiempo de 49.12 (6.42, 6.41, 6.44, 6.52, 6.44, 6.43, 6.11!, y 5.34 en el último quinientos!!!) que para mi es lo de menos, el mismo que Diego y tres segundos más tarde para Rubén, que acabó eufórico como se ve en la foto, jeje. En fin, días como el de ayer deberían vivirlos aquéllos que no entienden nuestra locura por el running, incluidas las parientas (con todo el cariño). Un saludo especial a Iban y a Igor y acabo con los enlaces habituales
Después de una intensa semana donde la recuperación de las carreras de Valencia, Gandía y Bétera ha consistido en seguir un exigente plan de entrenamiento, para este sábado tocaba descubrir nuevos territorios con ocasión del I Trail de Villar del Arzobispo, en la provincia de Valencia. Otra nueva carrera por la provincia de Valencia dentro de ese "pequeño" boom de nuevas pruebas de montaña en Valencia que parece haber estallado en la segunda mitad del año: Gilet, Alpuente, Benifaió, Villar, ... Y lo mejor es que el boom parece que tendrá continuidad porque ya se ha anunciado el I Circuito Trail Valencia para el 2012, algo que en estos tiempos de crisis siempre es una gran noticia.
A pesar de que la noche anterior tocaba la tradicional cena de empresa, que por una vez fue suavecita, después de un buen madrugón a las siete y media estaba al volante con Rubén al lado y los dos dispuestos a afrontar un nuevo reto, yo en la versión larga y Rubén en la light de casi nueve kilómetros. Después de un corto recorrido por la CV35 en algo más de media hora nos plantamos en Villar del Arzobispo que nos recibió con un frío tremendo, debido sobre todo a que el viento que soplaba dejaba una sensación térmica más que fría. A pesar de que ya habíamos recogido los dorsales el día antes en Passatge Sport decidimos pasarnos por la zona de salida antes de prepararnos para la carrera y ya en ese momento decidimos cambiar la idea inicial y abrigarnos más de lo inicialmente previsto. Una vez de regreso al coche acabamos de preparar los trastos y, ahora ya de verdad, nos plantamos en la zona de salida. Antes de la carrera pude coincidir con bastantes conocidos algo que me sorprendió porque no esperaba que estuvieran por allí, tan lejos de las zonas habituales: Torko y Ayacucho, ya anunciados y, por tanto, esperados, Wushi con quien compartí el breve calentamiento, JJ Rubio, varios miembros más del Mur i Castell, Juan Ramón de los "Men in Black", ....
A la hora prevista arrancaba el I Trail Villar del Arzobispo con una emotiva salida neutralizada con la gente del pueblo por delante en homenaje a José Antonio Gálvez, recientemente fallecido; aprovecho este foro para unirme a las condolencias a la familia y los amigos, descanse en paz.
Pero como la vida tiene que continuar un emocionante aplauso al pasar por donde acababa la neutralización dio paso al inicio de la carrera en serio. El planteamiento era también en esta ocasión conservador: lo de menos sigue siendo la marca porque también esta carrera formaba parte del plan de entrenamiento presente y me la tomaba para, por un lado, ir cogiendo ritmo de competición y, por otro, matar el gusanillo del ambiente de las carreras. Por ello al inicio me tomé las cosas con mucha calma. Un primer kilómetro suave a ritmo de cinco minutos el kilómetro, un segundo que ya empezaba a picar hacia arriba a 5.27 y a partir del tercero empezaba la primera subida. Demasiado pronto para mis piernas que enseguida dieron muestras de no estar muy por la labor y me recordaban la intensidad de los entrenamientos. Por ello a mitad del tercer kilómetro decidi parar y caminar un rato para ir entrando en calor. Y así hasta el final de esta primera subida que nos llevaba hasta el kilómetro tres y medio después de haber transitado el tres a un ritmo de 8.23. Finalizada la subida teníamos un tramo de bajada hasta el cinco, bajada facilita que permitía correr mucho pero en la que decidí también ser prudente y no forzar más de lo necesario. Y con ello llegamos al primer avituallamiento, alrededor del kilómetro cinco y que me salté, para empezar a afrontar la segunda subida del día que nos llevaría hasta prácticamente el siete, con una primera parte exigente, afrontada con mucha calma, que dejaría paso a un segundo tramo más suavecito.
Finalizada esta segunda ascensión nos aguardaba un largo tramo de bajada que seguí tomándome con cierta tranquilidad, a ritmos aproximados de 4.45 y que nos llevaría, con avituallamiento por medio que en esta ocasión sí aproveche para hidratarme, hasta el kilómetro diez, por el que transité, segundo arriba, segundo abajo, en una hora justa. Los dos siguientes kilómetros fueron seguramente los peores de mi carrera. Yo creo que el agua que me tomé, que estaba muy fría, me sentó mal porque la sensación era de angustia total. A pesar de ello decidí no parar y seguir, alternando el trote cochinero con algún tramo andando para una zona que en otras condiciones seguramente habría hecho corriendo. Y así hasta el kilómetro doce donde ya notaba como la sensación de angustia iba poco a poco desapareciendo por lo que, ayudado por un nuevo descenso, pude forzar un poquito más la marcha y nuevamente el kilómetro trece lo hice a ese ritmo standard de ayer, 4.45.
Poco después del trece se iniciaba el último ascenso del día, el de la cruz, al que siguó un breve cresteo y que nuevamente me tomé con calma sin forzar demasiado. La verdad es que me acoplé al ritmo del compañero que iba por delante y subí con cierta comodidad. Finalizado el mismo se iniciaba el último descenso que volvi a afrontar inicialmente a ese ritmo de 4.45 aunque poco a poco fui forzando la máquina y con buenas sensaciones. Eso sí, la entrada al pueblo, con esa cuestecilla de nada, me costó un mundo así que superado el mismo me decidí a "lanzarme" en el sprint final para llegar a meta un en un tiempo oficial un segundo por debajo del 1.48 aunque no sé de dónde sale porque el Garmin me marca 1.48.08.
Conclusiones: sigue el plan según lo previsto y eso me mantiene animado. Cierto es que en las subidas todavía me falta alegría pero eso también entra dentro de lo planificado. En fin, a ver si pasamos estas dos semanas de Navidad con buen ánimo para entrenar y empieza el año y con él nuevos retos y mayor exigencia en las carreras.
En cuanto a la organización, y más allá de ciertos problemas con el cronometraje que parecen haber surgido, notable alto para esta primera edición. Creo que han mejorado las prestaciones respecto al Trail de Benifaió y eso significa que las cosas parecen hacerse bien. ¿El recorrido?; a pesar de lo que sufrí entonces me gusta mas el de Benifaió, más montañero, pero al margen del tipo de recorrido, más corredor éste, me parece que está bien diseñado y eso siempre es bueno. Los avituallamientos bien ubicados y correctamente surtidos y al final buena atención al corredor.
En fin, acabo ya que tengo que preparar el de la carrera del domingo por Benicalap. A ver si la semana que viene coincidimos muchos por Sot de Ferrer y así corremos y cantamos unos villancicos, jejeje. Os dejo los habituales enlaces.
Como ya indicaba en la anterior entrada los planes para este fin de semana indicaban correr una Media de asfalto, la de la Vall de Sego; sin embargo, el aplazamiento a última hora, como se suele decir por motivos ajenos a la organización me obligó a replantearme la situación. Cierto es que después de lo cargadito de la semana, con carreras en domingo y martes y entrenamiento diario sin descanso en los últimos catorce días tampoco hubiera pasado nada por descansar pero al final la cabra tira al monte y buscando, buscando, encontré esta carrerita cerca de casa, con pocos kilómetros e inicialmente bastante cómoda de manera que acabé por inscribime y por embarcar a Rubén para pasar un rato de la mañana del domingo corriendo en agradable y numerosa compañía. De esta manera sin necesidad de madrugar demasiado y después de un breve viaje en coche nos plantamos en la zona de salida dispuestos a recoger el dorsal. La mañana se presentaba fresquita (y mi resfriado actual da buena fe de ello) pero agradable para correr, de manera que después de un breve calentamiento ya estábamos dispuestos en la línea de salida para dar buena cuenta del recorrido preparado por la organización. Ya en ese momento tenía claro que el mismo no iba a ser el paseo que inicialmente podía parecer. El esperado asfalto dejaba paso a un recorrido mayoritariamente por pistas ya que la carrera "huía" del casco urbano, parece ser que debido a problemas económicos del ayuntamiento que no permitían dotar de policía para cortar los cruces. La verdad es que la crisis empieza a dejarse notar también en este mundillo y, mal acostumbrados como estamos, debemos empezar a pensar en que todo eso de las camisetas técnicas, grandes festines en lugar de avituallamientos, etc. irá poco a poco pasando a mejor vida.Y esta carrera es buena muestra de ello; ni señal de la camiseta técnica anunciada y una bolsa del corredor en parte con sobras de otras carreras. De todas formas debemos "perdonar" estas y otras carencias de la misma porque al final lo importante es poder correr y en esta ocasión a un precio más que asequible.Por ello aprovecho antes de seguir para felicitar y apoyar a la organización por su esfuerzo en brindarnos la oportunidad de seguir disfrutando con lo que nos gusta.
Con Rubén después de la carrera
Volviendo a la carrera, ya el breve calentamiento anterior a la misma me anunciaba que las piernas no parecían estar en su mejor momento así que ya el planteamiento de la carrera se hacía más conservador de lo previsto. Con cierto retraso sobre el horario inicialmente marcado se dio la salida y ya desde el principio, incluso en el breve tramo de asfalto con el que comenzaba el recorrido, tocaba afrontar tramos de continuada aunque ligera pendiente positiva. Después de ubicarme en la carrera, adelantando a corredores de esos que salen demasiado adelantados (aunque también yo tiendo a salir demasiado retrasado), al final conseguí mi espacio y, con ello, intentar marcar un ritmo constante. Pero lo cierto es que no me resultó fácil a pesar de que en ningún momento me marqué ritmos muy exigentes. La pesadez de las piernas agravaba la ligera dificultad de estos tramos iniciales y estos dos factores confluían en cierta incomodidad en la carrera. Los parciales de los tres primeros kilómetros son buena muestra de ello: 4.52, 4.54 y 5.17. Cierto es que tampoco pretendía forzar pero tampoco era cuestión de esto.
En el momento de la llegada
A la vista de ello me planteé forzar un poquito la máquina ayudado además porque a partir del tres el perfil parecía cambiar y empezar a picar ligeramente hacia abajo. Pero la verdad es que ni con esas; paso el kilómetro cuatro en 4.42 y con los gemelos empezando a molestar así que nuevamente me doy un respiro en el cinco. A todo esto, eso de picar hacia arriba o hacia abajo empieza a ser muy relativo porque todo el recorrido, especialmente entre el tres y el seis es un continuo sube y baja que no permite ni respiro ni coger un ritmo constante. Con todo el cinco me dice 5.00 y, peor todavía, el seis se llama 5.15. Afortunadamente el tramo final de algo más de un kilómetro se convierte en una bajada casi constante salpicada de tramos de falso llano pero que dejan atrás la subida. Animado por ello y por la proximidad de la llegada me convenzo de hacer un último esfuerzo y voy marcando objetivos en forma de alcanzar a gente que marcha por delante para buscar, al menos, un final digno. Y con esas consigo marcar el parcial del siete en 4.22 e incluso los doscientos metros finales, la "recta final" me voy al 4.08 que visto lo visto ya es más que suficiente.
En fin, al final un tiempo real de 35:16 a pesar de que la clasificación oficial lo deja unos segundos por debajo de los treinta y cinco minutos para un ritmo ligeramente superior a los 4.50. No era el escenario esperado al principio pero tampoco voy a hacer sangre. La semana, como decía al principio había sido intensa y el domingo salió un mal día pero tampoco estuvo tan mal. Además la sesión posterior, el lunes, significó nuevamente recobrar una buena dosis de autoestima y recargar las pilas del coco para seguir adelante. Y esta semana volveremos a la montaña: I Trail Villar del Arzobispo. Y el domingo cerraremos el CRM de Carreras Populares de la Ciudad de Valencia con un agradable paseo por las inmediaciones de casa. Pero eso será otra historia.
Para esta semana extraña, con tanta fiesta por medio pero tan mal distribuida, el planteamiento era seguir con el volumen de carga introduciendo poco a poco las sesiones de calidad y, además, empezar a probar si las buenas sensaciones de estos meses empiezan a traducirse en mejores tiempos y, sobre todo, mejores sensaciones en carrera. El inicio de todo ello, el pasado domingo en la Volta a Peu Fallera, fue muy ilusionante con seis kilómetros y medio a un ritmo muy bueno y con cierta comodidad. Después de ello, con la Media Maratón de la Vall de Sego en el horizonte para este domingo, me había planteado la inscripción en la Cursa a Peu al Raval de Gandía como una tranquila rodada por asfalto de once mil quinientos metros a un ritmo tranquilo para disfrutar de la compañía de la multitud de gente que estaba inscrita. Sin embargo el aplazamiento de la Media del domingo me abría el horizonte a buscar nuevamente unos ritmos alegres para seguir comprobando la progresión. Sin embargo al final decidí no forzar más de la cuenta y salir a rodar durante cerca de una hora a ritmos entre 4.40 y 4.50, todo ello con la certeza de que el volumen acumulado durante la semana anterior y ayer mismo seguramente pasarían factura antes o después.
Con un planteamiento claro de cómo afrontar la carrera cogía el coche en compañía de Rubén sin necesidad de madrugar por una vez ya que la prueba empezaba a las 11.30, después de una larga serie de carreras para niños. Después de un agradable viaje por tierras valencianas nos plantábamos en Gandía y directos hacia la zona de recogida de dorsales, en pleno corazón del Raval. Y aquí nos esperaba una verdadera odisea con la organización desbordada por la gente y con un planteamiento no demasiado acertado en este punto de la carrera. A decir verdad es el único pero que puedo ponerle a la organización pero creo que deberían tenerlo muy en cuenta para futuras ediciones porque la gente estaba bastante mosca con esta circunstancia que, incluso, ha obligado a que la prueba diese comienzo con retraso. Con el dorsal ya en nuestras manos nos dirigimos de nuevo al coche para acabar de prepararnos para la carrera y ya de vuelta nos ubicábamos en la zona de salida para esperar el inicio de la prueba.
Primeros metros de la carrera.
Toca remontar posiciones
Finalmente se da la salida y me llevo la primera sorpresa desagradable. Creía haberme puesto en una zona no demasiado retrasada para evitar lo ocurrido en Valencia el domingo pero la salida no se ubicaba en el arco donde se encontraba el cronómetro sino en el siguiente. Evidentemente ello me obligaba de nuevo a tener que sortear a multitud de corredores en los primeros compases de la carrera. Nuevamente me encuentro con el problema de gente que se ubica demasiado adelantada en la salida y ello provoca ciertos momentos de tensión e, incluso, de peligro.
En fin, tras poner el crono en marcha en el momento de pisar la alfombra de activación de mi chip empiezo a buscar el ritmo deseado algo que se hace complicado por la circunstancia arriba descrita. De todas formas, entre una multitud de gente que sigue la carrera vamos dando cuenta de estos primeros metros tratando de ir adelantando gente aunque sin obsesionarme más de la cuenta. El recorrido tiene una primera vuelta que nos volverá a dejar en la línea de salida de algo menos de cinco mil metros, siendo este primer tramo el que personalmente más me ha gustado a pesar de ser el que más dificultades plantea a la hora de buscar un ritmo constante por su constante callejeo y algún que otro repecho en la zona del río. Este primer tramo de cinco kilómetros lo completo con los siguientes parciales: 4.48, 4.46, 4.45, 4.40 y 4.35. Las sensaciones iniciales son las adecuadas sin tener nunca la sensación de ir asfixiado, antes al contrario con la certeza de tener más ritmo en mis piernas. Sin embargo, a pesar de la progresión durante estos primeros cinco kilómetros en todo momento tenía claro el objetivo y el no querer ir más allá.
Iniciada la segunda vuelta, la larga, de unos siete kilómetros el ritmo continuaba siendo el mismo. Los primeros kilómetros de la segunda vuelta eran casi calcados al inicio de la carrera, transcurriendo por los mismos tramos que éste aunque alargando siempre un poquito en relación al inicio. Una vez abandonado el cauce del río es cuando cambia el trazado y nos dirigimos a la zona nueva del recorrido, que a la postre será la más dura. Pero no adelantemos acontecimientos. Hasta el kilómetro nueve todo transcurre sin mayores sobresaltos. Eso sí, sobrepasado el kilómetro seis en un parcial de 4.29, creo que es el momento de bajar ligeramente el ritmo me reubico en ritmos de 4.45, ritmo que mantendré sin ninguna dificultad en los tres siguientes kilómetros, hasta el nueve (4.44, 4.44 y 4.45). Sin embargo ya en el tramo de ida que lleva desde el siete al nueve me da la sensación de que la vuelta será complicada, con un terreno picando ligeramente hacia arriba y con el viento en contra. Y en efecto, no sé si debido en mayor medida a un problema de cabeza o porque el terreno era tan complicado como parecía, el caso es que el kilómetro diez lo hago en 5.07, ritmo que se mantiene durante parte del once.
Entrada en meta con un recuerdo siempre presente
Finalizado el tramo mencionado parece que el terreno se suaviza y, sobre todo, el viento en esta zona más protegida se atenúa significativamente. Ello me permite recobrar un ritmo similar al anterior pese a lo cual el parcial del once todavía marcará 4.52. Sin embargo el ritmo ya ha recobrado la alegría anterior y decido, ahora sí, en el escaso medio kilómetro que queda hasta meta, apretar el paso y tratar de recuperar parte del terreno perdido. Enseguida, tras un par de repechos durillos aunque cortos aparece la recta final donde todavía con fuerzas hago algo parecido a un sprint para acabar en un tiempo de 54.26, tiempo que mejora ligeramente la previsión inicial , con un último tramo a ritmos de 4.11.
Resumiendo... personalmente las cosas siguen progresando adecuadamente como se dice ahora. Siguen las buenas sensaciones y el entrenamiento sigue asimilándose. En cuanto a la carrera, y salvando el descontrol de la entrega de dorsales, organización más que aceptable, un bonito recorrido y mucho cariño de un barrio hacia esos invasores ocasionales.
Acabo con los habituales enlaces... el domingo la Cursa de Nadal de Bétera.
Después de una semana muy cargada de entrenamiento pero con unas sensaciones como hacía mucho, demasiado tiempo, no había tenido, tocaba cerrar la misma con una de esas carreras en las que la satisfacción de formar parte de este mundillo del running llega a las cotas más elevadas. La Volta a Peu Fallera, encuadrada dentro del Circuito CRM de Carreras Populares de la Ciudad de Valencia, transcurre por el centro de la ciudad pasando por alguno de los puntos emblemáticos de la misma. Para que os podáis hacer una idea os dejo enlace al recorrido virtual de la misma.
Momentos previos a la salida
en compañía de Rubén
Sin la necesidad de madrugar demasiado, y en esta ocasión acompañado por Rubén, un breve recorrido en coche nos dejaba en la Plaza del Ayuntamiento para cumplir con el trámite de recoger dorsal y chip, ajustarnos los mismos e iniciar el calentamiento para empezar con las piernas preparadas porque en esta ocasión la distancia, algo más de seis kilómetros, y las sensaciones de las últimas semanas invitaban a probar un poquito hasta donde llega esa punta de velocidad y, sobre todo, la capacidad de sufrimiento en umbrales anaeróbicos, cosa que desgraciadamente había dejado de comprobar hace demasiado tiempo. El ambiente en la zona de salida era espectacular con aproximadamente cuatro mil runners esperando el momento de la salida para empezar a disfrutar de este maravilloso hobby. Finalizado el calentamiento, con apenas diez minutos para el momento de la salida me decido a entrar en la zona de salida donde todavía tenemos tiempo para un sesión fotográfica con Rubén (gracias Isabel); desgraciadamente, y suele pasarme, una vez más me doy cuenta de que mi ubicación en la salida no va a ser la más adecuada y me tocará sortear corredores durante un buen tramo. A ver cuando la gente empieza a ser también más consecuente y busca situarse en un punto de la salida donde no se conviertan en un estorbo. Es difícil, lo sé, pero es que hay casos sangrantes y que entiendo que pueden llegar a ser peligrosos. En fin, necesitaba desahogarme.
Por ahí estamos, engullidos por la multitud
El caso es que suena el disparo de salida y después de prácticamente un minuto hasta poder llegar al arco de salida toca ponerse manos, o piernas, a la obra y empezar, por una lado, a coger la velocidad planeada y, por otro, a buscar mi posición en carrera. Los primeros minutos de carrera se convierten en una verdadera carrera de obstáculos, sorteando a corredores a izquierda y derecha, buscando huecos entre la multitud, .....
Y así hasta prácticamente el primer kilómetro donde ya encontramos una avenida amplia que permite cierta dispersión y que, salvo algún caso puntual, me sirve para definitivamente ubicarme y poner el motor a las revoluciones correctas, sin frenazos y acelerones. Este primer kilómetro pasa casi sin darme cuenta, enfrascado en tan ardua labor como la indicada. Para mi sorpresa llega el primer parcial en el Garmin en !4.11!; afortunadamente tampoco la situación te permite analizar demasiado este detalle porque los cinco sentidos siguen estando puestos en la búsqueda de huecos por donde seguir adelantando. Pero ello no impide que la sorpresa sea mayúscula porque ni en el mejor de los escenarios esperaba que el primer kilómetro, siempre difícil, pasase tan rápido.
Poco a poco las apreturas del inicio van pasando y la carrera se hace más natural, más o menos en línea recta y ya más pendiente de las sensaciones que del resto de corredores. Pronto llegará el segundo parcial, éste en 4.15 y con sensaciones que siguen siendo buenas a pesar de una ligera molestia, sin trascendencia, en el gemelo derecho. Pese a esas buenas sensaciones decido bajar una marcha el ritmo porque no estoy muy seguro de poder llevar este ritmo hasta el final. El tercer kilómetro, todavía por avenidas anchas lo paso en 4.33 y, así, entrecomillado, "sobrado". Entramos en una fase en la que la carrera se mete dentro del casco histórico de Valencia, con más curvas y, sobre todo, un firme mojado y resbaladizo que tiene cierto peligro. El kilómetro cuatro, así como el cinco, son similares en ritmo y sensaciones al tercero, 4.34 y 4.31.
Empieza la verdadera cuenta atrás de la carrera y decido volver a poner esa marcha adicional que había abandonado a partir del dos. Sin embargo esa marcha no acaba de salir; imagino que las piernas ya no tienen esa explosividad del inicio y, además, este tramo que nos debe llevar a las puertas de la recta final, pica sutilmente hacia arriba y eso también se nota. No obstante, poco a poco voy volviendo a ritmos más elevados y aunque el kilómetro seis me marca 4.27 yo sé que en ese momento mi ritmo es superior.
Recién llegado con el cansancio reflejado en el rostro
En esta situación ya he superado una de las primeras pruebas que me había marcado porque en ningún momento de estos seis kilómetros se me ha pasado por la cabeza el bajar ritmos de manera significativa ni he tenido bajones de esos de coco que tanto daño me hacen. Y, claro, metidos de lleno ya en la recta de llegada eso no me iba a pasar ahora. Así, apretando los dientes para ganarle algún segundillo al crono pero sin llegar a esprintar porque con tanta gente es difícil hacerlo me planto en meta con un más que buen registro para mí de 28.01 reales a un ritmo medio de 4.24 el kilómetro, ritmo que hace apenas mes y medio me habría parecido imposible y que me hace plantearme nuevas metas a medio plazo. Bien, acaba esta crónica con mención a Melvin, ¡grande cuañaoooo!, y al veí, compañero de casi todas las últimas aventuras en el running y que poco a poco pero sin pausa empieza a ver los frutos de esta fase inicial de entrenamientos. Dentro de nada la siguiente, el martes en Gandía, Volta a Peu al Raval, inicialmente planteada como entrenamiento con público pero que en estos momentos me pienso si no merecerá la pena darle una vuelta más a la tuerca y forzar algo la marcha. Y después a la búsqueda de algo que sustituya a la Media de la Vall de Sego aplazada a última hora y que me deja sin deberes para el fin de semana.
Bueno, os dejo los habituales enlaces a los tracks.