lunes, 15 de noviembre de 2010

Un paseo por la Senda Negra; Vuelta a Pie Solidaria Es Posible (Benicalap)


Esta semana viene marcada por la ausencia de competición seria. A pesar de que durante la misma se me había pasado por la cabeza hacer algo de montaña, concretamente me apetecí mucho pasarme por Xàtiva a conocer la I Cursa de Muntanya que por allí organizaban, al final opté por ser prudente de cara a la cada vez más inminente Maratón de Castellón y seguir a pies juntillas, o casi, la planificación establecida. Durante la semana las sesiones habían sido exigentes y solamente un cambio en la jornada de descanso que pasó del viernes al sábado se puede calificar como reseñable.
A pesar de la ausencia de competición para el domingo tenía marcada en el calendario una cita muy especial. Se celebraba la X Vuelta a Pie Solidaria "Es Posible" que, como su propio nombre indica, organizan desde hace ya tiempo los amigos de Es Posible. Y era especial por varios motivos; en primer lugar siempre es agradable contribuir de alguna manera en labores humanitarias que se desarrollan, especialmente si éstas se desarrollan en el ámbito de la actividad deportiva. Además la carrera se celebra en casa, y nunca mejor dicho, el paso del Kilómetro 3 es poco antes de pasar por la misma puerta de casa y eso siempre sirve de estímulo para participar. Por último, aunque no menos importante, en esta carrera iba a actuar de improvisada liebre para Mónica quien, tras su exitoso debut en la Volta a Peu al Cabanyal, repetía experiencia, en esta ocasión con el objetivo de cubrir aproximadamente kilómetro y medio más que por aquel entonces.
En fin, el caso es que con todos estos alicientes el domingo por la mañana dejamos a Leyre con los abuelos, aunque luego sería testigo en primera línea de las aventuras y desventuras de sus padres, y nos dirigimos hacia la línea de salida, apenas a un kilómetro de casa, con el objetivo de completar los siete kilómetros y pico del recorrido y sobre todo de disfrutar de una agradable y relajada mañana de running por las calles de Valencia... por una vez los coches quedaban apartados por la multitud de corredores que allí nos congregábamos. Al llegar a la zona de salida, con el "imponente" estadio fantasma que los del Valencia se están ¿construyendo? de testigo de primera mano, me sorprendió agradablemente el inmejorable ambiente que se respiraba. Tras la recogida de dorsales, esta vez sin calentamientos previos, a la hora prevista se dio la salida y para allá que salimos xinoxano para ver cómo se daban las cosas. Salida "rápida", en ritmos cercanos a los seis minutos el kilómetro y que me hacía dudar seriamente sobre el desarrollo posterior de los acontecimientos. Pero bueno, el caso es que poco a poco cubrimos los dos primeros kilómetros en ese rito cercano a los seis minutos/km y con Mónica asegurando que de respiración iba cómoda aqunque, eso sí, sufría pequeñas molestias en la ingle así como un incipiente flato que ya no le abandonaría en todo el recorrido. En este punto me encontré con el amigo Iban, de quien ya tenéis referencia en la crónica de la MiM porque fuimos compañeros durante un buen tramo, y algún que otro montañero despitado que también salía a disfrutar del solecito matinal.
Cercanos al kilómetro cuatro y saludando a Leyre
A medida que nos acercábamos al kilómetro tres, es decir, a casa me preocupaba que Mónica pensase en dejarlo aprovechando esta circunstancia. Y efectivamente amenazó con hacerlo; menos mal que me puse duro y le dije que ni de coña; poco después nos esperaba Leyre con toda la ilusión del mundo por vernos y no era cuestión de dejarla en la estacada. Así que con periódicas paradas para caminar fuimos solventado el problema y así hasta el final. Pero antes tuvimos la inestimable ayuda de Leyre y los abuelos que en un par de puntos del recorrido estaban esperándonos para darnos todo el ánimo del mundo. Como ya he dicho, ahora corriendo, la mayor parte del tiempo, ahora andando, poco a poco fuimos completando el recorrido, intentando por mi parte dar todos los ánimos posibles a Mónica que en ocasiones parecía hundirse pero que al fin y al cabo iba superando esos momentos de flaqueza, sobre todo mental, que le asaltaban.
Llegada a meta con Leyre esperando a los papis
Al final, ya en la recta previa a la llegada conseguimos sacar fuerzas no sé de donde y poco a poco fuimos apurando lo que quedaba de camino superando en este tramo final a a bastantes corredores que aunque no era el objetivo siempre da fuerzas. Con todo ello y con los últimos ánimos hacia Mónica, especialmente sabiendo que Leyre estaba ahí, a la vuelta de la esquina esperando nuestra llegada, nos "marcamos" un espectacular rush final con un sprint los doscientos metros finales a 5.35 que nos dejó en meta después de 7190 metros en un tiempo de 48.37 según el cacharro y con el objetivo cumplido de bajar de 49 minutos (ese era mi objetivo oculto para Mónica) a una media de 6.46 el kilómetro.



lunes, 8 de noviembre de 2010

Mitja Marató Castelló. Empiezan las dudas

Cartel de la prueba
Después de la paliza del domingo pasado por tierras de la Sierra Espadán la idea para este fin de semana pasaba por un "agradable" paseo por las calles de mi ciudad, Castellón, en forma de Media Maratón, distancia que iba a afrontar por segunda vez en mi vida después de la experiencia, agradablemente favorable, de marzo de este mismo año por tierras valencianas, más concretamente en Moncada. La idea inicial no iba más allá de aprovechar la misma para hacer una rodada "larga" por asfalto que me fuese colocando en el sitio de cara a la ya inminente Marató Ciutat de Castelló, aventura en la que, sin saber el cómo ni el porqué, ando embarcado (y debo confesar que al final de todo con mucha ilusión por poder acabar la misma y en el mejor tiempo posible).
La semana había sido bastante provechosa a nivel de entrenamientos todo y el lógico cansancio acumulado por tierras de Espadán. Llegado el viernes, día de descanso, las sensaciones eran muy positivas y poco a poco el cansancio parecía haber dejado paso a las ganas por seguir adelante con el plan establecido. Debo confesar que a pesar de que la idea de salir con tranquilidad seguía prevaleciendo, cada vez tomaba más fuerza la posibilidad de salir a forzar un poco la máquina porque, pensaba una para sus adentros, no siempre se tiene la posibilidad de correr por las calles que han sido testigo privilegiado de tu devenir por la vida y que, por motivos obvios, hace tiempo que han dejado de verme transitar por ellas con la frecuencia que a uno le gustaría. Si le añadimos a ello la presencia de Mónica y Leyre por esas calles, así como la de mis padres, pues todo ese cocktail era una invitación demasiado poderosa a olvidarme de la idea inicial y lanzarme a darlo todo. Sin embargo al final la razón se imponía al corazón y en la salida, a la espera de empezar la aventura, la idea era de la tomármelo con relativa calma, a intentar bajar de 1.40.
Pero antes de centrarme en la carrera no puedo pasar por alto la recogida de dorsales, el día antes en pleno centro de Castellón, donde pude departir con algún que otro conocido y disfrutar de paso mucho tiempo después de un agradable y familiar paseo por el centro de la ciudad. Y en esto llegó el domingo y como la línea de salida estaba a apenas cinco minutos andando de casa esta vez no fue necesario ni el madrugón de rigor ni el coche. A las 9.30 salía de casa y tras un breve trote, inicio de un calentamiento bastante decente, me presenté en la zona de salida donde el ambiente ya era importante. No podemos obviar que alrededor de 1200 valientes formábamos parte de aquello y eso siempre da un ambiente extraordinario. Por los alrededores de la salida coincidí con bastante gente de la habitual de la montaña y con otros conocidos no tan habituales de la misma pero más habituados al asfalto, mi bien odiada Senda Negra. Llegado el momento de la salida, me ubiqué en una posición adecuada para la misma tratando siempre de no ser un estorbo para las locomotoras que por allí se presentaban pero tampoco ser víctima de algún que otro "despistado" que se coloca donde no debe con evidente riesgo de provocar algún incidente. Andaba por allí con Teo y Takito conversando de asuntos relacionados con esta y otras carreras y tratando de olvidar el lógico nerviosismo que me invadía ante lo casi desconocido.
Primeros Kilómetros
pasando por el Parque de Rafalafena
Por fin, a la hora prevista se daba la salida y como siempre ocurre nos lanzábamos como posesos a devorar kilómetros, esta vez con la única señalización de seguir a la marabunta y de una línea azul que se iba a convertir en compañera fiel durante las siguientes dos horas. Como suele ocurrir los primeros metros iba algo más rápido de lo pretendido pero bueno, al final, entre adelantamientos y "tapones" que iban frenando el ritmo enseguida entré en una buena dinámica que esperaba me llevase a conseguir el objetivo final anteriormente descrito. Se me hace difícil describir los acontecimientos por cuanto todo se reduce a coger un ritmo y tratar de mantenerlo lo más y mejor posible durante los 21 kilómetros de la prueba. Debo decir, eso sí, que durante la primera mitad de la carrera las sensaciones fueron más que positivas en todos los aspectos: ritmo de carrera, regularidad, sensaciones físicas y psicológicas eran muy buenos. El parcial de paso por kilómetro es la que sigue hasta el kilómetro diez que transité en 45.27
4.29, 4.28, 4.38, 4.29, 4.38, 4.40, 4.37, 4.27, 4.28, 4.33
Y en esa línea seguían las cosas al paso por la primera vuelta donde según mis referencias iba por debajo de los 49 minutos algo que parecía encaminarme adecuadamente hacia ese objetivo de estar por debajo de los cien minutos. El inicio de la segunda vuelta fue bueno también; de hecho en los dos siguientes kilómetros el ritmo siguió siendo similar al de la primera vuelta aunque una quizás mal entendida prudencia me hiciera bajar ligeramente el mismo.
Y en esas andábamos cuando de pronto una ligera molestia en la parte posterior de la pierna, no sé si llamarlo pinchazo o no, llegó como surgida de la nada y a partir de ahí, el principio del fin. Mi primera reacción a la misma fue pensar en clave de futuro (Media de Valencia Y Maratón de Castellón) y bajar el ritmo de manera inmediata. De hecho a partir de este momento incluso opté por parar y caminar de manera muy puntual pero en varias ocasiones algo que se refleja claramente en los parciales. La verdad es que pasados cinco minutos del susto las molestias se habían convertido en un pequeño dolor que, creo, no eran más que fruto del cansancio que empezaba a acumular y que se unía a la paliza de Espadán pero mentalmente fue demasiado para mi todavía débil cabeza y las dudas fueron compañía hasta el final. Con este escenario era lógico que bajase el ritmo, más todavía si cada vez que intentaba retomar ritmos correctos me costaba un mundo encontrar ese plus (de motivación diría yo) para hacerlo. En fin, el caso es que desde ese momento del kilómetro 13 donde iba pisando los talones al inefable Takito y donde el objetivo del 1.40 era algo que estaba "superado" hasta el final la carrera se convirtió en una batalla que libraba mi cabeza consigo mismo para tratar de superar el trago y seguir adelante. Evidentemente mi cabeza no pudo con todo y al final, con más fuerzas de las que parece desprenderse del relato y con cierta desazón por mi parte, cruzaba la meta en 1.42.12, mejorando levemente mi registro anterior en la distancia pero decepcionado a pesar de ello. Creedme cuando os digo que resultó muy duro ver cómo en la segunda mitad me pasaba todo el mundo, precisamente cuando pensaba que iba a empezar a remontar posiciones. En fin, los parciales desde el kilómetro 10 hasta el 21 los tenéis aquí:
4.40, 4.44, 5.05, 5.17, 5.12, 5.38, 4.49, 4.51, 5.02, 4.57, 5.04
¿Conclusiones?. Pues la lógica decepción inicial ha dejado paso a una sensación de rabia por lo ocurrido y que creo que me hará más fuerte de cara a la Media de Valencia y, por supuesto, de cara a la Maratón de Castellón. En estos momentos no hay rastro de las molestias de ayer y mi estado físico es más que bueno así que desde ya mismo me pongo manos a la obra para preparar a conciencia estos retos en lo poco que queda hasta llegar a ellos. Las dudas siguen ahí pero seguro que acabarán derrotadas y los objetivos iniciales tanto para la Media de Valencia como para la MCS los mantengo si bien me vais a permitir que no los haga públicos de momento.
Poco más que añadir que no sea felicitar a todos los que me acompañaron en este paseo por esa alameda oscura con raya azul en que se convirtieron ayer las calles de Castellón y emplazarme a una nueva aventura que, mucho más temprano que tarde, deberá relatar en este foro. Aunque no tiene tanto sentido como en las carreras de montaña, os dejo el habitual enlace al Garmin (en wikiloc el perfil se desvirtúa tremendamente).


Por cierto, Takito me preguntaba ayer el porqué del título del blog. Es muy sencillo; una parte importante de mi infancia nada sentimentalmente ligada a un pueblo, de nombre Molina de Aragón, atravesado de parte a parte por "La Alameda". Si a ello le añadimos aquello de "Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase (que no pasee) el hombre libre para construir una sociedad mejor" (versión libre de las palabras de Allende), queda explicado el título elegido para definir este espacio de expresión de mis viviencias.

martes, 2 de noviembre de 2010

Punto y ¿Aparte?. Maratón de Espadán


Cartel de uno de los últimos objetivos del año
Apuraba Octubre sus últimos días y desde Albentosa el que esto escribe se preguntaba continuamente si ésta iba a ser como está previsto la penúltima carrera de montaña del año. Y cada vez que por mi mente pasaban distintas planificaciones de lo que resta de año más difícil se me hacía pensar en dos meses con solamente una carrera de montaña después de la que estaba a punto de llegar. Y de estas dudas surge el título que pone nombre a esta entrada. Las dudas, para qué negarlo, siguen en todo lo alto pero lo que es cierto es que después de disfrutar de una maravillosa mañana de montaña por la Sierra Espadán gana enteros la idea de no renunciar a ser de la partida de alguna más aparte de la K25 de Serra aunque ello suponga una extraña manera de preparar una maratón de asfalto como la que me espera por las calles de Castellón y a la que, quede claro, no pienso renunciar. La oportunidad de ser parte de la primera edición de una carrera tan especial de la ciudad de uno creo que debería ser obligación de todos los que andamos por este mundillo por mucho que no sea esta la especialidad habitual. Por ello llevaba ya un rato buceando por la red en busca de alguna carrerilla perdida por ahí y que me permitiese completar el fin de semana del 13-14 de noviembre que me dejan libre un par de medias de asfalto antes del día H y, ¿por qué no?, el puente de diciembre y en esas andamos cuando he decidido abrir un paréntesis para relatar el fin de semana en el que formé parte, por tercer año consecutivo, de la aventura del Maratón de Espadán.
La semana había transcurrido en lo deportivo con el cumplimiento estricto del plan de entrenamiento a pesar de un susto el martes donde un dolor agudo en la parte posterior de la rodilla, especialmente al bajar escaleras, me hizo temer lo peor e incluso poner en duda mi participación en la carrera del domingo. Imagino que serían secuelas del "paseo" del domingo por el asfalto de Castellón aunque, fuera lo que fuera, lo importante es que el miércoles, sin necesidad de parar, el dolor era apenas una ligera molestia y para el jueves era ya historia. Con todo ello a final de semana las sensaciones eran muy buenas, mejor de lo esperado y, desde luego, las mejores en mucho tiempo. Y es que a pesar de la carga de trabajo que llevo parece que poco a poco los resultados van viéndose en aspectos que para mí eran vitales y eso evidentemente ayuda a llevar con bien esa carga intensa.
Llegado el viernes, y finalizada una larga y dura semana en lo laboral, tocaba ir desde el trabajo directos al pueblo a donde acudirían Mónica y Leyre en compañía de unos amigos que iban a compartir el fin de semana con nosotros dispuestos a sufrir lo que se anunciaba como un frío puente de Todos los Santos. Por ello me pude dar un garbeo por las pistas de la Vall a departir con Ezequiel y, posteriormente, desviarme ligeramente de mi camino para recoger el dorsal del domingo y, de paso, compartir experiencias con los pocos compañeros de aventuras que por allí pululaban en la Ciudad Deportiva del Sisterre, Segorbe. Allí pude conocer el punto de partida de esta edición de la Maratón de Espadán, diferente al de años anteriores así como conocer en boca de uno de los organizadores algún pequeño cambio que se daba en el recorrido de este año, si bien estos cambios eran de tan poca entidad que puedo decir que el recorrido, más allá del tramo por dentro de Segorbe apenas variaba. Antes de que se me olvide creo que es importante indicar que este año la carrera formaba parte de la red "Carrera Solidaria".
Bien, el caso es que después de pasar, esta vez con bastante antelación, el trámite de la recogida de dorsales, completé viaje hasta Albentosa donde transcurrió lo que quedaba de viernes y todo el sábado con un tiempo del que suele denominarse desapacible por mucho que a mí cada vez me parezca más apacible. Tiempo tuvimos por allí de pulir detalles sobre lo que pretende ser un nuevo club de montaña y, sobre todo, de lo que si todo va bien se convertirá a mitad del 2011 en la I Carrera y Marcha Senderista de Albentosa, carrera de la que iré dando detalles a medida que se vaya concretando todo.
Finalmente el domingo, con una hora más de sueño por aquello del cambio de hora, poco antes de las siete sonó mi amigo el despertador y, después de apurar, o casi, las dudas respecto a la ropa con la que afrontar la carrera, cogí el coche y partí dispuesto a dar buena cuenta de esos cuarenta y dos kilómetros que poco después me esperaban. La mañana amanecía lluviosa pero eso ya estaba previsto, de igual manera que lo estaba el que a mitad mañana el sol estaría presente para acompañarnos en el recorrido. Aprovecho para anticipar que el tiempo fue casi perfecto para practicar deporte, todo lo contrario de lo ocurrido en la edición del 2010. En apenas media horita estábamos en la salida esperando el momento de empezar a sufrir. Sufrir.... con estas palabras me recibió Ezequiel que me "aventó" algo así como "a sufrir porque si no el entrene no vale de nada". Entre este momento y la salida pues la charraeta de rigor con Diego y Ana, Wushi, Teo, y más gente por ahí, calentamiento medio en condiciones y enseguida al corralito.
Cortesia de Vistor29, Bocinazo...
y a correr como locos por las calles de Segorbe
A la hora prevista sonó el bocinazo y nos tocó ponernos a correr como poseídos porque ahí metidos, entre la muchedumbre, o corres o te hacen correr. El caso es que los primeros tramos, callejeando por el pueblo eran de esos que, al menos a mí, me dan bastante por saco. No es que fueran muy duros pero sí que picaban lo suficiente para arriba como para que a ritmos por debajo de cinco el kilómetro que llevábamos acabasen por dejar en mi cierta sensación de asfixia. Además cuando parecía que ese tramo inicial estaba acabando, de pronto, al contrario que otros años, giro a la derecha y nueva cuestecita antes de empezar el tramo de bajada que nos iba a llevar hasta el kilómetro dos y medio. Llegados a este punto se iniciaba la subida a Rascaña. Esta subida se define por la organización de la manera que sigue: "Se trata de la primera dificultad, con casi tres kilómetros de subida y momentos puntuales con desniveles de hasta el 25%. En la cresta de Rascaña se puede admirar la Bora de la Peñas y el Salto de la Novia antes de coronar". Bien, creo que la descripción de la misma se ajusta a la realidad de la misma. Entre la dificultad que entrañan ciertos tramos de la subida y el hecho de ir en grupo lo que dificulta los adelantamientos en algunos puntos el resultado es que este tramo se hizo como se pudo. Me explico, en parte se corría, o trotaba según se mire, y en otros tramos pues andando lo más rápido que las circunstancias y las fuerzas permitían. El caso es que poco a poco "hicimos cumbre" lo que nos llevó al kilómetro seis con un parcial de 38.35 y con sensaciones algo peores de lo esperado.
Cortesía de Vistor29, el paso por la Vall


Desde este punto kilométrico se inicia un tramo bastante más corredor que nos ha de llevar hasta la Vall de Almonacid, allá por el kilómetro once. Se trata de un tramo más corredor, sí, pero con ciertos puntos con dificultades para hacerlo de manera cómoda, en especial el tramo anterior al de la entrada en el pueblo. En cualquier caso, y la vista de que las sensaciones en el primer ascenso no habían sido del todo buenas, intenté tomarme este tramo con cierta prudencia e ir reservando fuerzas dentro de lo posible porque todavía nos quedaba mucha tela que cortar. Por ello, incrustado en un grupo que me resultaba razonablemente cómodo, fui devorando este tramo hasta llegar al pueblo donde, por cierto, me pareció que había más ambiente que otros años. Muchos ánimos de la gente, que nunca son suficientemente agradecidos por los que vamos corriendo pero que es cierto que estimulan muchísimo para seguir adelante, y primera parada para avituallarme aunque optase solamente por beber un poco de agua y algo más de isotónica porque con el botellín creía tener suficiente hasta la Cueva del Estuco. Como resumen de este tramo puedo decir que los cinco kilómetros que van del 6 al 11 los acabé en 33.15 para un parcial al kilómetro once de 1.11.50.
Nada más salir del pueblo se inicia la segunda ascensión del día, el Alto de Bellido. Vuelvo a apropiarme en este punto de la definición que del tramo hasta el kilómetro 16 hace la organización que dice lo siguiente: "Un poco después del kilómetro 11 comienza la subida al Bellido. Por una senda recuperada para la edición de 2009, se ascienden trescientos cincuenta metros en tres kilómetros y medio. Una vez arriba la vista es impresionante con los montes de Espadan a la izquierda y el valle del Palancia y la sierra Calderona a la derecha. Después entramos en una senda que va cresteando y nos llevará al camino de Almedijar a Espadán". Nuevamente creo poder decir que la descripción se ajusta a la realidad y se trata de un tramo complicado porque mezclamos en él la dureza propia de la subida con ese cambio de ritmo necesario después de una primera parte bastante más corredora. Afortunadamente han mantenido el recorrido del 2009, muchísimo más bonito que el del 2008.Por mi parte, al salir del pueblo me encontré con David, amigo de Albentosa, con el que ya compartí la primera mitad de la MiM de este año, y que había salido a "rodar" un rato largo y se me unió para hacerme compañía (gracias por todo compañero). Así pues con la agradable noticia de tener alguien con quien ir compartiendo sensaciones fui desgranando este tramo de la mejor manera posible y con buenas noticias por cuanto el track que llevaba de referencia y me decía que iba por delante con cierta holgura respecto al año anterior. Y así finalmente alcanzamos el Kilómetro dieciséis con un parcial en este tercer tramo de 45.55 para un total acumulado de 1.57.45.
Hacia la Cueva del Estuco, con un espontáneo
de nombre David, preparándome el gel
En este punto ya empiezas a plantearse el paso por la media maratón, cercana al paso por la Cueva del Estuco. Apropiándome de nuevo de la descripción de la organización, "es un tramo de continua y suave subida. Se sigue subiendo de manera suave hasta el kilómetro dieciocho y medio, donde comienza el descenso del barranco Malo. Se trata de una bajada, junto al lecho, por una senda que tiene en algunos momentos un gran desnivel y cierto riesgo de caídas, a la vez es un lugar precioso. Por una senda, entre el bosque, llegaremos al Barranco de Aguas Negras y desde allí comienza la subida a Espadán". A medida que íbamos aproximándonos a la Cueva del Estuco la moral iba subiendo porque veía que la ganancia de tiempo respecto al año anterior era más o menos la que me había marcado como objetivo. Con esas fuerzas extra que siempre da ver buenos resultados di buena cuenta del tramo a pesar de algún sobresalto en el tramo del Barranco Malo en forma de resbalones varios, y al llegar al avituallamiento, el parcial de mi Garmin hablaba de 2.34, un cuarto de hora por delante a lo conseguido el año anterior, algo que como ya he comentado entraba dentro de mis cálculos iniciales. Breve parada que aproveché para tomarme mi primer gel del día y desde aquí tocaba acabar el ascenso hasta el Pico Espadán. Debo reconocer que la sensación con respecto al año anterior no fue igual de buena durante el ascenso pero en cualquier caso creo que tampoco fue del todo mal así que antes de lo esperado estábamos pisando la alfombra de control de paso por el pico y con una buena noticia, la recuperación de buenas sensaciones en el tramo final de subida, imagino que en parte por los efectos del gel tomado minutos antes. Bien, el caso es que arriba en el pico transité en aproximadamente 3.10 lo que me daba un margen en el entorno de las dos horas para completar el recorrido hasta Segorbe en tiempos esperados, que debo decir que estaban en torno a 5.15.
Y esta, en plena bajada del pico,
cortesía de Jordi, de la Vilavella
A partir de este momento se inicia lo que yo llamo la segunda carrera del día, que nada tiene que ver con lo anterior. Estamos ante una segunda parte corredora salvo algún tramo concreto y que iba a dejarme claro si el entrenamiento daba resultados en este tipo de tramos. Y con esa intención iniciamos el descenso, con un primer tramo, corto, bastante peligroso donde me dio alcance la que a la postre sería tercera mujer absoluta y primera veterana, unos segundos por delante de mi en meta. Alcanzado el siguiente avituallamiento, breve parada a rellenar el botellín y a seguir hacia abajo a ritmos controlados que hasta el kilómetro treinta eran de entre algo menos de cinco minutos el kilómetro y seis el kilómetro según fuera la dificultad del suelo que pisábamos y los "tapones" que pudiésemos encontrar (porque a diferencia del año pasado en este tramo de bajada iba pasando a más gente de la que me pasaba a mí), siempre tratando de no reventar demasiado pronto. Tirando mano de la organización, "Estamos en el tramo más cómodo de la carrera. Son más de ocho kilómetros de descenso, en algunos momentos muy pronunciado, como en el camino que nos lleva a la senda de Almanzor y otros más suaves dentro de esta senda. El recorrido por dentro del barranco de Almanzor es especialmente hermoso". Y así llegamos al kilómetro treinta, por el que transito ligeramente por debajo de las cuatro horas pero con el cuerpo empezando a avisar de que las cosas hasta el final no iban a suponer un camino de rosas porque las pierna empezaban a dar síntomas de cansancio y algo más. Por todo ello, llegado a Almedíjar decidí dar buena cuenta de un segundo gel y, rápidamente iniciar el tramo final de la carrera. Este tramo, en palabras de la organización, "se trata de un tramo en el que pasaremos por Castellnovo, km 37, justo por debajo de su torre. En el kilómetro 35 subimos una de las últimas dificultades de la carrera, se trata sólo de medio kilómetro de ascensión por una senda entre los árboles. Después de esto ya sólo quedará ascender en el km 40 una rampa de 500mts. Con ello habremos completado la carrera y estaremos dentro de la pista de atletismo de la Ciudad deportiva de Segorbe". Dicho así parece sencillo. De hecho es un tramo cuya dificultad estriba únicamente en las fuerzas que te queden. Por ello a mí se me hizo extremadamente dificultoso. 
Algo cascado sí que llegué...
pero satisfecho por lo conseguido
En este punto de la carrera, especialmente desde Castellnovo las piernas iban diciendo de manera continua "basta" y la cabeza poco a poco también iba cediendo en las fuerzas que debía darle al cuerpo. No obstante, sacando fuerzas de donde no las había, y sufriendo mucho, especialmente en los tramos de bajada pronunciada que hay en esta parte del recorrido fui apurando los kilómetros hasta dar con la carretera que en menos de un kilómetro nos dejaba a la entrada de la pista de atletismo donde un pequeño esfuerzo final me llevó a meta en un tiempo oficial de 5.18.19, cuatro segundos menos reales según la clasificación oficial, que me ubica en el puesto 153, el 57 de la categoría de Veteranos A, y una gran satisfacción por el tiempo conseguido a pesar de que de haber podido apretar un poco más en el tramo final el tiempo podría haber estado muy cerca de las 5.10. A partir de este momento pues a dar buena cuenta del avituallamiento dispuesto por la organización, con Nocilla, bocata de atún, sandwich de jamón y queso y algún pastelito dulce, y rápidamente, como buen anfitrión, salida hacia casa que los invitados esperaban para comer (aunque al final comieron sin mí con permiso por mi parte). Breve charla con Wushi que rondó las cinco horas y poco más.
En fin, balance positivo a pesar del sufrimiento final (quizá también por eso) y agradecer a la organización y voluntarios el esfuerzo empeñado para hacernos disfrutar de una buena mañana de montaña. No quiero acabar la crónica sin felicitar a todos los participantes, ganadores, finishers y también a aquellos que no lograron acabar por intentarlo, y especialmente a Silvia, primera de las mujeres.... pedazo de carrerón y de tiempo que se ha marcado.
Pues eso, no sé si las crónicas montañeras se ceñirán hasta final de año a la carrera de Serra, con la idea de salir a rodarla y conocerla para otros años, o habrá algún añadido más, también con la idea de hacer alguna salida larga más que de disputarla (apuntad Xàtiva), pero lo que sí que es cierto que desde este momento el objetivo primero es disputar, acabar y, si es posible, en un tiempo decente, sobre las 3.30, el Maratón de Castellón.
De momento os dejo enlaces a los datos del Garmin y al Wikiloc referidos a mi Maratón de Espadán 2010 por si os sirve de algo. 







domingo, 24 de octubre de 2010

Empieza la temporada de asfalto; 10000 42 y pico

Como quien no quiere la cosa ya hemos llegado al 10000 de Castellón y con él empieza una fase complicada del año. Me explico; los próximos objetivos claros son dos, la Maratón de Espadán con la subida al pico que da nombre a la prueba y, miedo me da, la Maratón de Castellón, objetivo éste que me ilusiona de manera creciente pero que también me acojona en la misma dirección. De momento los entrenamientos siguen claramente enfocados hacia la montaña; no podría ser de otra manera y no lo será. La montaña es y será siempre el objetivo principal a la hora de seguir en este mundo de las carreras. Pese a ello creo que la propia inercia de la preparación que voy desarrollando debe implicar de manera inevitable mejoras también en el mundillo este de la Senda Negra. Por todo ello durante la semana, aunque para el domingo salía con la clara intención de salir a disfrutar en la medida de lo posible del hecho de rodar por el centro de mi ciudad en compañía de unos cuantos cientos de amigos, conocidos o, simplemente, colegas de la locura del running, había notado una creciente inquietud por el resultado de esta nueva incursión en el mundo del asfalto, imagino que sobre todo porque era la piedra de toque para calibrar la verdadera medida de mis posibilidades de cara a la ya inminente Maratón de Castellón. Con todo ello la semana había sido bastante exigente en cuanto al volumen de entrenamiento y mi cuerpo parecía notarlo en la parte final de la misma. No obstante el descanso del viernes pareció dar resultados y llegaba al domingo con relativas buenas sensaciones en las piernas.
Debut de Mónica... entrando en meta
y con la camiseta del 10000 de CS
Permitidme antes de continuar el relato del diezmil de esta mañana que haga un pequeño apunte de algo ocurrido un par de horas antes de empezar la pequeña aventura por Castellón. Esta mañana también se celebraba, dentro del Circuito Ruralcaja de Carreras Populares de Valencia, la Volta a Peu al Cabanyal. Pues bien, para alegría mía esta mañana Mónica ha entrado en este mundo de las carreras participando junto a parte de la familia y vari@s amig@s en la misma. Y debo reconocer que me ha sorprendido agradablemente porque no esperaba que las cosas fueran tan bien. La distancia era de 5900 metros y sin haber entrenado nada de nada a pesar de mis intentos la ha completado corriendo en su práctica totalidad. El tiempo es lo de menos pero en el entorno de los cuarenta y tres minutos. En fin, solamente me queda felicitarla públicamente y a ver si conseguimos que continúe en este mundo. De momento si no pasa nada para el 14 de noviembre estaremos los dos por el barrio de Benicalap para tratar de acabar los siete kilómetros largos que completan la siguiente prueba del circuito.

Primeros kilómetros en "manada" (Cortesía de Ggroc)
Pero volvamos a mi aventura de esta mañana. Después de un cómodo viaje desde Valencia y de aparcar el coche en casa me he dirigido calentando hacia la línea de salida en el Corte Inglés. Buen ambiente al llegar y presencia de foreros dispuestos todos a dar buena cuenta de sus marcas: Teo, Takito, Berto, Ayacucho, JoséCarreras, GRoad, etc...... Buena presencia también de conocidos por los alrededores de la salida así que entre unos y otros la espera ha sido bastante agradable casi todo el rato dándole a la "sinhueso". Poco antes de las once nos hemos situado en el cajón de la morralla (que no se ofenda nadie), es decir de aquellos que ni sub38 ni sub42. Y desde allí, de manera puntual, hemos escuchado la señal de salida y a correr, más que nunca, como locos. Empezaré diciendo que el objetivo inicial se ha cumplido bastante bien a pesar de que el mismo significaba bajar de 45 minutos y el tiempo final según mi Garmin ha sido de 45.17. Pero bueno, dado que como al resto de consultados al final de la carrera me ha dado unos doscientos metros más, me quedo con que el ritmo medio ha sido de 4.25 el kilómetro y eso me lleva a unos ficticios 44.10 para el diezmil, casi un minuto por debajo de lo previsto. Pero vayamos por partes; durante los cuarenta y cinco minutos de la carrera me ha dado tiempo a pasar por varias fases en lo anímico y usaré las mismas para desarrollar el relato de la carrera.
Una vez dada la salida me he visto envuelto en la marabunta y no he tenido más remedio que dejarme llevar por el ritmo impuesto a mi alrededor. Y debo decir que durante los tres primeros kilómetros iba muy agradablemente sorprendido con el ritmo sostenido que iba llevando y con la facilidad con la que lo mantenía. Especialmente importante par mí ha sido comprobar (y eso se ha mantenido durante toda la carrera) cómo la Frecuencia Cardiaca era muy buena, siempre en torno a las 160 pulsaciones con un máximo de 168. De esta manera los tres primeros kilómetros han transcurrido con parciales de 4.15, 4.10 y 4.17, parciales que eran claramente mejores a lo inicialmente planificado.
Pero, siempre los peros, llegados al kilómetro tres me han entrado las dudas. Me explico; desde el primer momento tenía muy claro que rodar a ritmos de 4.30 era bastante factible para mí. Lo que no tenía tan claro era si iba a poder mantener esos ritmos durante los diez kilómetros. Vamos que para esos ritmos me veía falto de fondo. Por todo ello superado el kilómetro tres he decidido darme un pequeño respiro y bajar ligeramente el ritmo no fuera a ser que al final acabara pagando este inicio. Por ello los dos siguientes kilómetros los he hecho a 4.26 y a 4.37 respectivamente. A partir del cinco nuevo apretón en el titmo que me llevan a completar el kilómetro seis a 4.21. Y así pretendía seguir pero aproximadamente en el kilómetro seis y medio he tenido un pequeño bajón en el rendimiento que creo que ha sido más mental que físico pero que me ha hecho sufrir bastante durante el tramo (pedazo recta) que va desde la Puerta del Sol hasta el final de la Avenida de Valencia. Como veía que no iba del todo cómodo me he tomado un pequeño respiro que me ha hecho completar los tres kilómetros siguientes en 4.28, 4.41 y 4.46.

En el tramo final con cara de
circunstancias (Cortesía de Ggroc)
Lo bueno de este tramo ha sido que me ha permitido recuperar las sensaciones perdidas y a la vista del kilómetro nueve me he lanzado de nuevo a tratar de recuperar tiempo y con alguna referencia que he utilizado de improvisada liebre he cubierto el kilómetro diez del Garmin en 4.18. A partir de ahí ya era cuestión de no ceder y tratar de apretar más para acabar de cubrir el recorrido, de manera que el tramo de 220 metros que según el cacharro faltaba para completar la prueba ha salido a un ritmo de "cuatre pelats".

Hacia casa con los deberes hechos
(Cortesía de Ggroc)

En fin, lo dicho, 45.17 según el Garmin para 10220 que se convierten en 45.42 oficiales que serán los que consten para siempre. Sin embargo para mí siempre me quedará que el paso por el diez mil según el cacharro que había iniciado en el momento en el que el chip ha sonado ha sido de 44.24. Conclusión: razonablemente satisfecho aunque sigo teniendo que trabajar el tema mental para tratar de mejorar. Siendo sincero creo que con un poquito de trabajo específico que haga para coger fondo a estos ritmos me veo razonablemente bien en los 42 minutos.
Bueno, dejando las elucubraciones a un lado solamente me queda felicitar a la organización y a todos los que habéis formado parte hoy de esta enorme y maravillosa familia de los runners. Os dejo los datos del cacharro en el GarminConnect para que les echeis un vistazo si os apetece. Para la semana que viene el Maratón de Espadán.

lunes, 18 de octubre de 2010

Estamos de vuelta tras un largo paréntesis: I Rodeno Cursa (17/10)

Ayer domingo, después de un largo paréntesis de más de un mes retomamos la rutina de las carreras acudiendo a la primera edición de la Rodeno Cursa, en Nules. Pero antes de esto voy a tratar de hacer, de manera resumida, un pequeño recorrido por el último mes dado que los acontecimientos creo que merecen la pena ser descritos.
Después de la carrera de Catí tenía prevista mi participación en la Fons de la Tardor (La Vall d'Uixó) que además este año era Copa de España. Sin embargo la misma mañana de la prueba, apenas un par de horas antes de su inicio decidí no participar por un motivo claro; pequeñas molestias que podían poner en peligro mi "participación", en este caso estelar, de la " prueba" que me esperaba el uno de octubre.

Y para el uno de octubre estaba programada, ni más ni menos, que mi boda. Muchos de los que me leéis ya sois sabedores de ella pero os ha pillado por sorpresa. El caso es que la intención era muy clara y se resume en hacer algo muy íntimo y sencillito así que muchísima gente de los que andáis "alrededor" de mi vida ni tan siquiera lo sabíais. El caso es que después de mucho tiempo conviviendo con Mónica, con un resultado maravilloso de nombre Leyre nos decidimos a "formalizar", o mejor oficializar nuestra relación pasando por el trance de darnos el "síquiero" delante de unos pocos elegidos. Bien podríamos decir que eso sí que es una buena ultra pero bueno, dado que ya andábamos entrenados para ella las sensaciones fueron buenas, el avituallamiento exquisito y el nivel de hidratación "adecuado".
Finalizado el momento boda, y antes de tomarnos un bien merecido descanso por tierras astures, tenía previsto para el domingo 3 de octubre finalizar la Lliga Castelló Nord por tierras de Vilafranca pero en este caso se me hizo muy cuesta arriba coger el coche y pegarme la paliza de más de dos horas de ida y otras tantas de vuelta así que decidí no ser de la partida a pesar de que me apetecía muchísimo formar parte de esta etapa final de la Lliga.
Como ya he comentado en el párrafo anterior, la semana del cuatro de octubre se gastó por tierras astures, entre bonitos y variados paseos y visitas por la zona (Oviedo, Picos de Europa, Lagos de Covagonda, Proaza, etc...) y copiosas comidas a las que los pobladores de aquellas tierras son tan aficionados. En fin, una semana de relax y de desconexión, sobre todo del trabajo porque lo que viene es de órdago y hacía falta hacerlo.
Por fin, a la vuelta del viaje, retorno a la normalidad. En primer lugar el puente por Albentosa para oxigenar el cuerpo (y de paso desintoxicarlo de tanta vianda). Por allí aproveché para hacer un par de salidas, la primera de algo menos de un par de horas a ritmo suavísimo para completar una media maratón por la vía verde de Ojos Negros y alrededores, siempre en compañía de David y Fede que me fueron de gran ayuda para retomar la rutina, y la segunda, el martes, de una horita de carrera continua a un ritmo más que decente a pesr de que la orografía elegida y, sobre todo, el tiempo con lluvia y viento, no facilitaron la tarea. Como resumen de la estancia por el pueblo se pude decir que contento con la vuelta y con sensaciones bastante mejor de las esperadas.
Para el miércoles tocaba volver de manera definitiva a la rutina; esto es, trabajo, más trabajo, y retomar de manera rigurosa (o casi) el planning marcado por Ezequiel. Y en esas pasó la semana, con mucha carga de trabajo y nos plantamos en el domingo, no si antes descartar por motivos obvios de carga física, la participación en el 10000 de Almassora.
Y para el domingo tocaba retomar la competición, algo no previsto en el planning como tal. Sin embargo me tomé mi participación en la I Rodeno Cursa como la rodada prevista de montaña así que acudí a la misma con la clara intención de no forzar la máquina y hacer un entrene de montaña como estaba previsto. Así, a la hora prevista sonó el despertador y me puse en marcha, con ligeros problemas estomacales que, todo hay que decirlo, no afectaron a mi rendimiento posterior, rumbo a Nules donde me esperaban Pepe y Alejandro, del pueblo, para dar buena cuenta del recorrido que nos había preparado la organización (aprovecho para agradecer a SocRodeno en quien personalizo a la misma todas las atenciones dispensadas que nos permitieron pasar una agradable y montañera mañana). Dado que iba a hacer un entrene en compañía decidí salir sin el Garmin así que pocas referencias podré dar de tiempos y demás pero bueno, alguna caerá. En el momento de la salida nos juntamos Pepe y yo y de esa manera dimos buena cuenta del primer tramo, asfaltero él, que nos llevó hasta la Vilavella. En este tramo nos pasó Takito, que en ese momento iba con Ayacucho, que ya anunciaba que no iba demasiado fino. El ritmo del tramo creo que fue bueno y las sensaciones también.
Afrontando los primeros tramos de subida
(Organización)
Llegados a este punto cogimos la salida de la Vilavella que en un primer momento coincidía con la Marxa Sant Sebastià aunque pronto se desviaría de la misma para afrontar la primera subida del día. Como se puede apreciar en la foto, cogido el desvío que nos llevaba a la senda, hicimos este primer tramo en fila india, con pocos adelantamientos. También podéis ver como Takito había sido devorado por la insaciable voracidad de quien esto escribe (es broma, claro). Esta primera subida que se iniciaba aquí enseguida se transformaba en una pista mucho más transitable y que permitió a cada cual ponerse en su lugar. En el punto de la foto tenía todavía delante a Pepe y por mi cabeza rondaba la duda de qué hacer, si seguir su ritmo o mantener la idea de rodar tranquilo. Finalmente me decidí por lo segundo y poco a poco Pepe fue alejándose. Gran parte de la primera subida la hice al trote (algo que ya es noticia) y en compañía de Teo y un clásico de los Xibeca, "El llarg", así como con el amigo Héctor, dels Amics de la VTF, compañero ocasional de gimnasio por Ribesalbes. Y así poco a poco fuimos dando cuenta de la ascensión que, si mi memoria no me falla nos llevaría hasta aproximadamente el Kilómetro cinco. A estas alturas Pepe ya era un recuerdo que marchaba por delante y de momento había dejado detrás a los anteriormente citados (al final solamente Héctor llegaría ligeramente por detrás). A cambio me uní a Ritxi con quien compartí, con él siempre algo por delante, buena parte de la carrera, al igual que ocurrió con José Ramón, del Castelló Running (al final, Ritxi con problemas musculares cedió a mi "presión" en la Vilavella y JR acabó, pese a sus previsiones, por delante de mí). 

Al final de la subida, con cara de circunstancias
(Organización)
Pero retomemos el relato donde lo habíamos dejado, esto es, al final de la primera subida. En este punto, un par de kilómetros de descenso, planteados también a un ritmo decente pero sin forzar a tope, me dejaron a los pies de la segunda subida, significativamente más dura que la anterior. Esta subida tendrá aroximadamente un par de kilómetros, algo más, pero con pendientes más importantes, especialmente algún tramo concreto de la misma. Ante la imposibilidad de trotar de manera más o menos continuada y dado que en el ritmo de Ritxi me encontraba "cómodo" decidí pegarme a él e ir apurando la misma. Especialmente duros el tramo inicial y, sobre todo, el final, al que corresponde la imagen donde podréis apreciar las cuerdas preparadas para darnos apoyo allá donde fuera necesario. Al final de la subida tengo una referencia que me habla de 1.05 para el paso del kilómetro nueve y medio. En este punto las fuerzas están bien y el ánimo también así que empiezo a preparar la cabeza para afrontar lo que queda de carrera que dicen es lo más cómodo pero no sé yo si la segunda mitad de carrera, "topabajo", es precisamente cómodo para mí.

A correr, a correr (Cortesía de Ggroc)
No lo voy a hacer muy largo; desde aquí hasta el final la carrera se resume en correr todo lo rápido que puedas así que a eso nos aprestamos con toda la diligencia con la que fuimos capaces. Y lo cierto es que, siempre con la premisa de rodar cómodo, la cosa iba muy bien y muy tranquila hasta llegar a la Vilavella. Y digo esto porque aparte de que aquí acabó de "cascar" Ritxi, algo que me supo muy mal, el tramo final de asfalto se me hizo muy cuesta arriba (y no era precisamente hacia arriba el tramo). No sé qué fue, aparte de notaba las piernas algo cargadas, imagino que por la carga que llevo últimamente, pero el caso es que la recta hasta Nules fue eterna, incluyendo una "paradita" para reponer fuerza mental. Y menos mal que llegaron por detrás Irene e Miguel para darme ánimos y hacerme sentir algo de vergüenza torera porque con ese estímulo volví a arrancar y aunque no pude mantener su ritmo sí que me sirvió para no caer más en el desánimo. Y así hasta el final con 2.13 pelaos a pesar de los 13 segundos de más que me caen en la clasificación oficial.
El avituallamiento final una pasada y, en general, sobresaliente a la organización. Me alegró un montón volver a coincidir con todos vosotros con mención especial para Karmele y Pascual, de espectadores, Irene y Miguel, Teo, Takito, Ggroc de fotógrafo y apurando plazos de recuperación, y muchos más que me dejaré en el tintero.
Evidentemente esta vez no hay datos del Garmin por cuanto salí sin él. Sin embargo os dejo el enlace de la ruta en Wikiloc por cortesía de la organización.